mundial de fútbol femenino

Las mujeres futbolistas son más populares que nunca, pero la igualdad salarial sigue estando lejos

Cada vez más equipos nacionales se ven obligados a llevar a las federaciones a los tribunales para conseguir la igualdad

por Florence Lloyd-Hughes; traducido por Laia Pedregosa
14 Junio 2019, 3:30am

Foto por Daniel Bartel/Icon Sportswire vía Getty Images. 

El fútbol femenino se ha vuelto mainstream. Por fin forma parte de la conversación general sobre deporte, y además se espera que el Mundial en Francia de este verano sea el torneo más celebrado de la historia. Por primera vez, las marcas quieren invertir en el juego no solo para sentirse mejor consigo mismas, sino porque hay potencial de rendimiento de las inversiones. Nike ha lanzado los primeros equipamientos específicamente para mujeres, mientras que el banco Barclays acaba de firmar un acuerdo de unos 11,2 millones de euros para ser el primer patrocinador de Reino Unido de la Superliga (WSL).

Aun así, a pesar de la histeria y el entusiasmo que hay entorno al Mundial de Francia, todavía existe un elemento clave que diferencia el juego femenino, y es que está a kilómetros de distancia del masculino y lejos de conseguir la igualdad en un futuro cercano.

En 2017, un informe de FIFPro, una organización internacional para la representación de los jugadores, determinó que la mayoría de las mujeres de la Superliga de Reino Unido ganan menos de 20 000 € al año; en el gigante capitalista que es la primera división masculina, el salario anual de cada jugador es de 29,2 millones de euros.

Muchas de las mujeres que juegan en la WSL, y la mayoría de las jugadoras de la segunda división del campeonato, están obligadas a complementar sus ingresos con otros trabajos. Gilly Flaherty, la capitana del West Ham United Women, tiene un centro de crioterapia en Essex, mientras que Shannon Maloney, jugadora de segunda división del Lewes Football Club, trabaja como profesora.

Maloney, jugadora del Lewes FC, ha exhortado a la Asociación Inglesa de Futbol a que aumente la cuantía del premio de la Copa FA femenina de Inglaterra. Actualmente, el equipo ganador se lleva solamente unos 28 000 €, mientras que el equipo masculino del campeonato gana unos 4 millones de euros. Lewes puede pronunciarse sobre ello porque al menos intenta llevar a la práctica lo que predica. En 2017, el club decidió pagarle a su equipo femenino la misma cantidad que al masculino como parte de la campaña Equality FC.

El movimiento empezó dirigiéndose solamente a los equipos profesionales de fútbol. De todas maneras, hay que destacar que a pesar de que la decisión fue muy admirable, el equipo femenino es considerablemente más exitoso que el de sus compañeros masculinos. El año pasado, los hombres de Lewes quedaron en el puesto número 11 en la séptima división de la liga inglesa de fútbol, mientras que el equipo de las mujeres obtuvo el noveno puesto en la segunda división del campeonato.

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Megan Rapinoe. Foto: Mike Lawrie / Getty Images

En Dinamarca, el equipo nacional de los hombres intentó terminar con el punto muerto en el diálogo sobre el salario entre las mujeres y la Federación Danesa de Fútbol (DBU).

Si nos remontamos de nuevo a 2017, las mujeres del equipo de Dinamarca terminaron perdiéndose un partido amistoso con los Países Bajos y concediéndoles la victoria a Suecia en el Mundial porque estaban en huelga, poniendo en riesgo su sueldo y su situación laboral con el DBU.

Así pues, el equipo masculino se ofreció a donar unos 67 000 € para intentar terminar con dicho punto muerto, pero la Federación Danesa de Fútbol los rechazó. El bando femenino terminó aceptando un trato mejor que supuso una inversión en el equipo, incrementando unos 270 000 € y un aumento en el sueldo del 60 por ciento si el equipo se clasificaba para un torneo importante.

Suecia consiguió una victoria 3 a 0 en el partido que se perdió Dinamarca, y las danesas perdieron la oportunidad de clasificarse para el Mundial de 2019, posicionándose con los Países Bajos en la eliminatoria de la semifinal.



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El cambio que se necesita en el deporte va a llevar mucho más esfuerzo que el de un solo organismo público: la manera en que entendemos el progreso debe cambiar. Con el fin de obtener honorarios por los derechos televisivos, y con ello un sueldo superior para las jugadoras, es necesario que el fútbol femenino se comercialice de manera adecuada y que se muestre como un producto atractivo por el cual los presentadores se peleen por emitir. Las mujeres futbolistas no están pidiendo un sueldo como el de Neymar, simplemente necesitan poder dedicarse de manera profesional y a jornada completa al deporte sin tener que recurrir a un trabajo secundario. El único modo de que las mujeres puedan ganarse la vida de manera digna en este deporte, tal y como están las cosas, es firmar un contrato central con su equipo nacional y el respaldo de acuerdos que no se basen solamente en unas botas de fútbol gratuitas.

