Millennials

Algunos jóvenes nos cuentan sobre sus miedos

''El sólo hecho de imaginarme un coral o la parte interior de las flores donde está el polen, hacen que sienta que mi piel puede convertirse en esas figuras"
7.2.17

El miedo es una de las emociones humanas más básicas y naturales existen. El miedo nos hace de carne y hueso y gracias a él sobrevivimos. Sin miedo, viviríamos de una forma bastante desenfrenada en la que aumentaríamos en gran proporción nuestras posibilidades de morir. Nuestros miedos nos mantienen alerta a situaciones en las que podríamos estar en peligro.

Siempre he sido valiente —o al menos eso creo—, ya que también tengo ciertos nervios al montarme en aviones, pero de igual forma tenía que superar el miedo a volar si en mis planes estaba ser alguien útil en la vida y no quedarme en casa de mis padres hasta los cuarenta años. Pero gracias a una lesión en la espalda baja jugando un partido de fútbol, tuve que realizarme una resonancia magnética para saber qué tan grave había sido la lesión. Ya había escuchado testimonios de amigos, y ellos decían que podías sentir claustrofobia debido al poco espacio que hay dentro de las máquinas en donde te hacen las resonancias, y que tenías que pasar unos 15 minutos dentro de una máquina con forma de tubo bastante estrecha. No pensé mucho en esto y fui con mi padre a realizármela. Ya dentro de la máquina, me di cuenta que en realidad no tienes casi espacio para moverte debido a la poca distancia que separa tu cuerpo del metal. A los ocho minutos, los ruidos ensordecedores robóticos lograron estresarme lo suficiente como para empezar a sentir que me faltaba el aire y que tenía que salir a como dé lugar de ese tubo.

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Empecé a gritarle a mi padre —que me estaba esperando al otro lado de la máquina— que me sacaran de ahí y, afortunadamente me moví lo suficiente como para que el encargado de la máquina se diera cuenta y me sacara.

Nunca había sentido algo parecido a la claustrofobia, pero desde esa experiencia me siento un poco ahogado en lugares pequeños en los cuales no entra mucho aire y siento que me falta el oxígeno.

Según un estudio reciente, en naciones industriales las fobias son el tipo más común trastornos de ansiedad y afectan a personas de cualquier edad, sexo y estatus socioeconómico. Sólo en Estados Unidos hay 19 millones de personas con alguna fobia específica, 15 millones tienen trastornos de ansiedad social y 1.8 millones tienen agorafobia. También está registrado que las mujeres sufren fobias en mayor porcentaje que los hombres. En México el seis por ciento de las mujeres padecen de una fobia específica, por el cuatro por ciento de los hombres.

Platicamos con algunos jóvenes que viven con sus fobias para saber cómo afectan sus vidas.

Fotos cortesía de los entrevistados.

Omar Rodríguez, estudiante, 21 años.  Miedo a Volar.

VICE: ¿Cómo soportas cada vez que tienes que viajar en avión?
Omar: Bueno, el psiquiatra me recetó Alprazolam y desde entonces voy muy relajado o casi dormido. Cuando no tengo el medicamento, trato de emborracharme lo máximo posible para poder sopórtalo. Incluso a veces rezo y no soy muy religioso que digamos, pero antes de despegar siento la necesidad de hacerlo.

¿Desde cuando tienes miedo a volar?
Comenzó a mis seis años debido a una experiencia bastante terrorífica en un avión, en la cual salieron las mascarillas de oxígeno y las carretas de comida rodaron por toda el avión. Después de eso empecé a tener fobia a los aviones y por algunos años necesité de mis padres para poder estar tranquilo en cada viaje de vacaciones que teníamos.

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Recuerdo que, con cada turbulencia, sujetaba fuertemente las manos de mi mamá como para sujetarme, incluso trataba de no dormir durante el viaje para estar atento a cualquier circunstancia o emergencia y así poder sobrevivir si esta se presentaba.

Está demostrado que es el medio de transporte más seguro para viajar.
Lo sé y es algo que siempre me repito los días antes de realizar un viaje. Sé que es mucho más probable morir caminando a comprar una pizza que en un avión, pero de igual forma a veces no puedo controlar mis pensamientos y empiezo a imaginarme en el avión todas las cosas que podrían salir mal. Para eso me recetaron las pastillas, me relajan la mente y muchas veces me quedo dormido.

