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La Guía VICE a los Sneakers

Para los gustos, los tenis. Hoy más que nunca, la pasión por los sneakers es inescapable y donde antes solo compartían terreno las subculturas musicales, las pandillas y los fanáticos del deporte, ahora entran hasta los oficinistas.
EL
ilustración de Emily López

Artículo presentado por Falabella.

Adéntrate en este mundo, de suelas y cordones con cinco sneakers claves para la cultura.

Adidas Superstar: nacidos para la fama.

Estos zapatos nacieron para ser superestrellas. Empezaron como zapatos para basketball en 1969 y los mejores jugadores de la NBA se fueron enamorando de su diseño compacto, con su frente de goma sólida, que protegía los dedos (la comparaban con una concha de mar y el apodo del zapato era “Shell shoes”). Para comienzos de los años 70, la mayoría de jugadores estaban enfundados en Superstars, así que los zapatos pasaron de la cancha a la calle, gracias a los fanáticos de este deporte.

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Saltamos a 1986: El hip hop también cayó en la fiebre Superstar y un trío de artistas de Queens lanzó una canción que llevó la obsesión a otro nivel. Con My Adidas, Run-DMC creó un himno urbano para los que se ponían sus zapatos como una armadura para andar la calle, que los llevaban como una certeza absoluta sin importar el resto del mundo. “My Adidas only bring good news.”

La mejor parte de la historia es que Run-DMC sentía un amor tan grande por estos sneakers que invitaron a un directivo de Adidas a un concierto en Madison Square Garden. Estando en escena, el trío pidió al público quitarse sus zapatos Adidas y levantarlos con las manos: en ese instante 40.000 personas se unieron al sentimiento de Run-DMC. Adidas convirtió al grupo en su primer patrocinio musical con un contrato de un millón de dólares, un suceso sin precedentes en esta época.

Run-DMC tenía una forma muy caprichosa de llevar estos zapatos: sin cordones y con la lengua levantada. Este extraño uso se popularizó entre raperos y bailarines de breakdance. Hoy en día, el Superstar sigue siendo un favorito de los B-boys y B-girls porque protege los dedos al girar en la punta del pie y por su durabilidad (le dicen el Nokia 1100 de los tenis).

Como cualquier superestrella con varias décadas de fama, estos tenis han vivido diferentes reinvenciones y colaboraciones para mantenerse vigentes. Se han vendido con la punta estampada, salpicados de flores y hasta en full color, como si hubieran caído a un tarro de pintura. Aquí creemos que no hay razón para escapar de los clásicos: el alma del hip hop está metida en esos pares blancos con las tres rayas negras rasgando los lados. Uno no puede ponerse en los zapatos de tanta grandeza sin comprometerse con el homenaje completo: se combinan con un pantalón deportivo, un hoodie y actitud de sobra. Listo: ya puedes posar para la portada de tu álbum de rap.

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Nike Cortez: de corredores a pandilleros

Vamos a empezar en las grandes ligas. Los verdaderos fans de Nike deben reconocer esta referencia histórica, uno de los mejores diseños de Bill Bowerman, el cofundador de la marca. Tal vez no les suene el nombre, pero este tipo es un ÍDOLO del mundo de los sneakers. Era un entrenador de atletismo universitario inconforme con la oferta de calzado para atletas, así que decidió crear sus propios zapatos y usar a los deportistas a su cargo para ensayar sus prototipos.

Bowerman aspiraba a crear un diseño que protegiera los pies de los mejores atletas del mundo sin importar la distancia. El resultado fue más allá con zapatos súper cómodos, ligeros y de apariencia estilizada. Tras una punta blanca y delgada se asoman los toques de color del logo y la suela, como líneas abriéndose camino a toda velocidad. Eso tiene este zapato: la forma de algo que siempre se está moviendo hacia adelante.

Después de que la marca probara suerte con modelos previos, en 1972 se presentó el Nike Cortez como el zapato elegido por los mejores corredores en los olímpicos de Munich. Rápidamente se convirtió también en la opción favorita de los amantes del jogging.

En los años 80, los pandilleros de Los Angeles básicamente se pasaron a vivir a estos zapatos. Eran los favoritos de la mafia mexicana porque el nombre hacía referencia a Hernán Cortés, el conquistador de los aztecas. Luego los salvadoreños de la MS-13 se pegaron a la tendencia y los Cortez se convirtieron en una forma de marcar bandos. El estilo para atarlos e incluso el color de los cordones revelaban afiliaciones a estos grupos criminales. Además… ¿Cómo no iba a ser buena idea para un pandillero usar el mejor zapato para salir corriendo?

