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Rusia

Rusia sigue empeñada en malgastar dinero en disparatados proyectos científicos

La Comisión de Investigación del Fraude y de la Pseudociencia es responsable de prevenir al gobierno de despilfarrar el dinero público en proyectos descerebrados — una tarea que no es nada fácil.
10.9.15
Photo par Mikhail Klementev / EPA

Los científicos soviéticos lanzaron su primer satélite durante la Guerra Fría, una época en la que también dirigieron sus primeros cohetes al espacio, fueron pioneros en tecnología láser y diseñaron armas de ingeniería sofisticada que eran temidas en todo el planeta. Sin embargo, a día de hoy, los científicos rusos han estado trabajando sin descanso para convencer a sus compatriotas de no despilfarrar millones en ideas concebidas por charlatanes de cuarta como Rasputín y chapuceros vendedores de humo.

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"Nos sucede prácticamente a diario. No dejamos de recibir propuestas para que aprobemos la construcción de un nuevo 'bio-regulador cuántico' o 'un corrector de aura'", así se lo contaba Yevgeny Alexandrov, presidente de la Comisión de Investigación del Fraude y la Pseudociencia en la Real Academia de las Ciencias rusas, al periódico local Moscow Times, el pasado martes. "Hace poco recibimos un proyecto que proclamaba haber inventado una 'pistola ingrávida'".

La comisión fue fundada en 2013 con el objetivo de alertar al presidente ruso Vladimir Putin y a otros miembros de la cúpula gubernamental antes de despilfarrar dinero en proyectos descerebrados.

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"Nuestro objetivo principal es proteger a la nación rusa del saqueo presupuestario", explicaba Alexandrov. "Sucede muy a menudo que proyectos de aspecto pseudocientífico recaban millones que no van a ninguna parte. Nuestra misión es informar al estado de que ha sido estafado".

No es una tarea fácil.

Muchos individuos que se hacen pasar por científicos han logrado amasar auténticas fortunas en Rusia simplemente convenciendo a los médicos de que las medicinas homeopáticas pueden curar las enfermedades de sus pacientes. Y lo hacen sin necesidad de demostrar ninguna evidencia. Consiguen millones para desarrollar proyectos que no han sido contrastados y que en última instancia son completamente infructuosos como "motores de torsión", presuntamente concebidos para ayudar a las naves espaciales rusas a abandonar el sistema solar. Los cuerpos de policía de todo el país han tenido que acudir a la asesoría metafísica en sus trabajos.

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"El hipnotismo y las ciencias ocultas fueron introducidas en las investigaciones policiales por su presunta capacidad para desvelar crímenes a partir de la observación de fotografías de las víctimas", subraya Alexandrov. "¡Es una iniciativa completamente medieval!".

Hoy, los trabajos subvencionados son especialmente complicados. A principios de año, el rotativo estadounidense Boston Globe informaba de una caída en picado en el precio del petróleo había desprovisto al tesoro ruso de su tan anhelado presupuesto para invertir en proyectos científicos auténticos. Según Associated Press, las sanciones económicas y fiscales impuestas por Occidente a Rusia tras su anexión de Crimea, y la beligerante postura asumida por Putin en Ucrania, han contribuido a dinamitar los proyectos de investigación.

Sin embargo, las amenazas a la ciencia rusa llegan desde las más altas instancias.

El año pasado, la fundación Dynasty tuvo que cerrar sus puertas después de ser acusada de operar como agente internacional dedicado a promover las leyes secundadas por Putin. Estas estarían destinadas a disuadir a las compañías rusas de trabajar o recibir financiación de entidad extranjera alguna. Según AP, LA fundación Dynasty tenía planeado repartir 8 millones de dólares entre los jóvenes científicos rusos para ayudarles a continuar con sus investigaciones.

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Loren Graham, profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y experto en la historia de la ciencia rusa, señaló que las drásticas medidas impuestas por Putin en contra de los grupos extranjeros solo ha servido para acelerar el declive del sector científico del país. Lo que ha hecho el presidente sin darse cuenta es alentar a los descerebrados a proclamar excéntricos proyectos, en un grotesco intento por glorificar a la madre patria, afirmó.

"Se trata de un problema que lleva 20 años golpeando a Rusia. Hay toda suerte de charlatanes y de majaderos que reivindican haber hecho enormes descubrimientos que cambiarán el curso de la ciencia convencional", escribió Graham a VICE News por correo electrónico. "El énfasis de Putin en el nacionalismo ha otorgado un nuevo ímpetu a los pseudocientíficos, quienes ahora se jactan de haber superado a la "Ciencia Occidental'".

Alexandrov se reserva sus críticas más duras para Viktor Petrik, un antiguo confidente de Boris Gryzlov, portavoz de la Duma, que ha denunciado a la Comisión de Investigación de Fraudes y de Pseudociencia por haber dañado su reputación.

Petrik inventó el llamado "nanocarbono", un dispositivo para filtrar el agua, que bautizó en honor al ex ministro de Defensa ruso Sergei Shoigu. Su propuesta consistía en instalar sus filtros por todo el país y ponerles adhesivos que promocionaran a Rusia Unida, el partido político de Putin. Sin embargo, la investigación demostró que, a menudo, los filtros en cuestión funcionaban de manera exactamente contraria a la que tenían que funcionar: más que limpiar el agua lo que hacían era contaminarla.

El lamentable episodio ha provocado que Petrick haya perdido desde entonces la confianza de los líderes rusos. Sin embargo, su ejemplo sugiere que Putin, Gryzlov y otros miembros del gobierno se lo tomaron en serio hasta que llegó un momento en que no pudieron seguir aceptando sus absurdas reivindicaciones sin fundamento.

"Es una locura", advirtió Alexandrov, "pero sucede que Petrik fue, básicamente, el mayor asesor científico del parlamento ruso".

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Sigue a John Dyer en Twitter: @johnjdyerjr