Las seis maravillas del taco acapulqueño
Tacos de Canasta.
Munchies

Las seis maravillas del taco acapulqueño

Miles de turistas buscan este típico refrigerio por su sabor, pero sobre todo por su precio. Come como rey gastando poco.

En tierra de mariscos, el taco es rey. Así debería ser. Pero como en este mundo todo es un desmadre, las centenares de taquerías en Acapulco libran una guerra diaria con las cevicherías, las cuales elaboran platillos —en su mayoría— con pescados y moluscos traídos, vaya paradoja, del mercado de La Viga, en la Ciudad de México.

Esta dependencia de lo chilango es la que ha obligado a Acapulco a elevar la calidad (y cantidad) de sus tacos: miles de turistas buscarán este típico refrigerio mexicano por su sabor y también, por su precio. Con los pesos invertidos en un Vuelve a la vida, en algún changarro con vista al mar, dos personas podrán bien comer en una taquería.

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Pensar que los brodis comen pescado tres veces al día, sería igual a creer que el chilango viaja con su tanque de smog para no padecer de horrendos vahídos.

En esta ciudad, el Pulpo en su tinta y el Huachinango a la talla se venden con la misma frecuencia que una pizza, hot-dog o tacos. El menú acapulqueño se ha hecho más amplio. En parte, por esa extraña alergia a los precios altos que padecemos la mayoría de los mexicanos.

Turismo social, le llaman las oficinas de turismo a la persona que viene a Acapulco, pero no consume cocteles de camarón, ni bebe cocos brujos, ni compra souvenirs. El turista social se surtirá en tiendas de autoservicio (atún, pan blanco, refresco, cerveza y jamón, entre otros) y completará el menú con la harto conocida vitamina T: taco, torta o tamal. Dormirá en su coche y no gastará más que en lo estrictamente necesario, ante el riesgo de desacompletar el presupuesto para el regreso.

Es este tipo de visitante el que frecuenta las taquerías, esos peculiares expendios que se han visto obligados a mejorar su producto, cuidar su receta y competir día a día por los tan ansiados y cada vez más melindrosos clientes. Acá te presentamos las seis maravillas del taco acapulqueño:

TACOS SIMO

Ubicada en la calle Tepic número 68, esquina con Aguascalientes, en la populosa colonia Progreso, este manjar está en vías de convertirse en platillo típico del puerto. Se trata de tacos de cabeza de res en barbacoa. Pongan especial interés en los de lengua, sesos y surtido. No se pierdan sus tres salsas y su consomé gratis. En caso de emergencia, cualquier taxista les podrá ayudar. Abren sólo los días que terminan en "s": lunes a viernes, así como sábados y domingos, a partir de las 9 de la noche.

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TACOS DEL DUVALÍN

También se les conoce como los tacos del Morro, se ubican en la Calle 1 casi esquina con Calle Felipe II, junto a la tortillería Maryfer, a unas tres cuadras de la Costera. Este carrito abre de 8 de la mañana a 2 de la tarde, aunque a veces terminan antes del mediodía. Aquí se hallarán tacos de guisado. A saber: hígado de res, salpicón, barbacoa y su especialidad: arroz con huevo y mole. Para los glotones, se le puede pedir al tendero que te los dé con original y copia (es decir, con dos tortillas). Hay aguacate, frijoles y menjurjes a llenar. Como la envidia es canija, hace poco instalaron un carrito justo enfrente. Para no fallar, sugiero al lector que se forme donde vea más gente, pues la fila de estos tlacuaches, será más larga incluso que la de la tortillería. Los domingos no abren.

LOS DE COCHINITA

Debido a que están abiertos las 24 horas del día, los 365 días del año, estos famosísimos taconazos de cochinita pibil resultan inmejorables para toda ocasión: por si no quieres desayunar un odioso licuado con linaza y granola; por si se te pasó la hora de comer; para una cena como Dios manda o para bajarte la guarapeta (su ensalada de chile habanero te la baja porque te la baja) a las 5 de la madrugada. Se ubican en Bernal Díaz del Castillo casi esquina con Sonora, en la colonia Progreso.

TACOS CHEMIS

Instalados desde 1960, estos tacos de canasta gozan de gran prestigio entre el gremio. Su inconfundible logo (el cocodrilo de Lacoste, pero comiéndose una orden de tacuches), su amplia gama de sabores y variadísimos complementos, hacen de estos tacos un paso obligado para turistas o para quien se la amaneció, o las dos opciones juntas. Abren desde las 7 de la mañana y tienen varias sucursales. Especial atención a los de chicharrón, mole y papa con carne.

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LOS DE DON MARCIAL

Instalado en el corazón de la Plaza del Mariachi (no espere encontrarse un Garibaldi tropical; es más, ni siquiera hay mariachis, esos los halla en el Centro), estos tacos al pastor gozan de fama internacional. Entre sus clientes, figuran los taqueros de franquicias como Los Tarascos o El Fogoncito, quienes acuden a visitar a don Marcial cuando desean disfrutar de un verdadero taco al pastor. Según la leyenda urbana, don Marcial marina la carne con tequila, lo cual me lo confirmó en mi visita más reciente. Abre a partir de las 9 de la noche, aunque llueva, truene o relampagueé.

Pregunta por "los de guacamole y chicharrón" para encontrar este rincón de sabor.

LOS DE GUACAMOLE Y CHICHARRÓN

Oficialmente, la taquería se llama Mary Mary, mas cometerá un error si la busca por ese nombre. Mejor, pregúntele a cualquier acapulqueño por los de guacamole y chicharrón. Si no le dan razón, o una de dos: o no es acapulqueño o es vegano. Se ubican sobre Francisco Javier Mina, esquina con Morelos, en el centro. En el argot porteño diga: "arribita del fuerte (de San Diego)". Como indica su nombre: aquí solo hay de guacamole y chicharrón. Dos tortillas sostienen una porción de chicharrón con una embarrada de guacamole, con o sin salsa mexicana. Procura llegar temprano, pues se acaban antes del mediodía. Aquí no hay glamour, pero seguro volverás, como Terminator.


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