FYI.

This story is over 5 years old.

Sexo

Le preguntamos a un usuario de Ashley Madison si quedó jodido tras el 'hack'

"Me vale mierda si algún hacker sabe qué cosas sexuales raras me gustan, lo que no quiero es tener un divorcio."
19.8.15

n

Captura de pantalla de AshleyMadison.com

Probablemente oíste que Ashley Madison, el sitio de citas online para infieles, fue hackeado la semana pasada por un grupo conocido como Impact Team. Desde 2001, 37 millones de personas abrieron cuentas en Ashley Madison. Los hackers se robaron cualquier cantidad de información personal de esos usuarios, incluyendo sus nombres, direcciones, datos de tarjetas de crédito, y 'manías' específicas. Hasta ahora, dos usuarios han sido expuestos públicamente, incluyendo a un hombre en Ontario que le pagó a Ashley Madison hace años para que borrara su cuenta.

Mucha gente dice que es simplemente karma, pero que a uno le invadan la privacidad no es chévere y no se puede negar que la cosa se está poniendo muy seria para los usuarios de la página. Así que nos pusimos en contacto con un usuario de Ashley Madison, quien previamente le había escrito a VICE sobre lo que había aprendido usando este sitio, para saber su reacción al hack y qué conocimiento, si había alguno, había ganado desde que se dio la noticia.

Publicidad

VICE: Bueno, cuéntame del hack. ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te enteraste de la noticia?

Usuario de Ashley Madison: Lo primero que hice fue comenzar a buscar en Google "Ashley Madison Hack Data" cada 20 minutos o algo así, sólo para estar al tanto de lo que estaban publicando. Mi esposa no está particularmente metida en lo tecnológico y es poco probable que se entere por accidente, pero si mi nombre está por ahí, tengo que ser el primero en saberlo.

¿Ya estás más calmado con el tema?

Todavía verifico regularmente.

¿Sabes si están compartiendo algunos datos personales tuyos? Puedes fijarte acá.

Nada hasta ahora. Honestamente, tener mi nombre en una lista de 37 millones de personas no me molesta mucho. Tenerlo en el periódico local es más preocupante.

¿Qué información tuya te parece delicada?

Lo único que me importa es que mi nombre se haga público, y alguien le cuente a mi esposa. Por lo demás, soy muy relajado con mi información personal. Me vale mierda si algún hacker sabe qué cosas sexuales raras me gustan, sólo no quiero tener un divorcio. Por lo menos no mientras mi madre siga viva.

¿Hay alguna parte de ti que se sienta aliviada de que hayan hackeado la página?

Obvio no. Con alegría apuñalaría a los malpariditos que hicieron esto.

¿Tu esposa ha hablado algo sobre el hack?

No. Dudo que sepa que existe Ashley Madison.

¿Y qué de los amantes que conociste en AM?

Después de 18 meses de ser un canalla infiel me di cuenta del error que estaba cometiendo y paré. De hecho, estuve muy cerca de que me cogieran y eso puso bajo foco agudo el error de mis acciones. No he mantengo contacto con nadie de AM.

Publicidad

¿Tu pareja te ha cogido alguna vez siéndole infiel?
Mi último rollo de AM terminó en chantajes. Tuve que conseguirme un abogado para asustarla con amenazas de acción legal, y eso funcionó. Eso es lo más cerca que he estado de que me descubra, y fue suficiente para que me asustara y me pusiera serio.

Mal. De todas maneras, ¿piensas que el hack te va a afectar de alguna forma?

Sólo si publican mi nombre. Si lo hacen, estoy jodido. A mi esposa —y esto es muy razonable— no le parecería nada divertida mi búsqueda de sexo en internet.

¿Y entonces?, ¿borraste tu perfil?

Ese barco ya zarpó. No tiene sentido borrarlo ahora.

¿Estás haciendo algo para conservar tu privacidad?

No. Sólo dejar de ser infiel.

¿Cuál crees que es el desenlace ideal de esta situación?

Que AM le pague a alguien para que mate a los hackers. O que Europa Occidental experimente algún tipo de evento cataclísmico y que, en la sociedad postapocalíptica que emerja después, mi infidelidad importe menos que la lucha diaria por sobrevivir.

Si los otros usuarios se salen del sitio, ¿a dónde crees que irán para buscar encuentros discretos?

Ni idea. Ya no es mi mundo.