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La anfetamina ha vuelto a las farmacias españolas

A pesar de su desorbitado precio, las anfetaminas han vuelto a las farmacias españolas para uso y disfrute legal de todo el mundo.

Hace unos meses recibí una consulta sobre una droga que para mi gusto es la reina de entre todas las que existen ahora mismo en la farmacias españolas: la lisdexanfetamina.

¿Os recuerda a algo? Debería, la lisdexanfetamina no es otra cosa que anfetamina pura y dura. El "lis" que va delante, indica que es una nueva molécula —y por lo tanto patentable y económicamente rentable— formada por una de lisina y una de dextroanfetamina, el isómero más potente y agradable de los dos que forman la anfetamina común.

La lisdexanfetamina es una prodroga (o profármaco): una sustancia que no es activa en sí misma y que se activa en el interior del cuerpo por una determinada ruta metabólica. En este caso, quiere decir que, como hasta que no te comes (vía oral) las cápsulas o pastillas de lisdexanfetamina no se convierten en anfetamina de la de toda la vida, se supone que "no se puede abusar de ellas" y por lo tanto no es ilegal.

A mí, que me encanta la dextroanfetamina y me gusta y me es totalmente indiferente su método antiabuso: me meto la cantidad que quiero, simplemente tarda una hora en hacer efecto en vez de los viente o treinta minutos que tarda en subir una anfetamina normal por vía oral.

Para los que conocimos las Dexedrinas —que era esta misma droga sin la lisina, que no aporta nada al efecto, y que se vendía en las farmacias hasta principio de los años 90— la llegada de la lisdexanfetamina es el regreso de una vieja amiga, de una íntima compañera de buenos y malos momentos: nuestras amadas "dexes".

La misma dosis y formato que le dan a los pilotos de los cazas, la famoso "GO! Pill", que servía igual para un roto que para un descosido. ¿Tenías la gripe y estabas jodido? Una dexe y se pasaba. ¿Tenías que currar y llevabas 30 horas de empalmada? Una dexe y a tirar millas. ¿Ibas a salir, a pasártelo como un lemur, y a beber hasta que se secase el río pero no querías emborracharte mucho? La dextroanfetamina era tu mejor amiga.

Además, no te pone taquicárdico en el mismo grado que la cafeína, ni nervioso ni nada molesto o tenso, si tomas una apropiada para tu constitución y tolerancia. Como hace viente años que ya no las tenemos a nuestro alcance en las farmacias, la única forma de verlas era en foto o pagando altísimos precios en los mercados de drogas de la deep web, como Silk Road.

Unas cajas de Elvanse

Volviendo a lo que me preguntaron sobre esta "nueva" (prodroga siendo estrictos) y su uso de forma lúdica, le pregunté a la persona por su fuente de avituallamiento y, amablemente, decidió compartir un pedido conmigo de Elvanse, que es como se llama la anfetamina con lisina que ahora venden en farmacias. ¿En qué cambia con respecto a la Dexedrina? En que no la puedes esnifar ni inyectar, y en que, como decía antes, tarda un poco más en hacer efecto.

Por lo demás, la nueva reina de la farmacia española en materia de drogas (por sus magníficos efectos, pero sobre todo por su elevadísimo precio) es exactamente igual que nuestra vieja novia.

Una vez aquí surge una pregunta bastante lógica; ¿si la quitaron hace 20 años, para qué la ponen otra vez?

Pues para que abusemos de las drogas todos y ya de paso para que algunas farmacéuticas hagan su particular agosto.

Una caja de anfetaminas legales. Imagen vía Strambotic

Antes las anfetaminas eran algo normal. A mi madre, que nunca ha tomado ninguna "droga" más allá de café, tabaco o vino, la primera anfetamina que vio se la ofreció una profesora suya. Una monja de la orden religiosa del "Amor de Dios" (un colegio católico de señoritas de los años cincuenta y sesenta), en época de exámenes le ofreció —imagino que viéndola apurada en horas para estudiar— con total normalidad, "de la misma forma que actualmente te pueden decir que si quieres un café para estudiar mejor" me dijo, cuando ella me lo contó.

Es decir, es la misma cosa que antes una monja daba a una alumna para que estudiase un poco mejor, en una ocasión puntual. La misma con la que toda una generación, que ahora es la que está arriba, se sacaron sus carreras, y no pasó nada grave.

