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Bolivia

Referéndum en Bolivia: Evo Morales acude a la ‘fuerza’ para luchar contra el ‘imperio’

‘Bolivian Wars’ es el ocurrente vídeo que el oficialismo ha lanzado en medio de una reñida campaña política para un referéndum que definirá si el líder indígena puede aspirar a una nueva reelección y gobernar hasta 2025.
19.2.16
Imagen por Martín Alipaz/EPA
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En 'Bolivian Wars', un luminoso Evo Morales se enfrenta, sable láser en mano, al oscuro imperialismo neoliberal, en una épica batalla final entre el Sí y el No.

El ocurrente video lanzado por partidarios del oficialismo no sólo refleja la influencia planetaria de la saga de la Guerra de las Galaxias. También es una particular síntesis de una campaña tan reñida como excéntrica, en la que todo parece valer de cara al referéndum del próximo domingo.

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Denuncias cruzadas de corrupción, escándalos por hijos no reconocidos, insólitos bailes y hasta la participación de estrellas de Hollywood son algunos de los condimentos de una votación que definirá el futuro del presidente Morales, quien gobierna Bolivia desde 2006.

Así, en cuestión de horas, el país sudamericano acudirá a las urnas para decidir si avala una reforma de la Constitución que permita al líder aimara presentarse de nuevo a los comicios en 2019, en busca de un cuarto mandato consecutivo hasta 2025.

Sin embargo, a juzgar por los últimos sondeos, Morales necesitará que la "fuerza" lo acompañe quizás como nunca antes.

La reforma constitucional aprobada permitiría a Evo Morales optar a un nuevo mandato. Leer más aquí.

En los diez años que lleva en el poder, el primer presidente indígena en sentarse en el sillón presidencial boliviano cosechó un masivo apoyo popular basado en tres pilares: el sostenido crecimiento económico; su exitosa política social para reducir la pobreza; y una manifiesta inclusión de los pueblos originarios, amplia mayoría en el país andino.

Pero el derrumbe del precio internacional de las materias primas y una seguidilla de casos de corrupción que salpican al Palacio Quemado impactaron en la imagen del ex sindicalista cocalero, quien de pronto ve amenazado el proyecto de una segunda "década de oro", como la llaman los simpatizantes de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).

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"Más allá de la buena gestión económica, la caída de los precios de los hidrocarburos están empezando a pasar factura al gobierno", sostiene en diálogo con VICE News Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano y experto en Historia latinoamericana. Y completa: "A medida que los ingresos fiscales son menores, la posibilidad de impulsar políticas públicas redistributivas disminuye".

La economía no es el único dolor de cabeza que aqueja a Evo Morales en la actualidad. Una investigación periodística obligó al mandatario a reconocer que a sus 50 años tuvo un hijo — fallecido al nacer, según el propio presidente —, con Gabriela Zapata, una modelo devenida en empresaria que por entonces tenía 20 años.

Pero lo que parecía un asunto de polleras [faldas] pasó a convertirse en un caso de posible tráfico de influencias, cuando se descubrió que Zapata se desempeña como gerente de la empresa china CAMC, a la que se le adjudicaron licitaciones directas con el Estado boliviano por 566 millones de dólares.

Sobre cómo Bolivia convenció a los campesinos más pobres de cultivar menos hoja de coca. Leer más aquí.

En tanto, el vicepresidente, Álvaro García Linera, también se vio envuelto en una polémica en los últimos días. La oposición denunció que el segundo mandatario no terminó sus estudios universitarios y por lo tanto no es Licenciado, a diferencia de lo que figuraba en su ahora inaccesible biografía en el sitio web de la presidencia.

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En medio de la lluvia de acusaciones, la última encuesta antes del cierre de campaña, publicada por distintos diarios locales el último domingo, señaló que si se proyecta el alto número de indecisos, el 53 por ciento de los bolivianos se inclinaría por el No, mientras que un 33 por ciento votaría por el Sí.

Hasta la semana pasada, los sondeos más confiables reflejaban un empate en la intención de voto, con alrededor del 40 por ciento para cada postura, lo que convertía a los indecisos en la clave de la votación.

Campaña caliente 

Marcada por los escándalos, la campaña electoral se convirtió en una de las más polarizadas y coloridas de las que se tenga memoria en el país andino. Al respecto, en su acto de cierre el propio Morales lamentó la falta de debate ideológico y programático y el exceso de "insultos, mentiras y acusaciones".

Claro que el oficialista MAS tampoco contribuyó demasiado a elevar el nivel del debate. La ostentosa campaña por el Sí se basó casi exclusivamente en destacar el liderazgo mesiánico del presidente.

Al respecto, el canciller boliviano, David Choquehuanca aseguró que "está en campaña permanente desde los 80", cuando conoció a Evo Morales. "Somos guerreros del arcoíris y no vamos a cesar hasta que el sol salga para todos nuestros pueblos", dijo en declaraciones a la prensa.

Uno de los pocos que logró eclipsar la figura de Morales fue el actor Edward Norton, quien llegó al país en plena campaña por su activismo ambiental y se mostró junto al mandatario durante el Carnaval de Oruro. "Será nuestro mejor mensajero", declaró el jefe de Estado sobre el norteamericano.

Imagen por Martín Alipaz/EPA

Según el analista político Marcelo Varnoux, los spots publicitarios del oficialismo "no tuvieron la fuerza de convencer a la gente, porque magnificaron la gestión de Morales con mentiras".

En cambio, la campaña del No se caracterizó por la creatividad y el aprovechamiento de las redes sociales para viralizar sus críticas al oficialismo. Todos sus cañones apuntaron a captar un voto joven que será decisivo: el electorado de 18 a 25 años de edad supera los 1,3 millones en Bolivia, lo que representa el 22 por ciento del padrón electoral nacional.

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"La importancia del voto joven es absoluta porque nosotros somos un país joven", asegura Eva Sara Landau, reconocida activista opositora, a VICE News. Y agrega: "Los jóvenes se dieron cuenta de que Evo Morales no representa el cambio, sino todo lo contrario: hay corrupción, hay abuso, hay despilfarro y hay perseguidos políticos".

En tanto, la incertidumbre por la continuidad del proyecto de Evo Morales se enmarca en el ocaso de diversos líderes latinoamericanos de corte socialista, entre los que se cuentan Nicolás Maduro, cuyo partido perdió en las recientes elecciones parlamentarias de Venezuela; o el candidato kirchnerista Daniel Scioli, derrotado en Argentina en noviembre pasado.

El domingo se dilucidará si el líder boliviano pasa a engrosar esa lista o si resiste lo que sus seguidores llaman el "contraataque del Imperio".

¿El socialismo latinoamericano tiene los días contados? Leer más aquí.

Sigue a Manuel Torino en Twitter: @manutorino

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