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EEUU y Rusia incrementan la venta de armas a Oriente Medio en su afán por enriquecerse

Armamento y vehículos del ejército estadounidense están siendo usados por Estado Islámico y otros grupos yihadistas de Oriente Medio. ¿Cuál es el objetivo del incremento de la exportación de armas? ¿Apoyar a nuestros aliados o ayudarles a sembrar el...
REUTERS/ Stringer

Armamento, vehículos y munición del ejército estadounidense están siendo usados por Estado Islámico y otros guerrilleros yihadistas de Oriente Medio. ¿Cuál es el objetivo del incremento de la exportación de armas? ¿Apoyar a nuestros amigos a corto plazo? ¿O se trata más bien de ayudarles a sembrar el caos a largo plazo?

La conquista de la ciudad de Ramadi por parte de Estado Islámico (EI) el domingo pasado ha subrayado una inquietante verdad: Oriente Medio está plagado de armamento norteamericano. Las masivas exportaciones de armamento estadounidense al inestable gobierno iraquí han permitido que EI haya sido abastecido de equipamiento militar, armas y de munición. A cambio, el grupo está utilizando esa artillería para desplegar sus ofensivas contra el mismo gobierno que se suponía, inicialmente, debía de ser protegido por esas exportaciones.

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Estado Islámico se incautó de Humvees, tanques Abrams y de cohetes durante su conquista de Ramadi. Según consta, la operación de EI estuvo incluso ralentizada por el botín de guerra incautado. Presuntamente han sido ellos mismos quienes han afirmado que su avance se ralentizó mientras recolectaban el material abandonado.

El gobierno de Estados Unidos respondió al avance de Estado Islámico en Irak acelerando el envío de armamento al gobierno iraquí. Lo hizo con el objetivo de destruir parte del equipamiento que él mismo había vendido a su homónimo iraquí.

La captura del armamento estadounidense y la migración de las armas suministradas de manos de los moderados rebeldes sirios a las de las facciones vinculadas a al Qaeda, son solo dos ejemplos de cómo la exportación de armas destinada a conseguir objetivos a corto plazo puede generar problemas a largo plazo. Y no solo eso: puede, incluso, alimentar conflictos futuros.

VICE News se desplazó en febrero a Abu Dhabi para asistir a salón Internacional de Defensa que se celebra bianualmente en los Emiratos Árabes Unidos, y que, en los círculos especializados, se conoce, simplemente, como IDEX. El salón se celebró por primera vez en 1993, es el más grande Oriente Medio en su categoría y a día de hoy cuenta con 1000 exhibidores. Como pertinente máximo exportador mundial en armas que es, Estados Unidos dispuso de un pabellón entero dedicado a su producción.

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Estado Islámico ya controla Palmira y amenaza con destruir sus milenarias ruinas. Leer más aquí. 

VICE News viajó al salón para hablar con fabricantes de armas sobre la creciente competencia entre Rusia y Estados Unidos por el suministro de armamento a Oriente Medio. Después de la retirada norteamericana en 2011, Irak se convirtió en el segundo mayor cliente de Rusia en venta de armas. Los legisladores estadounidenses detuvieron brevemente sus envíos a Egipto el año pasado, preocupados por que el gobierno del presidente Abdel Fatah al-Sisi estuviese cometiendo violaciones de los derechos humanos. Entonces, al gobierno ruso le faltó tiempo para expresar sus ganas de hacerse cargo de Egipto como cliente.

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), que sigue la pista de la venta de armas a nivel global, Rusia incrementó su exportación de armas en un 37 por ciento entre 2010 y 2014. En ese mismo periodo, su industria militar y su ejército eran actualizados. Durante el mismo periodo los países de Oriente Medio incrementaron sus importaciones en un 71 por ciento respecto al lustro anterior. A día de hoy Arabia Saudí es el máximo importador mundial de armas.

Durante el mismo periodo, Estados Unidos concentró el 31 por ciento de la exportación global de armas, mientras que Rusia alcanzó el 27 por ciento.

A los fabricantes norteamericanos, que llevan liderando las exportaciones mundiales desde la noche de los tiempos, no pareció inquietarles el empuje de Rusia. Colt lleva fabricando el modelo estándar de rifle para el ejército estadounidense desde hace décadas. Su más reciente reencarnación es el fusil de asalto M4.

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"Tiene el reclamo de haber sido utilizado por el ejército norteamericano desde la década de los 60", contaba Thomas Sullivan, un vendedor internacional de Colt. "A día de hoy, cuando miras a tu alrededor compruebas que los más prominentes y los más prestigiosos ejércitos del mundo llevan el fusil M4… En cambio, cuando ves el AK [rifle Kalashnikov], ves un estigma: sabes que es el arma de las fuerzas desleales, y sabes que proviene del mercado negro".