Ahora la prohibición sirve para que abusen directamente del precio ridículamente desorbitado que se le pone a ciertas drogas en la farmacia. Ese "precio de farmacia" sube a cerca de 300 cuando vas al mercado negro.

Curiosamente, el mercado negro sí ha sacado partido de que todas las presentaciones valgan igual en farmacia (la única fuente posible y conocida para dicho fármaco), y hacen que la presentación de Elvanse de 30 miligramos no sea rentable pedirla, pero la de 50 y 70 miligramos presentan una diferencia de precio de más de 100 euros.

Es decir —en el mercado negro un bote de Elvanse de 70 miligramos y con 30 pastillas, te puede costar hasta cerca de 400 euros (dependiendo de tu fuente y tus tratos, como todo).

Para empezar, la farmacéutica que cobra un precio posiblemente más de cien o doscientas veces superior al de coste de fabricación, algo que también sucede en muchos otros productos farmacéuticos gracias a las patentes. Eso hace que, en farmacia y de forma legal —con la receta de un médico psiquiatra de esos que las recetan sin hacer preguntas si les pagas la consulta— te salga por unos 120 euros la caja.

Las capsulas de 50 mg.

Para que quede claro que el precio es algo que ponen de forma totalmente independiente respecto al coste de fabricación del fármaco o droga de turno, en el caso del Elvanse no se han cortado ni un pelo: valen todas las dosis igual en la farmacia (treinta, cincuenta y setenta miligramos por cápsula), 30 cápsulas de lisdexanfetamina más el precio de la "consulta" al especialista de turno para que se lleve su tajada en el mercado de la droga y nos permita acceder de forma segura (farmacéuticamente segura, mejor dicho) a la sustancia, lo que hace que te acabe costando alrededor de 200 euros un botecito de anfetaminas de farmacia.

Una maravillosa molécula que, a diferencia de muchas otras drogas, en el mercado negro, no se sintetiza: es demasiado trabajo y material necesario separar dos isómeros de una molécula sintetizada, para dejar el más interesante. Se podría hacer —posiblemente sin necesidad de separar nada— llegando a una síntesis que rindiera únicamente dextroanfetamina, pero los precursores y el proceso a seguir, para los químicos del mercado negro, son algo que ni se plantea.

La molécula de la lisdexanfetamina. Imagen vía Wikipedia

A la hora de comprarla, debo decir que me ha sorprendido mucho la profesionalidad que he encontrado, tanto como para enviar varios cientos de euros a alguien "desconocido" para mí y al día siguiente, tener en mis manos exactamente aquello que habíamos acordado y de la forma que lo habíamos acordado.

Además, durante el proceso —breve— de solicitar el producto y acordar cómo iban las cosas, tuve en todo momento confirmación de cada paso que se iba dando y en qué punto se encontraba. También un servicio de atención al cliente que puntualmente comprobó que el pedido había llegado tal y como se habló. Dicho de otra manera: profesionalidad.

La droga más interesante que ha salido de la farmacia española junto con un mercado perfectamente adaptado a las circunstancias y que te trata —como debe ser, por otro lado— como una empresa trataría a un cliente, y con la atención comprensible en una primera transacción de este tipo, para mí son los dos grandes descubrimientos.

Por fin puedo olvidarme del efecto incompleto —y no anfetamínico en realidad— del metilfenidato, del Rubifen o Concerta que se usa para la misma indicación médica (el más que cuestionable Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH), y ya puedo tomar una sustancia mucho más efectiva, a mi juicio más segura en su dosis útil y con menores efectos secundarios molestos y mucho más agradable que me ayuda mejor a trabajar, o a salir de fiesta y beber unas cervezas.

La anfetamina de verdad, la buena, sin haber sido cortada con sacos de cafeína en las manos de algún camello en forma de speed, ha vuelto a nuestras manos y bocas como el sacramento que de verdad sí funciona cuando necesitas energía, claridad y capacidad y lo ha hecho con su mejor cara: la derecha o dextroanfetamina.

Eso sí, recordándonos desde el primer momento mediante un precio que es desorbitadamente alto con respecto a su coste de producción, que el abuso de drogas existe y es real, pero que no es el del que se fuma unos porros: es lo que hace tener el monopolio legal de la distribución de una buena droga que mucha gente usa si está disponible.

Pero, sí. Ya está aquí de nuevo. Ya está en las farmacias, en los mercados, en internet, entre nosotros... Bienvenida —otra vez— vieja amiga.