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En 2017, uno de los líderes de la Mara Salvatrucha les recomendó a sus miembros retirar los Cortez de su estilo porque se estaban dejando pillar muy fácil: “vestidos así, el enemigo puede verlos, la policía arrestarlos y BOOM! Para El Salvador”.

Uno de tantos nichos curiosos enamorados de estos zapatos. No se necesita correr en pista (o de la policía) para ver que estos tenis son campeones en diseño y reflejo de un estilo auténtico. En medio de una moda de sneakers engallados de suela inflada, estos zapatos de línea clásica se volvieron un código secreto entre fanáticos de Nike. Y ahora que la vibra retro nos tiene metidos en jeans de lavados ácidos y hasta comprando en tiendas de segunda, los Cortez son el último paso hacia la nostalgia.

Vans Checkerboard: lienzo de los rebeldes

Los Vans le deben todo a la cultura joven. Sus primeros compradores fueron surfers y skaters de Santa Mónica (California) a finales de los 60. Sus originales suelas tipo waffle en goma vulcanizada se pegaban a la tabla, creando un contacto delicioso para montar, así que los Vans se regaron por parques de skate de todo el sur de California. Luego también los combos de BMX y en general las subculturas del freestyle se entregaron al amor por este calzado.

Una década más tarde, Steve Van Doren (el hijo adolescente del fundador de Vans), descubrió que los skaters estaban rayando patrones de ajedrez con lapicero en los bordes de la suela. Así que llevaron esos cuadros en blanco y negro a la parte superior del zapato, creando el look más icónico de la marca en toda su historia. “Los Vans son como un lienzo”, concluyó alguna vez el mismo Steve, ya adulto y convertido en directivo de la empresa de su papá. El ajedrez simbolizaba el espíritu creativo e irreverente de sus consumidores.

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Al otro lado del mar, estos tenis llegaron para saltar y bailar en garajes londinenses mientras el Ska vivía su segunda ola. Sus ritmos caribeños se cruzaban con un punk sólido y el new wave, dando lugar a un nuevo género bautizado 2Tone. Parte del cuento aquí era celebrar las mezclas raciales (una forma de sacarle la lengua a la Inglaterra de Margaret Thatcher), por lo que las bandas tenían miembros negros y blancos. Ese feeling del 2 Tone también encontró en el patrón ajedrezado blanco y negro de los Vans un lienzo para su historia.

Además del amor de las subculturas, lo que impulsó a los Checkerboard a la fama mundial fue la comedia Fast Times at Ridgemont High (1982) que parodiaba las vivencias de la adolescencia californiana. Un joven Sean Penn encarna al personaje más tostado de la película y los Vans ajedrezados son claves en su estilo de surfista relajado.

Lo increíble aquí es que el calzado que marcó a los skates de hace casi 50 años todavía se mueva en los spots de hoy, todavía salte en conciertos punkeros, y que no necesite más que un jean entubado negro (y tal vez una buena chaqueta de cuero, ¡uff!) para llevarse por delante a todos los otros tenis nuevos.

Fila Disruptor II: feo pero sabroso

Los adolescentes de los 90 sí se acuerdan de FILA: era lo que usaban los que escuchaban hip hop y los que tenían tía pudiente en Estados Unidos. La cosa es que FILA es una marca italiana de más de 100 años que hacía ropa tejida para la gente que vivía en los Alpes (WHAT?). Apenas en los años 70 se metieron con el tema deportivo, apuntándole a tenistas… era ropa para club campestre, no calle de barrio.

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Fue en los años 80 que el mundo del rap empezó a prestarle la misma atención que le daban a Adidas o Nike. 2Pac, LL Cool J, los Beastie Boys y las nenas de TLC mencionaban a FILA en sus canciones y hasta presumían ropa con el logo visible en las portadas de sus LPs, volviendo la marca una clave más para habitar la cultura del hip hop. Existe hasta un paso de baile llamado FILA, nacido en este periodo.

Cuando el Disruptor salió en 1996, todo lo de FILA era un éxito en ventas y esta referencia realmente nunca se destacó (Es todo un reto encontrar en internet fotos del zapato en esa época). Tuvieron que pasar 20 años para que se volviera uno de los tenis más populares del mundo… por feo.

