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Así son los fetichistas de las sillas de ruedas y la discapacidad

Cuando dije en mi perfil de una página de citas que voy en silla de ruedas, descubrí el mundo de los devotos: hombres y mujeres que se excitan con la discapacidad, la parálisis y con Jimmy “Chico Langosta” Darling de “American Horror Story”.

por Venessa Parekh
04 Abril 2016, 12:00pm

Illustration by Grace Wilson

Las citas online pueden ser una auténtica mierda. ¡Espera! No huyas, esta no es otra diatriba sobre los escollos morales de Tinder (o cualquier otra aplicación para ligar) y la 'cultura del polvo' que supuestamente ha creado.

Pero es verdad, ¿vale? Creamos perfiles, intentando con todas nuestras fuerzas parecer inteligentes pero accesibles, apasionados pero con gusto por las personas divertidas y sin problemas, algo bobos pero también sexis... Y es posible que todo lo que obtengas a cambio del rato que has pasado mordiéndote el labio inferior y rechinando los dientes mientras intentabas crear una cuenta ingeniosa —a pesar de la botella de vino tinto que te has pimplado antes de escribir finalmente esos dos párrafos—, sea la imagen granulosa del peludo rabo de algún tío.

Yo ya conocía estas historias de terror, así que pensé que sabía en lo que me metía cuando creé un perfil en una web de citas. Quería algo real, así que mi perfil incluía algunas líneas donde informaba a los lectores de que voy en silla de ruedas. Imaginé que semejante revelación funcionaría como una primera línea de defensa, que alejaría a los moscones babosos y que me ahorraría tener que visualizar las partes pudendas de tíos desconocidos.

En gran parte tenía razón, no me llegó la foto de ninguna polla. En lugar de ello, un par de meses después llegó este mensaje a mi buzón de entrada: ¿Siempre has ido en silla de ruedas? Yo las encuentro muy sexis.

A ver, dejemos esto bien claro: a mí me encanta mi silla de ruedas, de verdad que sí. Me lleva a todas partes estupendamente bien. Pero, ¿sexi? Eso es llevar las cosas un poquito demasiado lejos.

Comenté a mis amigas discapacitadas lo que me había pasado y ellas, veteranas en el mundo de las citas, me dieron la respuesta: el tío que me había enviado aquel mensaje probablemente era un 'devoto'.

Los devotos son gente que se excita con la discapacidad. Existen determinados aspectos de la discapacidad como las amputaciones, la parálisis y la debilidad y atrofia musculares que parecen resultar sexualmente deseables para aquellas personas que disfrutan de este fetiche.

Según mis amigas, los devotos son bastante comunes. Si tienes una discapacidad y entras en una página de citas, lo más probable es que no tardes en encontrarte con uno. Aun así, la idea de que alguien se excitara con mi discapacidad me parecía desconcertante y de muy mal gusto, así que decidí averiguar más cosas.

Encontré un foro para devotos, creé una cuenta y publiqué un par de solicitudes para ver si tanto devotos como personas discapacitadas que se hubieran encontrado con alguno de ellos estaban dispuestos a hablar conmigo sobre sus experiencias. Me respondió un número sorprendente de personas, la mayoría devotos. Aunque sus preferencias y experiencias diferían ampliamente, todos mencionaron que pensaban que los devotos están profundamente incomprendidos y querían explicarse.


Para algunos, la atracción se basaba en los atributos físicos, les gustaba mirar miembros atrofiados o amputados. Megan*, que ella misma posee algunas discapacidades no visibles y mantiene una relación con una mujer que padece esclerosis múltiple, afirmó que siempre le había gustado observar y tocar los objetos de aspecto poco convencional. Como ejemplo citó las manos de langosta de Jimmy Darling en American Horror Story. Pensaba que tenían un aspecto interesante y sexi, y su fascinación se extendía de forma similar a los miembros amputados.

Jimmy Darling (Evan Peters) padece ectrodactilia, una afección que le granjeó el nombre artístico de "Chico Langosta". Foto de American Horror Story: Freak Show

Otros devotos mencionaron cierto rasgo de la personalidad de los discapacitados con quienes habían salido. Mitch*, que ha mantenido varias relaciones con mujeres con lesión de la médula espinal (LME), dijo: "Una parte muy importante de la atracción que siento es la personalidad de las mujeres con LME. No sé muy bien cómo explicarlo, pero la LME cambia a las personas a un nivel muy íntimo, todas viven su vida de la forma más normal posible y hay algo inexplicable en su forma de ver el mundo que las vuelve muy atractivas".

Mark*, de Reino Unido, afirmó que se sentía atraído hacia las personas a quienes les cuesta caminar y/o que van en silla de ruedas. "Supongo que disfruto observando su lucha, el modo en que triunfa su valentía y el modo en que los demás reaccionan ante eso".

