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Entramos a la mayor narcofosa de México junto a quienes siguen buscando víctimas

En Veracruz, la lucha encarnizada entre los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Zetas ha dejado como saldo una de las peores tragedias de lo últimos años. Colinas de Santa Fe es el cementerio clandestino más grande de América Latina.
6.4.17
Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News.
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Nada de esto estaba como se ve ahora, cuando entraron al predio ocho meses atrás. El piso estaba plano y el matorral que rodea este claro estaba tupido. Tampoco estaba ninguno de los 125 perímetros que delimitan con cinta amarilla las fosas humanas halladas en ese plazo. Fue un equipo reducido, de no más de diez personas, el que encontró dónde habían sido enterrados sin señalamiento alguno, al menos, 250 personas. Ese es el número de cráneos humanos exhumados hasta el momento, además de otros 17.000 restos óseos de todo tipo.

Para llegar hasta aquí, los familiares de las víctimas desaparecidas tuvieron que pelear el ingreso al predio y organizar física y económicamente la búsqueda. Y un pequeño grupo de medios, entre ellos VICE News, logró el permiso de la Fiscalía del Estado de Veracruz, institución a cargo del resguardo del terreno, para atestiguar cómo es que esta entidad se convirtió, en seis o doce años, en la peor pesadilla de sus propios habitantes.

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'Nosotros financiamos esta búsqueda de nuestro bolsillo y con donaciones'.

En esta entidad colindante con el Golfo de México, y azotada por diversos grupos del narcotráfico, puede leerse que la pandemia de la desaparición forzada tiene un método, y que parte de éste quedó escrito en la tierra de este lugar, el llamado 'Panteón Zeta' del puerto de Veracruz.

Ahí la lucha encarnizada entre los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Zetas ha dejado como saldo una de las peores tragedias del país en lo últimos años. Este es el cementerio clandestino más grande que se haya encontrado en América Latina.

Uno

Un hombre nos mira con cierta desconfianza al principio, pero va al grano: "Ubicamos este punto a partir de un mapa, porque el rancho es más extenso. Primero lo recorrimos todo a pie. Nuestro método es introducir la varilla de acero hasta donde llegue, sacarla, olerla y decidir si en ese punto se hace o no un pozo de sondeo. El pozo de sondeo es la sospecha, cuando se encuentra algo ya hablamos de una fosa".

El hombre nos pide un riguroso anonimato porque ya fue amenazado con un mensaje claro: "dejen de buscarle". Él es una de las seis personas que de lunes a viernes, de 8 de la mañana a 2 de la tarde, sigue abriendo la tierra a fuerza de observación, paciencia y tesón, una rasgo de carácter que no le permite decaer cuando no se encuentra nada, como sucede desde hace tres semanas cuando dejaron de hallar fosas nuevas.

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Ellos dieron con este cementerio clandestino por un "regalo": dos hombres entregaron el mapa del que hablamos al principio, a las madres que se movilizaban por sus hijos desaparecidos, el pasado 10 de mayo, fecha que en México se celebra el Día de la Madre. En el papel había un croquis de cómo encontrar el centro del enterramiento clandestino en un terreno de diez o catorce hectáreas. Y aquí estamos parados.

"La brigada de búsqueda somos parte del Colectivo Solecito, todos los integrantes participan, aunque no estén aquí. Nosotros financiamos esta búsqueda de nuestro bolsillo y con donaciones, y hemos invertido nuestro tiempo e ido adquiriendo más experiencia para explorar el lugar."

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Uno de ellos levanta el brazo y señala un punto a unos diez metros de distancia. Ahí encontraron la primera fosa, entre los matorrales que abrieron a machetazos.

¿Qué significa haber encontrado un panteón clandestino en un predio arenoso junto a un complejo de viviendas construido en los últimos quince o veinte años?

Sólo puede intuirse una macabra historia que tuvo como testigo mudo a la comunidad del fraccionamiento de al lado.

Algunos mirarán con resquemor este movimiento de tierra que los dejó emparentados de una vez y para siempre con la tragedia. Otros, como le pasa a los trabajadores rurales de otras zonas de Veracruz, agradecen que les retiren a los muertos para ya no encontrarlos una y otra vez cuando labran la tierra. Los vecinos del fraccionamiento Colinas de Santa Fe reclaman que se haga un cerco sanitario en torno al predio, junto al que viven 3.000 familias, quienes no han recibido ningún tipo de atención sanitaria ante el riesgo de la exhumación masiva, ni de las autoridades estatales ni de salud.

