ciencia y deporte

Los "temblores" provocados por los fans no son lo que crees

Hablamos con un experto en sismos para explicarnos los mitos y verdades de los "temblores" provocados por los fans de futbol.
16.3.17
Flickr user John Seb Barber

En caso de que no te hayas enterado, los fans del Barcelona se alegraron tanto por el pase de su equipo a los cuartos de final de la Champions League que su reacción en el estadio se registró en un sismómetro cercano al Camp Nou.

¿Cómo lo sabemos? Porque prácticamente todos los benditos medios publicaron la "noticia". Por ejemplo, el encabezado de The Sun describió el "fenómeno" con el siguiente encabezado: "Las celebraciones en el Camp Nou provocaron un TEMBLOR después de la dramática remontada contra el PSG". Claro, las mayúsculas ya son parte de su característico dramatismo.

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Pero no es la primera vez que los fanáticos provocan un temblor. Los fans de los Seahawks de Seattle han provocado que la tierra se mueva en varias ocasiones, en especial cuando Marshawn Lynch corrió como su no hubiera mañana. El año pasado, los fans del Leicester City ocasionaron un temblor después de derrotar al Norwich (de todos los equipos) durante su magnífica temporada en la que se coronaron campeones de la Premier League.

Lo que sea que estos fans hagan para provocar tal fenómeno difiere mucho de aquella fuerza que despedaza carreteras y tira edificios.

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Como no somos expertos en la materia, consultamos a Jordi Diaz, investigador del ICTJA, el instituto que registró el "temblor" en Barcelona la semana pasada. ¿Exactamente qué sucedió?

En pocas palabras —esto lo digo yo, no Diaz— es que todo este asunto de los temblores en los deportes son una mamada. Es el típico ejemplo del árbol en el bosque que se cae y nadie escucha, etc. Si un estadio cuenta con un sismómetro cerca de sus instalaciones es muy obvio que registrará un "temblor".

Para que el sismómetro registre los movimientos de las grads —lo cual Diaz dice no es algo inusual— tiene que estar colocado a unos cientos de metros de la multitud. "Lo que registramos en el movimiento de la tierra", comenta Diaz vía email, "es decir, la vibración generada por alguna fuente que se traslada al suelo. En el caso específico de los temblores en partidos de futbol, la vibración se crea porque la gente salta al mismo tiempo".

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Para poder captar un temblor, el número de fans es obviamente importante, pero también entran otros factores como la geología del área, la presencia de otras fuentes causantes de vibraciones (tráfico, vías de tren, y viento) y, aún más importante, la distancia entre el estadio y el sismómetro. El Leicester City fue capaz de provocar una sacudida a pesar de la poca capacidad de su estadio de 33 fans porque la escuela primaria a 500 metros de distancia del estadio colocó un sismómetro.

The King Power stadium was rocking tonight as — school seismology UK (@Schoolseismo)March 14, 2017

Lo mismo sucedió con la jugada de Beastmode en 2011 que la estación de sismos del Pacífico captó porque se está localizada a una cuadra de distancia del estadio. Es probable que en el futuro existan más sismos de estos, ya que en enero los Seahawks instalaron sismómetros en lugares específicos del estadio.

Obviamente, la mayoría de los temblores se pueden sentir mucho más allá de los cien metros. Para demostrar qué tan poderosos son los temblores reales con aquellos ocasionados por los fans, Diaz subió a Twitter una comparación entre el sismo del Barcelona y uno con magnitud de 4.2 en Navarra a 350 kilómetros de distancia registrados en el mismo lugar. Tengamos en mente que el sismo del Barça, de color rojo, sucedió 700 veces más cerca que el temblor en Navarra.

Ground shaking following FCB-PSG 6-1 goal vs shaking from a 4.2 Mw — Jordi Diaz Cusi (@JDiazCusi)March 10, 2017

"Como puedes ver", escribió Diaz, "incluso un temblor lejano y diminuto tiene mucho más energía que 100 personas brincando al lado del sismómetro". Diaz estima que lo sucedido en Barcelona tuvo una magnitud entre .5 y 1 en la escala de Richter.

Con esto no decimos que los temblores de los fans sean una pérdida de tiempo. Si Diaz puede generar interés en los niños por la ciencia diciéndoles que los fans de Barcelona o Leicester City pueden hacer temblar la tierra, entonces será una victoria para esta disciplina, para los deportes y todos en general. Lo mismo aplica para el estadio de los Seahawks, el cual ahora podrá estudiar los temblores en un ambiente relativamente previsible, algo que es casi imposible para los sismólogos.

"Los temblores de los fans son divertidos de identificar", Diaz resume, "pero en realidad sólo muestran el verdadero poder de los sismos".