En este momento vivimos una tendencia llamada Ugly Sneakers: tenis cero estilizados, con suelas infladas, geometrías complejas y colores estridentes. Aunque la moda llegó por marcas de lujo como Balenciaga, fue el Disruptor II (heredero de la primera versión noventera de FILA) el feo que enamoró a las masas. En 2018, vendió más de 6 millones de unidades y fue denominado zapato del año, llevándose por delante a los estilos de diseño chunky de marcas como Prada y Chanel.

FILA ya no tiene cómo ignorar a su hijo feo y ahora están haciendo colaboraciones con marcas y artistas para ofrecer el Disruptor II en todo tipo de colores y hasta en materiales metalizados. La verdad es que no necesitan meterle mucho piense al diseño, porque no hay nada mejor que el clásico estilo blanco con su gran suela aserrada, como mostrando los dientes: es feo pero tiene lo suyo.

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Nike Air: puro aire, cero humo

¿Está mal traer otros Nike a esta guía? Vamos a correr el riesgo. La historia de estos zapatos empieza con Frank Rudy, un ingeniero aeroespacial que trabajaba en NASA y se retiró para crear inventos novedosos, como zapatos con cámaras de aire en el interior. Le ofreció la idea a más de 20 compañías de calzado y todas lo rechazaron, hasta que en 1977, Phil Knight, cofundador de Nike, salió a trotar con uno de sus prototipos y quedó convencido.

Al año siguiente salió el Tailwind, primer diseño con cámara de aire interna, y Nike se apoyó en el testimonio de atletas y en investigaciones académicas para promover esta extraña tecnología. Su promesa era que a través de canales de gas presurizado se generaba un colchón para absorber y redistribuir la energía del pie al impactar el suelo. Afortunadamente el mercadeo tiene su propia poesía, entonces hablaban del “aura del aire” y la ligereza de moverse sobre él.

No era tan fácil confiar en lo que ofrecía Nike. Había que despedazar el zapato para encontrarse con los canales de aire bajo el talón. Lo más astuto fue hacer visible esta tecnología y ahí entró el Air Max 1, con más aire y un mayor tamaño. Este zapato parecía una nave espacial compacta, con ventanas en la parte de atrás revelando la burbuja de gases inertes atrapados al interior. Podías ver y tocar el cojín del aire.

La verdad, en este punto no importaba ya el ingeniero de la NASA o la ciencia detrás del zapato: estéticamente era un hito y su suela con ventana de aire casi tan icónica como el logo de NIKE.

Por ejemplo en los 90, los japoneses vivieron una obsesión por este calzado, al punto en que se podían revender a 5 o 6 veces el precio original. Las tiendas de tenis importados pautaban en las revistas juveniles para destacar la popularidad de ciertas referencias y luego las represaban hasta que pudieran subir de precio por escasas. Seguro no esperaban que esta presión sobre adolescentes hambrientos de consumo fuera a disparar el crimen: 1996 registró un fenómeno llamado “Air Max Hunting” donde grupos de adolescentes japoneses le robaban a otros sus NIKE en la calle.

En Inglaterra, los Air Max también despiertan pasiones, especialmente en la escena electrónica. El grime, un género derivado del garage, jungle y hip hop es como la banda sonora de la vida callejera londinense y estos tenis son casi parte de su uniforme. “Air Max is grime. Everybody knows that” dice AJ Tracey, rapero inglés destacado en esta escena. Nuevos modelos como los Air Max 95 o los 97 que parecen cubiertos de capas ondulantes horizontales han ido quitándole terreno a los originales Air Max 1, siendo más vistosos y estando al filo de la tendencia, pero en general no hay una ciudad o una cultura musical que valore más estas referencias.

Si fuéramos a guiarnos por la moda grime, no es tan fácil como mezclarle a nuestros tenis un conjunto deportivo, como se engallan los sneakerheads de Estados Unidos. La calle londinense tiene una nota más de indiferencia, una ligera desidia que le imprime a sus atuendos cero esfuerzo. Piensa menos en sporty y mucho más en grunge.

Tenis, vamos con ellos y punto. Sean de la marca que sean, estos objetos se han convertido en un hito de nuestro tiempo, uno que desborda las fronteras o las poses de la moda y se han instaurado como bitácoras culturales. Falabella de la mano de VICE, a propósito del día nacional de los tenis, que se celebra hoy, 5 de abril, creó esta guía a algunos de los modelos más icónicos de nuestros tiempos. Como un manifiesto, sin importar de que color, suela o marca sean, decimos #Voycontenisypunto. Estos y realmente una amplia gama de modelos los encuentran aquí.