Algunas veces los fabricantes compiten por los mismos clientes. Otras veces, las consideraciones políticas generan ventaja.

"Existen un montón de mercados en los que el departamento de Estado no permite que se vendan Colts", aseguró Sullivan. "Y también existen ciertas regiones que son accesibles para los exportadores rusos y no lo son para los norteamericanos".

Entre esos mercados se cuentan Irán, Siria y Libia. Pero Rusia lo tiene muy cuesta arriba si pretende batir a Estados Unidos en el comercio de armas. El gobierno norteamericano se ha dedicado a posicionar estratégicamente a sus empresas para dominar el mercado durante años.

"Las ventas militares al extranjero estaban en el punto de mira de todos, especialmente durante los años en que estuve allí, 2009 y 2010", declaró Peter Van Buren, ex funcionario del departamento de Estado estadounidense cuya última tarea consistió en ayudar al gobierno iraquí a abastecerse. "Vimos venir el final de la guerra y una de las actividades que el gobierno norteamericano se propuso de cara al final del conflicto fue construir un conducto subterráneo para almacenar el armamento".

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Van Buren se refirió al ejemplo de una base en la que trabajó, donde el ejército yanki entrenaba a soldados iraquíes a maniobrar los tanques Abrams. La base ya estaba siendo preparada entonces para recibir el suministro de más tanques en los años siguientes.

Después de la retirada estadounidense, las violaciones de los derechos humanos se multiplicaron en Irak. El entonces primer ministro iraquí Nouri al-Maliki estaba detrás de ellas. Fue un hombre que sembró la división por allí donde pasó. Estados Unidos, sin embargo, le ayudó a conquistar el poder. A a la larga, Nouri al-Maliki provocó que el gobierno norteamericano tuviera que bloquear la venta de parte de su arsenal, como los helicópteros de ataque Apache, a Irak. Rusia, mientras tanto, aprovechó la coyuntura para vender cazas de reacción, helicópteros y sistemas de misiles tierra-tierra.

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El creciente compromiso de Rusia con Oriente Medio ha tenido consecuencias muy significativas. La más importante es haber obligado a los norteamericanos a considerar las consecuencias de su suministro. A largo plazo, el suministro de armamento ha desembocado en las violaciones de los derechos humanos de sus destinatarios. Y ha demostrado, también, que, a menudo, los destinatarios son incapaces de preservar el armamento.

Tanto el departamento de Estado norteamericano como su homónimo ruso, Rosoboronexport, la empresa estatal que se dedica a la exportación de armas, han prometido que su armamento no volverá a caer en manos ajenas. Sin embargo, el arsenal enviado a Irak ha terminado clamorosamente en manos de los aliados iraníes, los guerrilleros yihadistas que luchan junto a lo que queda del ejército iraquí.

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En marzo, VICE News observó como los combatientes yihadistas se desplegaban en posiciones de vanguardia por todo el país. Entonces, el portavoz del gobierno norteamericano minimizó el papel de los milicianos y de su uso de armamento suministrado por el ejército estadounidense.

Con la caída de Ramadi, la presencia de los guerrilleros yihadistas parece haberse convertido en un hecho consumado. Eso demuestra lo costoso que es controlar el destino de las armas una vez han sido entregadas al gobierno iraquí. Ejércitos kurdos irregulares en Irak y Siria han capturado vehículos y armamento norteamericano que estaba en manos de EI, lo cual aumenta la cifra de actores no estatales en posesión de armamento suministrado por los norteamericanos. Estados Unidos está enviando más armamento a los guerrilleros kurdos del norte de Irak vía Bagdad, y planea también armar a tribus del oeste de Irak. Estas, a su vez, también podrían ayudar a distribuir a una variedad de facciones que podrían terminar luchando las unas contra las otras si Estado Islámico es derrotado. La mayoría chiíta del gobierno iraquí es abiertamente escéptica respecto a las intenciones tanto de kurdos como de suníes, y ha insistido a Estados Unidos para que le permita distribuir todo el armamento enviado a Irak.

En la feria de Defensa celebrado en Irak en marzo, la sensación de competencia era todavía menor. El gobierno iraquí necesita armas y las recabará de dónde pueda.

Faisal Qaragholi, el representante de la empresa de armamento Lockheed Martin's en Irak es optimista. Cuando le preguntaron si le desesperanzaba ver cómo el gobierno iraquí recibía cazas rusos (la entrega planeada de F-16 estadounidenses había sido interrumpida por, entre otros motivos, la amenaza de un ataque de Estado Islámico a la base del norte de Bagdad donde se suponía que debían de ser entregados), respondió:

"Es un país grande y necesitamos muchísimo equipamiento lo antes posible", declaró Qaragholi. "Así podremos luchar contra los terroristas que hay en Irak".

Sigue a David Enders en Twitter: @davidjenders