¿Cómo nos curamos la cruda mundialista?
Ilustración por Mauricio Santos.
Me chingué la rodilla

¿Cómo nos curamos la cruda mundialista?

Porque hasta hace unos días, cualquier juego era el mejor pretexto para ser feliz.
19.7.18

Artículo publicado por VICE México.

La vida tendría que ser una continua Copa del Mundo: levantarte con la ilusión constante de ver un Francia en contra de Dinamarca. El desayuno con sabor distinto: huevos estrellados, amarillo de Brasil, recordando a un Neymar tirado en el césped; el color del jugo de naranja, la Holanda de Cruyff, Van Basten, y quizás un mal sabor cuando a tu mente llegue la caída de Robben —faltando pocos minutos para ir al alargue— en ese partido triste ante México, porque a pesar de que odiemos recordar esto, siempre se extraña la ausencia. Daría lo que fuera por ver a Layún mandando otro centro al Chicharito.

Porque hasta hace unos días, cualquier juego era el mejor pretexto para juntarte con quienes quizás hace mucho tiempo no habías visto, el tiempo sin mundial pasa lento, aburrido, es como una cruda incurable; la michelada tienen un sabor amargo, no la preparas con el mismo entusiasmo. La bomba de emociones desapareció, un mes intenso de noticias de futbol, personas con las que jamás habías platicado. Todo se ha ido.

Se quedarán en nuestra memoria los tres goles de Cristiano Ronaldo a España, el coraje de unos Croatas que habían llegado a la justa con las maletas hechas y una fecha con regreso a casa, ellos cambiaron su historia. Lloramos junto a Javier Hernández al momento de verlo romperse cantando el himno de México. Nos abrazamos con desconocidos, con quienes le cantamos al Chuky Lozano y perdimos la voz y nos bañamos en cerveza después de su gol a Alemania. Gritamos el gol de penal de Carlos Vela, buscando dedicárselo a su abuelo, quien días antes había fallecido, queríamos ser parte de su familia, contarle esa hazaña. Fuimos más rusos que nunca, bebimos vodka durante un mes, fuimos más vodka que agua. Aplaudimos poco a Messi y reímos mucho con Maradona. Entendimos que el futbol actual pasa mucho más por lo colectivo que lo individual.

Pero no se preocupen porque el futbol no se detiene, para nuestra buena suerte este fin de semana arranca la Liga MX, quizás no veamos a Lukaku llevar la pelota como un tractor, pero será Roger Martinez refuerzo del América quien intentará emularlo. No serán los pases quirúrgicos de Iniesta, pero Malcorra de Pumas tiene lo suyo. No será Courtois el encargado de evitar goles en su arco, pero sí Gudiño, joven promesa del futbol mexicano que llega a Chivas a tratar de hacer historia.

Me urge que sea viernes, pero espero con más ansias que lleguemos a Qatar 2022, faltan 4 años y 4 meses.