Les pregunté si no les parecía que aquello sonaba un poco insultante. Yo misma me sentí algo insultada. Sin duda, tienen que entender que las personas discapacitadas luchan todos los días a nivel existencial, no para entretener o inspirar a nadie. ¿No están en cierto modo cubriendo las discapacidades de cierto glamour?

Mitch se encogió de hombros. "He mantenido relaciones auténticas tanto con mujeres parapléjicas como tetrapléjicas y no se puede buscar el lado romántico a la discapacidad. Y tampoco se trata solo de la discapacidad en sí, yo primero me he sentido atraído por la mujer, la discapacidad es secundaria".

John*, que va en silla de ruedas y ha salido con devotas en el pasado, explicó que él tampoco lo encuentra insultante. "Eso sería dar por supuesto que mi discapacidad provoca algún problema, pero es lo que es y simplemente trato de vivir con ella. No veo ninguna diferencia con sentirte atraído por cuerpos con determinada forma o peso, la gente acaba juntándose después de todo tipo de atracciones iniciales".

"La atracción de un devoto no empeora la enfermedad y hasta es posible que la mejore". Foto por Natalie Jeffcott vía Stocksy

Sam* reconoció que a menudo se avergüenza, pero se siente fuertemente atraído por las mujeres con discapacidades. "Sé y estoy seguro de que veo a la persona que hay más allá de la discapacidad y que no es como si viera a la persona discapacitada como un objeto sexual, es mucho más que eso". A Sam se le ocurrieron varios motivos para su atracción por la discapacidad, pero el primero de la lista fue: "Me encanta el hecho de poder ayudar a alguien, ¿y quién mejor que una persona discapacitada? En pocas palabras, a mí me excita poder ayudar y sentir que soy importante para alguien".

Ivan, un hombre suizo con predilección por las mujeres cortas de vista o con problemas de visión, estuvo de acuerdo con él. "Sé que esas mujeres son perfectamente capaces de cuidar de sí mismas, pero aun así... Sentir que me alguien me necesita me pone cachondo en cierto modo".

Tengo que admitir que me costó bastante leer estas respuestas. Yo invierto mucho esfuerzo en tratar de ser independiente y el hecho de que alguien se sintiera atraído por mi vulnerabilidad me resultaría ofensivo. Busqué a más personas discapacitadas a quienes no parecieran molestarles los devotos para intentar comprender por qué ellas no se sentían como yo.

La primera persona con la que chateé casi me hizo cambiar de opinión. Chris*, un joven de 19 años con síndrome de Holt-Oram (que desemboca en alteraciones esqueléticas de los miembros superiores y en problemas cardíacos) se mostró increíblemente entusiasta sobre sus experiencias con devotas. Gracias a su ayuda y sus atenciones había aprendido a no avergonzarse de su cuerpo, no le importaba que se sintieran atraídas por su discapacidad. De hecho, me dijo: "Me encanta que sea así y me hace sentir muchísima más confianza en mí mismo".

Nate* me ofreció una explicación más detallada. "La atracción de una devota no empeora la enfermedad y hasta es posible que la mejore. Que una chica se sienta atraída por mi discapacidad es una de las cosas buenas que podrían provocar dicha mejora. Recibimos reacciones negativas con tanta frecuencia que resulta agradable recibir también alguna positiva".

Objetivamente, lo entiendo. Una de las cosas más duras de tener citas como persona discapacitada es que te perciban como asexual, o lo que es peor, que te descarten completamente porque la discapacidad se observa como un inconveniente abrumador. En lugar de que me ignoren por completo, ¿no sería mejor para mí estar con alguien que aprecie y abrace mi discapacidad?

He estado pensando en ello durante semanas. Finalmente, sigo volviendo a lo que me escribió Lucy, que sufre una amputación por debajo de la rodilla: "Me da un poco de repelús descubrir que alguien se siente atraído por mí porque tengo una 'tara' o, todavía peor, que se siente atraído por mi muñón. Siento que me merma como mujer y niega todo el esfuerzo que he invertido en volver a la 'normalidad'".

Yo soy mucho más que mi discapacidad y creo que prefiero esperar hasta encontrar a alguien que halague mi sonrisa o mi sentido del humor antes que alguien que alabe mi "lucha" o mi equipamiento de asistencia.

Pero, ¿recordáis aquel primer mensaje sobre mi "sexi" silla de ruedas? Mitch también me aclaró aquello. "También existe cierto nivel de atracción por los dispositivos de asistencia. Del mismo modo que una mujer puede resultar atractiva saliendo de un coche deportivo, una mujer sentada en una brillante silla de ruedas también lo es". ¿No os parece interesante?


*Los nombres se ha cambiado