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Un jugador de ensueño fuera del “Dream Team”

Carmelo Anthony le dijo adiós al equipo de los Estados Unidos después de Rio 2016.
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Foto por Joshua Dahl-USA TODAY Sports

El baloncesto profesional llegó al olimpismo en 1992. La primera generación de los Estados Unidos —país donde el deporte se juega en su nivel más alto— se convirtió en sinónimo de triunfo y en leyenda para la justa: el Dream Team: Michael Jordan, Scottie Pippen, Larry Bird, Magic Johnson, Patrick Ewing, Karl Malone y Charles Barkley. Una constelación alineada para presentar quizá, al equipo más talentoso en la historia de cualquier disciplina.

Sin embargo, aún con una leyenda de ese tamaño a cuestas, fue en Rio 2016 cuando la figura definitiva del equipo estadounidense se consolidó: Carmelo Anthony. El delantero de los Knicks obtuvo su tercer medalla de oro en los Juegos Olímpicos, además de tomar el liderazgo en las categorías de puntos, asistencias y rebotes.

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Como muchos atletas, particularmente de este deporte, Carmelo también recorrió el camino del héroe. Huérfano de padre a los dos años, la familia del jugador se mudó a Baltimore donde comenzó años más tarde su carrera en el equipo de la preparatoria, a pesar de no entrar en el equipo en su primer intento. Una vez dentro, el talento se hizo presente con un récord de 26-3 durante su estancia en Towson Catholic School. Las ofertas universitarias llegaron, pero su rendimiento académico estaba marcado por un asterisco. "Melo" optó por cambiarse a la Oak Hill Academy, donde los reflectores le llegaron: se convirtió en promesa de la NBA.

Una vez en Syracuse, Anthony dominó la NCAA durante la temporada de 2003, cuando conquistó el título para los Oranges con el premio al Jugador Más Valioso (MVP) del Final Four. Un año le bastó a su carrera colegial y el paso era obvio. Fue seleccionado tercero global por los Nuggets de Denver en el Draft de 2004. Los playoffs con Denver fueron una constante, pero su mejor temporada terminó en la antesala de las Finals.

Tras siete temporadas en Denver, Melo regresó a casa cuando fue firmado por los Knicks y la final de conferencia es el escenario más alto que ha pisado en las duelas.

Aunque a nivel Estados Unidos ha sido el jugador más prolífico, al menos en la justa olímpica, su paso por la NBA, aunque de estrella, ha sido discreto con nueve selecciones al equipo de estrellas como su máxima credencial junto al título anotador de 2013. Ahí su comparación está en franca desventaja en relación al equipo de Barcelona 1992.

Tras la final ante Serbia, el small forward anunció su retiro luego de cuatro justas y tres títulos, previo a su décimo tercera temporada en la NBA y su séptima campaña con los Knicks, equipo al que busca darle una alegría que no tienen desde 1973, 11 años antes del nacimiento de "Melo": el trofeo Larry O'Brien.

Texto por Omar García. Sigue al autor en Twitter: @omarrgc