Throwback Thursday

El autogol que llevó al asesinato de Andrés Escobar

"La vida no termina aquí", dijo Andrés Escobar tras el partido en el que anotó el autogol que echó a Colombia del Mundial de 1994.

por Luis Arroyo
06 Julio 2015, 8:50am

Foto vía Getty Images

El pasado jueves se cumplieron 21 años de uno de los sucesos más trágicos del fútbol colombiano. Apenas unos días después de que la Selección 'cafetera' volviera de una desastrosa Copa del Mundo en Estados Unidos, el defensa Andrés Escobar fue asesinado a tiros en Medellín. Aún hoy, muchos consideran que su muerte fue provocada por esta acción:

La selección colombiana de la que formaba parte Escobar en el Mundial de 1994 se consideraba una de los mejores que haya visto el país. El equipo contaba con jugadores de la talla de Carlos 'El Pibe' Valderrama, Faustino Asprilla y René Higuita; la escuadra había perdido solamente un encuentro de los últimos 26 previos a la Copa del Mundo, y por el camino había protagonizado encuentros inolvidables como un aplastante 5-0 en Buenos Aires a la Argentina de Simeone, Batistuta y Ruggeri.

Sin embargo, en el Mundial de 1994, una sorprendente derrota 3-1 ante Rumanía en la primera jornada desencadenó algunas amenazas de muerte a jugadores colombianos. El entrenador, Francisco 'Pancho' Maturana, llegó a plantearse dejar el equipo a medio Mundial para evitar que las amenazas fueran cumplidas. Colombia jugó el partido de la segunda jornada del grupo frente al anfitrión, Estados Unidos, en un clima enrarecido. Y fue en el minuto 35 de ese encuentro de infausto recuerdo para los 'cafeteros' cuando Escobar empujó la pelota al fondo de su propia portería.

Un gol en propia portería es una de las peores sensaciones que un futbolista puede experimentar dentro del campo: cuando el tanto llega en una cita mundialista, el efecto negativo aumenta hasta límites insospechados. El 'Caballero de la Cancha', como se conocía a Escobar, intentó cortar un balón enviado por el estadounidense John Harkes; el centro-chut, sin embargo, rebotó en las piernas del zaguero y terminó colándose en su propia meta. El partido terminó 2-1. Colombia había perdido las opciones de clasificarse para la siguiente ronda incluso antes de disputar la última jornada del grupo: Escobar, sin saberlo —y sin haberlo deseado en absoluto— había sellado su destino.

La impotencia provocada por ese fatídico autogol quedaría inmortalizada en la fotografía donde el guardameta Oscar Córdoba y Andrés Escobar están desplomados sobre el césped. La imagen resume perfectamente la desesperación causada por esa herida autoinflingida, un lance que quedaría para siempre en la memoria del futbol colombiano.

La expresión de una derrota tan sorprendente como desafortunada. Imagen vía WikiMedia Commons.

"Yo creo que Andrés empezó a morir ese día", declaró Jesús Albeiro Yepes, fiscal del caso. Lo peor de todo es que el proceso terminó en nada: los asesinos salieron prácticamente impunes. El caso fortaleció la imagen de un país controlado por el narcotráfico. Hoy, Santiago y Pedro Gallón (hermanos vinculados al narco y las fuerzas paramilitares colombianas) son reconocidos como los responsables del asesinato, el episodio que convirtió al mal llamado "verdugo de Pasadena" en un mártir colombiano —con la inmediata redención que otorga una muerte tan terrible como injusta.

De acuerdo con la historia documentada, los Gallón se encontraron con Escobar en un bar en Medellín. El futbolista había ido allí en compañía de sus mejores amigos, Eduardo Rojo y el también jugador John Jairo Galeano, con la intención de olvidar el mal trago del autogol en Pasadena. En lugar de eso, los hermanos Gallón no dejaron de importunar al futbolista durante toda la noche.

Yepes señala que, a la salida, Escobar se quedó solo en el aparcamiento y se encontró con los que le habían estado molestando con gritos de "autogol, Andrés, autogol". El jugador se les encaró; Santiago Gallón, desafiante, le espetó un "no sabes con quién te estás metiendo". Al escuchar esto, Humberto Muñoz Castro, el chófer de los Gallón, descargó su revólver sobre Escobar.

Se cree que la razón auténtica del asesinato tiene que ver con las fuertes apuestas que corrían en los grupos criminales colombianos. Sin embargo, al ser los Gallón y Muñoz Castro los únicos testigos directos del crimen, poco se pudo demostrar una vez Muñoz Castro admitió la responsabilidad total de los hechos con el fin de liberar de culpa a sus jefes.

La estatua que homenajea a Escobar en Medellín, Colombia. Imagen vía AFP.

Más de 120.000 personas acudieron al funeral de Andrés Escobar, a quien aún se recuerda como un héroe del pueblo. Los aficionados del Atlético Nacional, el club donde jugó, le rememoran aún con una de sus más célebres frases, escrita por el propio jugador en un artículo publicado en el periódico El Tiempo de Bogotá después de ese desafortunado autogol contra Estados Unidos:

La vida no termina aquí.

Y es cierto: la vida no terminó ahí. El crimen que acabó con la vida de Andrés Escobar logró a unir a una nación gravemente herida por el crimen organizado. Aunque la Justicia no tuvo un éxito completo a la hora de castigar a los culpables del asesinato, lo más importante es que se puso en marcha un trabajo serio para desmantelar los dos principales cárteles de la droga en Medellín y Cali.

Poco más de dos décadas después del asesinato de Andrés Escobar y de la muerte del 'capo' Pablo Escobar (que no guardaban relación alguna de parentesco), Colombia es una nación fortalecida, cuya selección cuenta con el liderazgo de una nueva generación representada por jugadores como James Rodríguez y Juan Cuadrado. Es otro país, otro equipo nacional: un lugar donde fallar en un partido ya no lleva a una dolorosa muerte.