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Dos

El segundo hombre viene de Iguala, porque fue en esa ciudad del estado de Guerrero donde los familiares de desaparecidos de distintas partes de la República, entendieron que si no lo hacían ellos, nadie iba a salir a buscar a los que faltan. Don Lupe no tiene tanto problema en que se mencione algún dato suyo, porque ya es un buscador de tiempo.

Él fue uno de los fundadores del grupo Los Otros Desaparecidos de Iguala, quienes de la mano de Miguel Ángel Jiménez Blanco, asesinado en agosto de 2015, salieron a buscar lo que todos sabían que podían encontrar en los cerros que rodean la ciudad. Jiménez Blanco fue uno de los líderes de la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos de [Ayotzinapa](El día que la ONU llega a Ayotzinapa, el gobierno mexicano halla 40 posibles narcofosas).

En Colinas de Santa Fe no es como buscar en los cerros dice Lupe. En estas tierras arenosas se perdieron los indicios de remoción de tierra, que son el faro en el sureño estado de Guerrero. Pero tiene una ventaja, dice, y es que la tierra se compacta arriba pero abajo está blanda, por eso también deben haber elegido este lugar: por lo fácil que es de cavar.

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Pero los hallazgos no son míos, dice Don Lupe, son de ellas, las madres del Colectivo. El primer día de trabajo encontraron tres fosas, siguiendo la pista de una antigua averiguación que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de la Delincuencia Organizada (SEIDO) hizo en Colinas, donde halló restos humanos, pero paró de buscar. Pasaron casi dos años hasta que las familias lograron desenterrar todo lo que la autoridad no buscó entonces.

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"Se escucha cuando atraviesas las bolsas (con las que fueron enterrados los cuerpos) con la varilla, luego sale el olor, inconfundible al haber roto la cápsula que lo mantenía encerrado. Muchas veces es eso, intuición. Ahí me gusta y me voy a sacar la duda".

'El gobierno no nos ha enviado ni unos pares de botas con los que poder trabajar'.

La cantidad de bolsas con las que los cuerpos fueron enterrados influye en el estado de conservación de los cadáveres, por lo que a simple vista no puede estimarse de cuándo son, o si aquel es más antiguo que éste. Hubo algunos restos que no habían sido envueltos con nada.

La tarea de extracción de los cuerpos y de conservarlos hasta que sean identificados y devueltos a sus familias, está a cargo de Servicios Periciales de la policía federal, que colabora técnicamente con la Fiscalía General del Estado (FGE). Jorge Winckler Ortiz asumió este cargo en lugar de Luis Ángel Bravo Contreras, uno de los que cayó en cascada una vez que el exgobernador Javier Duarte huyera antes de ser juzgado por lavado de dinero, delincuencia organizada y otros delitos electorales.

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Winckler sostuvo públicamente que el estado no tiene recursos para hacer frente a la identificación de esos restos, que sus fiscalías y sus áreas periciales ya estaban colapsadas, en un estado que tiene registro de unas 2.300 carpetas de investigación por casos de desaparición , pero donde los colectivos de familiares hablan de una cifra mucho mayor: entre 7.000 y 10.000 personas en los últimos diez años. Todo esto en medio de la crisis provocada por el anuncio de que su base de datos no existe, porque las muestras genéticas que se tomaron durante los últimos seis años —a familiares y a otros restos óseos— no fueron procesadas.

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El gobierno federal se comprometió a aportar 30 millones de pesos (1.500.000 dólares aproximadamente) de manera inmediata para lograr la identificación de los restos en un plazo no mayor a 180 días, según le fue comunicado a los representantes de los doce colectivos de familiares de desaparecidos de Veracruz, que se reunieron con el subsecretario de Derechos Humanos a nivel federal, Roberto Campa, en Xalapa, el 29 de marzo.