¿Has viajado solo?
Pronto me tocará y estoy bastante aterrado, ya que no es lo mismo viajar con tu familia que solo. Con tus padres o familiares te sientes protegido. Pienso en el momento y me imagino las cosas que más miedo me dan de volar

¿Cuáles son?
Las turbulencias, no las soporto y me aceleran el corazón a mil. Eso y cuando la azafata está dando las instrucciones de seguridad antes de despegar, apenas saca el salvavidas siento que aumenta mi temperatura corporal y empiezo a mirar a todos lados para ver si la gente está prestándole atención y así estar preparados para una emergencia.

También a los graciosos que siempre bromean en pleno vuelo sobre algún accidente aéreo o hablan de la película Destino Final. Hablar de esa película en un avión debería de ser delito federal.

Ronny Ríos, 26 años, Ingeniero Industrial. Miedo a las alturas.

VICE: ¿Cuándo te diste cuenta de que no soportabas las alturas?
Ronny: De niño. Un día estaba jugando con mis amigos y me tocaba saltar de un segundo piso, más o menos, para caer en una piscina de pelotas. Ya cuando era mi turno recuerdo que no sentía las rodillas, unido a un vacío gigante en mi cuerpo. Desde ahí no me animé más a nada que tuviera que ver con alturas. Incluso ver a otras personas en alturas me hace sentir mal físicamente.

¿Qué sientes?
Al ver a personas en lugares altos me estreso porque siento que se van a caer, entonces me duele el estómago y a veces hasta puedo sentir las piernas débiles. También me ha pasado que siento que las cosas a mi alrededor pueden caerse a la vez.

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¿Cómo vives con tu miedo?
Evito a toda costa lugares altos. Incluso hace días no acudí a una fiesta porque era en un último piso abierto, con piscina al aire libre y sin ningún tipo de protección. Eso es como el infierno para mí, una tortura gratis.

¿Qué has hecho para tratar tu miedo?
Una amiga dejó de fumar gracias a un tipo de hipnosis y me la recomendó, quizás pronto me anime, ya que hace días me tocó subir en un elevador transparente que se veía toda la ciudad y empecé a ponerme muy nervioso. Llegué sudado al piso 22 y tenía una entrevista de trabajo, ahí me di cuenta que tenía que hacer algo al respecto. El psiquiatra no me sirvió para nada, ya que el medicamento que me recetó resultó contraproducente ya que afectaba la sensación de equilibrio.

Describe la peor situación en la que podrías encontrarte.
Es fácil, las azoteas que no tienen protección. Mis amigos han tratado de pagarme bastante dinero para que lo haga, pero es imposible. Te sientes tan mal y tan fuera de ti mismo, que probablemente escape del lugar en menos de treinta segundos. Miren la película Vertigo de Alfred Hitchcock, es un buen ejemplo para que entiendan lo que es el miedo a las alturas.

Simón Urdaneta, 23 años, Ilustrador. Tacofobia, miedo a la velocidad.

VICE: ¿Cuál es la máxima velocidad que soportas?
Simón: 80 KPH. Cuando el auto pasa esa velocidad me pongo nervioso, me sujeto fuerte a la manilla de la puerta, tiemblo o me pongo tenso. Quizás mis amigos te dirían que me pongo un poco pesado a exigir que bajen la velocidad, o puedo llegar a estresarme tanto que busco la manera de hacer que el conductor frene o baje la velocidad.

¿Qué has hecho para que el conductor frene o baje la velocidad?
Bueno, desde romper la playera del que está manejando hasta una vez que, debido a mi desespero, tomé el volante del auto de un amigo para tratar de que bajara la velocidad, lo cual fue mucho peor obviamente. Perdimos el control y casi nos matamos. Desde ese día mis amigos dejaron el bullying, saben que mi condición es seria y la respetan.

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Ah, casi se matan por andar bromeando con tu miedo a la velocidad.
Sí, también estaba borracho el conductor, entonces fue una unión de muchas cosas que no deben hacerse y bueno, al menos estoy vivo contándotelo.

¿Desde cuándo empezó la fobia?
De pequeño estuve en un choque brutal, incluso hoy en día tengo que operarme la mandíbula debido a esa lesión. Luego de eso me costó un tiempo para poder montarme en un auto y cuando volví a subirme a uno empecé a sentir todo lo que te he dicho.

¿Cómo haces cuando te toca manejar a ti?
Soy muy tranquilo, manejo a poca velocidad para evitar este tipo de situaciones. Con muchísimo cuidado y prudencia. Quizás es con lo que soy más serio en mi vida.

Israel Rojas,  30 años, Copywriter.  Tripofobia.

VICE: ¿Qué es la tripofobia?
Israel: Es la repulsión a mirar o estar muy cerca de figuras geométricas muy juntas. Básicamente le tengo fobia a todo lo que tenga que ver con círculos muy pegados. Me dan asco.

