Cómo David Beckham se convirtió en la primera marca global verdadera del futbol
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Spice Boy

Cómo David Beckham se convirtió en la primera marca global verdadera del futbol

A pesar de que en los 90 y 2000 abundaron jugadores igual de famosos y mucho más talentosos que Beckham, el inglés rompió el molde corporativo como nunca se había hecho.
6.7.17

David Beckham era un candidato poco probable para convertirse en la primera marcar global del futbol. Desde que Pelé decidió aceptar toda propuesta comercial disponible en el período que abarcó el lanzamiento de su álbum y la filmación de Escape to Victory, ha habido algunos jugadores exitosos con sus finanzas lejos del futbol, pero el surgimiento de Beckham no tuvo precedentes por la forma que logró trascender. Tenía el físico y la pulcra imagen que atrae a los anunciantes desde el principio, pero también lucía cortes de cabello de mal gusto y su comportamiento servía de material para los programas de comedia. Siendo justos, decir que sus cortes de pelo eran "de mal gusto" no corresponde a la demanda de las peluquerías que realizaban cortes a la Beckham a principios del nuevo siglo. Sin embargo, esto comenzó primero en Inglaterra y después en el mundo, cuando la Marca Beckham alcanzó la cima comercial en donde ha permanecido desde entonces.

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El primer paso para Beckham fue crear un legado en el Manchester United, el cual forjó con los seis títulos de liga obtenidos de 1995 a 2003. Su carrera estaba llena de momentos destacables, y su habilidad para golpear el balón y realizar centros era considerada única en el mundo y una gran arma en contra de sus rivales. Ganó el doblete con el resto de la generación del 92 en la campaña 1995-96; anotó uno de sus goles más aclamados desde media cancha ante Wimbledon en la primera jornada de la campaña siguiente. Fue pieza importantísima en el equipo ganador del triplete en 1998-99, y a los 24 años ya presumía una medalla de campeón de la Champions League. Beckham se había convertido en un jugador renombrado en Inglaterra y el mundo.

Todo esto sucedió en una época cuando la marca de la Premier League experimentaba un crecimiento junto con el Manchester United, e indudablemente Beckham se benefició de esta asociación con el milagro corporativo del futbol inglés. La exposición global, la inversión internacional y las voraces ganancias habían tocado al futbol, y ya que Paul Scholes, Ryan Giggs y el resto de sus compañeros lucían no aptos para los reflectores, Beckham se convirtió en el futbolista más famoso que jugaba para el club más venerado en la liga más vendible del mundo.

Otro factor que separó a Beckham del resto de sus compañeros de equipo y contemporáneos fue su inverosímil forma de encajar con la cultura pop. Mientras que los "Spice Boys" de Liverpool habían adquirido sus aires de celebridades a expensas de sus carreras como futbolistas, Beckham logró abrirse fama lejos de las canchas. Su relación con Victoria Adams –su acento posh fue material de los tabloides a partir de 1997– sin duda provocó tensión con los managers del inglés, y se dice que por ello Glenn Hoddle lo dejó en la banca en los primeros partidos de la Copa Mundial de 1998; claro, antes de ser expulsado por patear a Diego Simeone en la derrota de Inglaterra ante Argentina en octavos de final. A pesar de que en las secuelas de la derrota Beckham se volvió el hombre más odiado de Inglaterra y recibió críticas por colocar el estrellato por arriba del futbol, sus actuaciones con la selección inglesa en la siguiente década darían el ejemplo de cómo lidiar con la fama y el futbol con relativa gracia.

El matrimonio de Beckham se anunció en 1998 ante la algarabía de los medios, y así nacería el fenómeno "Posh & Becks". Ambos se hicieron increíblemente populares en el público británico, y Victoria Beckham se tomó la libertad de ponerle un nuevo apodo a su esposo, "Golden Balls", mientras que su habilidad para manipular a los medios –sin duda respaldados por Simon Fuller, el manager de grandes influencias y talento que dio vida a las Spice Girls y a quien David Beckham contrató después de marcharse de Manchester– les ayudó a pasar casi desapercibidos en escándalos con la prensa. El haberse casado con una estrella de pop y una figura con cada vez más influencias en el mundo de la moda le permitió a Beckham colocarse en los reflectores de los medios, pero dos transferencias monumentales le darían un estatus aún mayor. El primero fue su fichaje por el Real Madrid, equipo que lo deseaba tanto por su talento como por su atractivo comercial.

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Alex Ferguson comentó, después de su rompimiento profesional con Beckham que propició su fichaje con el Madrid en 2003, que el peso de la fama había sido la causa de su despedida: "Casarse con la escena del entretenimiento fue algo difícil. A partir de ese momento su vida nunca sería la misma. Es una celebridad gigantesca, el futbol es sólo una parte pequeña". Ferguson no fue completamente justo, ya que algunos de los mejores momentos de Beckham se dieron en las últimas dos temporadas en Old Trafford. Las expectativas en el Bernabéu fueron espantosas, y aunque nunca logró aspirar al estatus de Galáctico –solamente ganó una liga y una Supercopa de España– Beckham continuó siendo la estrella de Inglaterra que triunfaría en el escenario internacional.

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Si su traspaso al Real Madrid había dado a conocer la marca Beckham a un mercado global mucho más grande, su mudanza a lo largo y ancho del Atlántico le aseguró el estatus de deidad comercial. Con la carrera de Victoria Beckham en el mundo de la moda floreciendo en los Estados Unidos, su esposo se tomó la libertad de lanzar una línea de fragancias con un respaldo multimillonario, publicó sesiones fotográficas que aparecían en las portadas de revistas de moda, y su intromisión en los círculos estadounidenses del talk show ayudó a construir una imagen mucho más rentable y, de paso, a refinar sus modales. Su fichaje por el LA Galaxy provocó que Beckham se convirtiera en un ídolo transatlántico para quien el futbol se encontraba claramente en segundo lugar (a pesar de haber ganado la MLS Cup en dos ocasiones). Al igual que The Beatles, The Rolling Stones, y George Michael, Beckham había tomado a los Estados Unidos por sorpresa, e incluso tuvo el placer de jugar con el AC Milan y Paris Saint-Germain para asegurarse que el mundo italiano y francés invirtiera en sus productos.

A pesar de haberse retirado del futbol profesional, Beckham sigue poblando los encabezados de noticias. A diferencia de Pelé, el futbol en la carrera del inglés parece incidental a su éxito, ayudado además por la ausencia de escándalos que el mejor jugador de todos los tiempos sí tuvo tiempo después de su retiro. El boom de la Premier League, su éxito en el Manchester United, la descabellada ambición del proyecto de "Los Galácticos", la astuta decisión de conquistar la MLS, el reflejo de la fama de su otra cara y la sagacidad para hacer negocios de su representante hicieron de Beckham una celebridad trascendente. Con la excepción de Cristiano Ronaldo, un prodigio más creado en las fraguas de Old Trafford, el resultado final es que David Beckham se convirtió en una marca que nadie más en el mundo del futbol le puede hacer frente.

@W_F_Magee