"Iguala destapó la podredumbre y se decidió venir a buscar. Venció el miedo al gobierno y la delincuencia. Aquí no pensé que llegaran a ser tantos, no imaginé esta magnitud de cuerpos. El trabajo es bien distinto cuando se tiene, como aquí, un lugar limitado para hacer la búsqueda."

Las fosas empezaron a aparecer unas pegadas a las otras. Una vez que hallaron una, se dieron cuenta que en esa línea, a menos de diez centímetros hallaban otra y otra y así. Piensan que cada línea correspondió a un enterrador, que lograba ubicarlas cada vez.

"No somos perfectos, tampoco tenemos tecnología ni contamos con recursos de sobra, porque el gobierno no nos ha enviado ni unos pares de botas con los que poder trabajar. Puede que se nos haya pasado algo, por eso queremos dedicarnos a conciencia a buscar por cuadrantes. Costó que nos tomaran en cuenta hasta que no empezamos a obtener resultados. Luego, nosotros hemos decidido dónde trabajamos. Nos dijeron que en este predio fueron enterradas alrededor de 600 personas. Si eso es cierto, aún no hemos encontrado ni a la mitad".

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México halla 250 cráneos en una narcofosa, pero no tiene recursos para identificarlos. Leer más aquí.

***Todas las fotografías son de Ernesto Álvarez

Uno de los buscadores del Colectivo Solecito de Veracruz, camina en el predio de Colinas de Santa Fe, donde se encontraron más de 250 cráneos humanos. Los buscadores aprendieron a hacer solos su trabajo y muchas veces la intuición es lo que les guía. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Marcas que los Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado de Veracruz colocaron en las fosas clandestinas dentro del predio de Colinas de Santa Fe. Algunas de las preocupaciones que los colectivos remarcan es el reto que tiene la Fiscalía con la elaboración de los perfiles genéticos de los restos encontrados, más los asesinatos diarios y los no procesados durante el pasado gobierno. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Dos de los buscadores del Colectivo Solecito de Veracruz entierran a más de dos metros de profundidad una varilla metálica, al sacarla de la tierra se intentarán encontrar el olor de algún resto orgánico que delate un enterramiento clandestino en el predio. Hasta hoy, es la fosa clandestina más grande de todo Latinoamérica. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Uno de los buscadores del Colectivo Solecito de Veracruz desentierra una varilla, que después olerá para poder localizar algún enterramiento clandestino, en un estado donde hay 2.300 carpetas de investigación por personas desaparecidas. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Tres de los buscadores del Colectivo Solecito buscan indicios que delaten un enterramiento. "El apoyo y la seguridad por parte del gobierno veracruzano es casi nula durante las búsquedas" dice uno de ellos. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Buscador del Colectivo Solecito posa para foto; pide proteger su identidad por los acosos y amenazas de las autoridades y la delincuencia organizada.(Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Buscador del Colectivo Solecito posa para foto; y también pide proteger su identidad. "Ninguno de los que trabajamos el predio tenemos alguna protección por parte del gobierno, por lo tanto al salir de aquí corremos un gran peligro" afirma el retratado. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Buscador del Colectivo Solecito de Veracruz posa para foto tapando su rostro con las manos para proteger su identidad. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Buscador del Colectivo Solecito de Veracruz posa para foto; pide proteger su identidad. El apoyo de las autoridades es casi nulo, "ni material, ni seguridad. Una varilla, mazo, mis dos manos y mucha intuición son las herramientas con las que hacemos el trabajo que ellos tendrían que hacer", comenta. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Una de las varillas con las que se busca en el predio. La Fiscalía reconoció que sólo cuenta con 266 pruebas genéticas de las más de 5.000 tomadas durante el pasado gobierno. Todas las demás fueron desechadas, por lo que "re-desaparecieron a nuestros familiares después de que nosotros encontramos sus restos en las fosas clandestinas" afirmó uno de los miembros del Colectivo. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Uno de los buscadores tras la delimitación que ponen los Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado de Veracruz. Consideran que uno de los problemas es "el perímetro delimitado por la autoridad. Yo estoy seguro que entre esa fosa y la cinta amarilla se encuentra otra fosa". (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

Entrevista con una de las fundadoras del Colectivo Solecito de Veracruz, quienes localizaron la fosa clandestina más grande del continente. (Imagen vía Ernesto Álvarez/VICE News).

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