¿Qué sientes al ver estas figuras?
Las asocio con un hongo. Me empieza a picar la piel y la nariz, siento que son cosas que respiran. Por ejemplo, el sólo hecho de imaginarme un coral o la parte interior de las flores donde está el polen, hacen que sienta que mi piel puede convertirse en esas figuras. Siento que puedo contagiarme y terminar con hoyos horribles en la piel.

¿En serio? Suena horrible.
Sí. No te puedo contar específicamente la sensación. Googleando imágenes para enseñarte qué es lo que me da asco, empecé a sentir picazón en mis orejas y lo dejé así. Siento que son organismos que respiran, que son aliens que succionan. Todo eso me pasa por la cabeza.

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¿Cuándo te diste cuenta de tu condición?
Una vez me dio una alergia bastante fuerte en la piel, creo que de ahí empecé a sentir que si tocaba algo así me podía contagiar. Algo como erupciones. Justo ahora que te cuento todo esto me está dando comezón en la piel.

¿Fuiste a algún médico para hablar de esto?
No. Debería, capaz después termina siendo mi línea artística. Hay un artista que basa su obra en círculos muy unidos y no lo soporto. Me da asco y ganas de vomitar.

Tengo puesta una camisa de puntitos, casualmente. ¿Soportarías verla o estar cerca de mí?
Eso sí lo soporto, en las camisas no me molesta siempre y cuando no sean muy unidos.

Ana Graciela Araujo, 25 años. Community Manager. Miedo a hablar en público.

VICE: ¿Qué has intentado para superar el miedo a hablar en público?
Ana: Desde la escuela he intentado varias cosas, algunas un poco raras. Cuando tenía que hablar en mi clase me quitaba los lentes de contacto para no ver a las personas que me estaban escuchando y así sentir menos miedo, la verdad es que funcionaba mucho, ya que no me distraían. Para presentar mi tesis tomé un poco de valeriana para los nervios pero no funcionó. Siento que el miedo escénico es algo que nunca voy a superar completamente, pero si hay algo que me ayudó brutalmente, fue una clase de public speaking que tomé en New York.

Nuestro profesor nos explicó que la audiencia nunca sabe si estamos nerviosos o no cuando estamos hablando, que eso es algo que sólo nosotros sentimos. Sé que es algo que suena obvio y tonto, pero escucharlo me ayudó muchísimo.

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¿Cuál es tu peor temor antes de hablar en público? 
Que hablen mal de mí.  He visto a gente ponerse muy nerviosa hablando en público, y luego la reacción de la audiencia es terrible y esto es lo que más me preocupa. Siento muchísima pena y sé que esto podría pasarme a mí.

¿A qué edad empezaste a sentir miedo a hablar en público?
En primaria como a los nueve años, cuando tuve que hacer una presentación en una clase. Soy una persona que tiende a sonrojarse cuando tengo pena de algo y recuerdo que una persona en la clase se empezó a reír debido a que me empecé a sonrojar. Ella empezó a gritarlo y me señaló frente a todo el salón. Todos rieron, incluso yo debido a los nervios, es algo que nunca podré olvidar.

Incluso en cenas familiares me pasaba que cada vez que toda la familia me miraba yo me sonrojaba y me callaba o me sentía intimidada.

¿Cómo lo llevas hoy en día? ¿Qué haces si tienes que hacer una presentación por trabajo?
He vivido toda mi vida con esto y, hasta el día de hoy hablar con alguien me hace sentir muy nerviosa. A veces es tedioso porque hasta pedir una simple pizza por teléfono me cuesta, aunque no sé si esto tenga que ver más con ansiedad social.

Cuando me toca hacer una presentación el miedo no se basa en si lo voy a hacer bien o mal, se trata más de lo intimidada que me puedo sentir por la gente que me está escuchando. Siento que me juzgan como persona más que por las palabras que salen de mi boca. Por esto mismo tiendo a prepararme muy bien para mis presentaciones en el trabajo.

¿Qué se te pasa por la cabeza momentos antes de una presentación?
Quizás esto puede sonar estúpido para quién no lo entienda o viva, ya que hay muchísimas cosas peores. Pero en ese instante en lo único que puedes pensar es en los nervios debido a la presentación y más nada. El miedo escénico afecta tu cuerpo y tu mente en gran escala, puedes llegar a sentir esos minutos antes como los peores de tu vida.

Este texto es una colaboración entre VICE y Samsung. Lee más sobre miedos y cómo superarlos aquí.

@diegoaurdaneta