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Cultură

¿Qué pasa cuando se te sale la vagina?

El prolapso uterino suena aterrador y es mucho más común de lo que te imaginas.
18.9.15

Este artículo fue publicado originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

En 2009, Allison Henry hizo temblar a muchas con el articulo que publicó en la fallecida página web MomLogic.com: escribió que se le había salido la vagina. A diez semanas del segundo embarazo de Henry, sintió como si "le hubieran clavado un tenedor en el culo". Estuvo estreñida y sangró por 15 semanas como si estuviera eternamente en el primer día de su periodo. Después de dar a luz a su hijo, que nació bien pero prematuro, se dio cuenta de que algo estaba bloqueando su canal vaginal. Unos meses después, se percató de algo mucho más perturbador: "Era como si se me estuvieran saliendo las entrañas". Muerta de miedo, Henry corrió al doctor y dijo "¡Mi vagina se está saliendo!". Y era justo lo que pasaba.

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Tras una apendectomía de emergencia (que le causó gangrena), una cirugía correctiva de vejiga, más cirugías, suturas que le provocaron otra infección, una histerectomía completa, al final terminó con una vagina y labios nuevos hechos quirúrgicamente. Henry salió del hospital sana y salva, con "la vagina de una virgen de 13 años".

Aunque eso de que "¡Mi vagina se está saliendo!" suena emocionante —y aterrador— el término para describir lo que vivió Henry es "prolapso uterino total". "En general, el prolapso del órgano pélvico es la caída de los órganos pélvicos hacia la cavidad vaginal o más allá", explicó la ginecóloga Jessica Schneider. "El prolapso ocurre cuando el soporte del útero se debilita y los órganos se deslizan por la vagina".

Si quieres buscarlo en Google, anda, diviértete. Foto por Natalie Jeffcott vía Stocksy.

¿Cómo pasa esto? En sí, todos los órganos vitales de la región pélvica se mantienen en su lugar gracias a los músculos y ligamentos que están en la parte baja del vientre. Durante el embarazo y el parto, estas áreas se debilitan por el peso en el útero y si no recuperan la fuerza podrían causar que colapse el útero, la vejiga, el recto e incluso el intestino delgado. A esto se le llama prolapso. A medida que los músculos se debilitan, los órganos se mueven al nivel de la vagina o del recto y con el tiempo se salen del cuerpo y se envuelven en el mismo canal hasta que sale por su respectiva abertura. Es como si dieras a luz a tu propio útero.

No todos los casos son tan extremos como el de Henry y no son tan raros como creemos; alrededor del 50 por ciento de las mujeres experimentan algún tipo de prolapso genital después del embarazo. Analicémoslo de forma realista: si cargas un bebé de 4 kg en tu útero y luego lo sacas por una abertura del tamaño de un limón, es muy probable que haya daños. Sin embargo, es un tema que casi no se toca fuera de la comunidad médica.

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"Creo que uno de las ideas más equivocadas que tenemos es que el prolapso se puede prevenir con una cesárea en vez de un parto", dijo la doctora Schneider. Sin embargo, el parto no es necesariamente el problema; basta con el estrés que produce el embarazo en la pelvis para que se produzca un prolapso.

Es como si dieras a luz a tu propio útero.

Según la doctora Schneider, la gravedad de los prolapsos se clasifica en grados, dependiendo de qué tanto se haya deslizado el órgano. "Algunas mujeres se quejan de que tienen una protuberancia en la vagina", dijo Schneider. "Lo que sale sirve para determinar si existe alguna dificultad urinaria, sexual o para defecar". Algunas mujeres solo notan síntomas en ciertas posiciones y otras notan un dolor en aumento o se sienten incómodas y dicen que empeora en el transcurso del día. Solo en los casos más extremos de prolapso, como el de Henry, se puede ver el útero asomándose por la abertura de la vagina.


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No hay de qué preocuparse porque el daño no es permanente; los doctores pueden revertir el prolapso con suturas, con mallas sintéticas, pesarios (un aparato removible que se inserta en la vagina para corregir el descenso de la matriz), y ejercicios. Sin embargo, el riesgo de algunos prolapsos pélvicos —del útero, la vejiga o recto— aumenta con la edad, el peso y los antecedentes familiares.

Aunque el prolapso no constituye una amenaza para la vida, causa dolor, incomodidad y un trauma sicológico. ¿Cómo te sentirías si tus genitales se vieran, se sintieran y actuaran de forma totalmente diferente?

"Cuando le pasa algo así a nuestro cuerpo, es difícil creer que es temporal", dijo Jessica Zucker, una sicóloga que se especializa en la salud mental maternal y reproductiva. "Siempre damos por sentado la normalidad de nuestros genitales. Muchas mujeres me han dicho que el prolapso es horroroso. Que se sienten culpables y avergonzadas. Hasta puede acabar por completo con el deseo sexual. De todas formas, las mujeres no se sienten muy sexys después de tener un bebé, pero un prolapso es como ponerle sal a la herida".

Puede acabar por completo con el deseo sexual.

"Muchas mujeres se sienten apenadas e incomodas con su cuerpo, experimentan dolor físico e incluso cambios en su intimidad sexual", dijo Zucker. "Su cuerpo ya no es el mismo, al menos por ahora, y eso resulta aterrador. Temen no poder volver a ser las mismas de antes. Les da miedo que el daño sea permanente y que vivan avergonzadas para siempre no solo en el ámbito sexual sino en todo lo demás".

Pero esa es la realidad del cuerpo femenino: cambia con la edad y con la experiencia. "El cuerpo de las mujeres experimenta una serie de procesos increíbles para poder crear y dar vida", dijo la doctora Zucker. "Mientras más hablemos de este tipo de cosas, menos nos van a incomodar".