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Kenia bombardea posiciones de al-Shabaab en Somalia tras la masacre en la Universidad

En la primera acción militar después de la masacre de la semana pasada en la Universidad de Garissa que dejó 148 muertos, la fuerza aérea keniana bombaredó objetivos de al-Shabaab.
7.4.15
Photo par Farah Abdi Warsameh/AP

La fuerza aérea de keniana ha lanzado en las últimas horas varios ataques contra el grupo islamista al-Shabaab causando la destrucción de dos campamentos de la facción yihadista en territorio somalí según han confirmado fuentes militares de Kenia. Es la primera respuesta militar a la masacre que se produjo la semana pasada en la Universidad de Garissa que causó la muerte de 148 personas.

Los ataques aéreos se produjeron durante la tarde del domingo y la mañana del lunes en la región fronteriza de Gedo, ubicada al sur de Somalia. Según Reuters, el portavoz del ejército keniano David Obonyo comentó que la misión es parte de la estrategia para detener los ataques del grupo militante vinculado a al-Qaeda en el lado keniano de la frontera.

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"Los bombardeos son parte de una campaña continuada y comprometida contra al-Shabaab, que tendrá continuidad", dijo Obonyo a la BBC, afirmando que los ataques son una respuesta a las "amenazas".

Un testigo de los ataques dijo a la BBC somalí que el ataque de Kenia causó heridas a tres civiles y dañó ganado y pozos en un área sin presencia de al-Shabaab.

La Universidad de Garissa, situada a 120 kilómetros de la frontera somalí en el noreste de Kenia, fue el pasado jueves el escenario de uno de los ataques terroristas más mortíferos de la historia del país. Hombres armados de al-Shabaab irrumpieron en el campus con el objetivo de asesinar principalmente a estudiantes no musulmanes en un brutal ataque que acabó con la vida de 142 estudiantes universitarios y seis miembros de las fuerzas de seguridad.

Kenia lleva realizando incursiones en territorio somalí para responder a los ataques de al-Shabaab desde 2011. La última gran ofensiva área contra posiciones islamistas se produjo el junio pasado. En noviembre, una misión militar por tierra y aire a través de la frontera mató a más de 100 presuntos militantes en respuesta a un ataque mortal contra un autobús de pasajeros cristianos en Kenia.

La última misión se ha producido apenas un día después que el presidente keniano Uhuru Kenyatta pidiera a los musulmanes del país para mantenerse margen de la radicalización y se comprometiera a tomar represalias de la "forma más severa" como respuesta al ataque universitario de pasado jueves.

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Las fuerzas de seguridad de Kenia mataron a cuatro presuntos militantes de al-Shabaab en Garissa y detuvieron a cinco sospechosos relacionados con el ataque.

El gobierno está ofreciendo una recompensa de 220.000 dólares para obtener información sobre el presunto autor intelectual del ataque, un antiguo profesor de Garissa llamado Dulyadin Gamadhere.

"Nuestra lucha contra el terrorismo se ha vuelto aún más difícil por el hecho de que los planificadores y financiadores de este brutal ataque están profundamente arraigados en nuestras comunidades", afirmó Kenyatta el sábado. "La radicalización que alimenta el terrorismo no engendra en el monte por la noche. Se produce a plena luz del día en madrazas, hogares y mezquitas con imanes canallas".

Uno de los asaltantes de Garissa muertos fue identificado el domingo como Abdirahim Mohammed Abdullahi, un ex estudiante de derecho e hijo de un funcionario del gobierno de Kenia.

El portavoz del Ministerio del Interior Mwenda Njoka dijo a Associated Press que el padre de Abdullahi es un jefe de gobierno en Madera, un condado en la frontera noreste del país. El padre de Abdullahi manifestó que estaba preocupado por su hijo, ausente desde el año pasado, porque había viajado a Somalia.

Reuters informó que el gobierno de Kenia ha comenzado a elaborar una lista de personas que están desaparecidas o se sospecha que quieren unirse a al-Shabaab. Los expertos estiman que los kenianos representan el mayor grupo de extranjeros que luchan en el grupo islamista.

Funcionarios de Kenia también han denunciado que el campo de refugiados de Dadaab, que alberga a 500.000 somalíes desplazados en el noreste de Kenia, se utiliza como campo de entrenamiento de al-Shabaab y debe ser cerrado.

El ataque a Garissa ha sido el atentado más mortífero realizado por al-Shabaab en Kenia. Anteriormente, el brutal asedio de cuatro días en el Westgate Mall de Nairobi se saldó con más de 60 muertes en septiembre de 2013. Al-Qaeda fue la responsable de la explosión en la embajada de Estados Unidos en Nairobi que en 1998 mató a 213 personas.

La Universidad de Garissa University ha permanecido cerrada desde el ataque. De momento, no se ha fijado una fecha para que se vuelva a abrir.

Sigue a Kayla Ruble en Twitter: @RubleKB