“Básicamente, estamos haciendo el mismo trabajo que los hombres, pero entiendo que nosotras no estamos llenando los estadios”, contaba recientemente a los reporteros Fran Kirby, del Chelsea y Reino Unido, cuando le preguntaron si deberían pagarles a las Lionesses lo mismo que al equipo masculino. Kirby añadió que las cosas podrían mejorar si el Reino Unido ganase el Mundial este verano, pero solo tenemos que mirar el ejemplo de un equipo del bando que ha ganado un campeonato no solo una vez, sino tres, y ha conseguido mucho más que prácticamente cualquier hombre de la selección en toda la historia para ver que probablemente se trate de un pensamiento demasiado optimista.

“Básicamente, estamos haciendo el mismo trabajo que los hombres, pero entiendo que nosotras no estamos llenando los estadios”

En marzo, la selección femenina de Estados Unidos presentó una demanda por discriminación de género contra la Federación de Fútbol de Estados Unidos, acusándola de “discriminación de género institucionalizada”. La demanda citaba el hecho de que el rendimiento del equipo femenino superó el del masculino — las mujeres lograron ser campeonas mundiales, a diferencia de los hombres.

El equipo femenino de Estados Unidos tiene cuatro títulos olímpicos junto con los trofeos de la copa mundial, y se han posicionado las primeras del mundo durante algún tiempo. Por otro lado, los hombres no lograron clasificarse para la Copa Mundial de Rusia en 2018, además de no haber conseguido ir más allá de los cuartos de final desde el primer torneo en 1930.

Esta no es la primera vez que el equipo femenino de Estados Unidos lucha por un trato mejor. Hace diecinueve años, el equipo se puso en huelga y boicoteó un torneo en Australia poco después de anunciar su famosa victoria en la Copa Mundial de 1999.

En 2016, las cinco jugadoras más destacables del equipo — Carli Lloyd, Megan Rapinoe, Rebecca Sauerbrunn, Hope Solo y Alex Morgan — también interpusieron una denuncia en referencia a la discriminación salarial ante la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos. Las deportistas jugaron el papel principal en la victoria durante la Copa Mundial de Estados Unidos en 2015, así que quisieron presionar a la EEOC para que investigase el sistema de pago de la USSF, ya que por aquel entonces se les pagaba un 40 por ciento menos que los hombres.

El caso sigue abierto, pero la EEOC emitió cartas el mes pasado concediéndoles a todas excepto a Solo, que ya no juega con Estados Unidos, el derecho a iniciar un procedimiento judicial. Sin embargo, hace poco celebró su propia victoria contra las autoridades; el año pasado presentó una denuncia ante la USSF con el Comité Olímpico Estadounidense, alegando que la federación de fútbol no estaba apoyando financieramente a las mujeres deportistas y miembros de los Paralímpicos y equipos con discapacidad auditiva. Un equipo de árbitros independiente dictaminó que la USSF ha violado la ley Ted Stevens Olympic and Amateur Sports Act (Ley de Deportes Amateur y Olímpicos de Ted Stevens), la cual protege a los deportistas de manera individual.

El equipo femenino australiano, conocido como las Matildas, llevó a cabo una lucha similar pero menos publicitada contra la Federación de Fútbol de Australia (FFA) después de la Copa Mundial de 2015. En el torneo, las Matildas recibieron la cantidad de aproximadamente 440 € por partido, en comparación con el importe de unos 6600 € que obtuvieron los hombres en acontecimientos similares.

"Me gustaría ver un cambio paradigmático y una importante reforma. Durante los últimos años, se ha dado una falta de inversión, de cuidados y de atención, y por ese motivo creemos conveniente que la inversión de estas carencias en el juego femenino se doblen, se tripliquen o se cuadripliquen"

La petición supuso que las Matildas presionaran a su órgano de gobierno, y con el tiempo consiguieron un convenio de negociación colectiva con la FFA, en el que se acordó que su sueldo dejaría de estar por debajo del salario mínimo que marca la normativa australiana. El nuevo acuerdo lograría que las mejores jugadoras recibieran la cantidad de unos 36 200 € al año, mientras que los miembros de segunda división recibirían unos 26 500 €, junto con los honorarios por partido. Eso prácticamente dobla el salario base previo, que oscilaba entre 18 500 €. También se han conseguido mejoras en cuanto a los gastos y los pagos de las jugadoras de clubes nacionales. La FFA ha iniciado una campaña a favor del equipo para que se doble el sueldo en el Mundial de 2019.

Las Reggae Girlz de Jamaica se separaron en 2010 debido a la falta de apoyo por parte de su federación de fútbol, pero este año han conseguido llegar al Mundial por primera vez a través de las donaciones y el apoyo de la hija de Bob Marley, Cedella, que se embarcó en el proyecto como embajadora cuando el equipo se volvió a reunir en 2014. No resultaría sorprendente el hecho de que las Reggae Girlz, que se espera que sean las favoritas entre los fans en Francia, recibiesen una repentina ráfaga de apoyo por parte de los organismos nacionales después de este verano, ya que su atractivo, éxito y buena posición siguen creciendo rápidamente.

Megan Rapinoe, la líder de Estados Unidos en el campo y la imagen de la lucha del equipo por la igualdad, culpa a la FIFA en una reciente conferencia de prensa, afirmando que podría garantizar la igualdad en el fútbol femenino fácilmente, pero que realmente no quiere. “El tipo de cambio progresivo que estamos viendo no es suficiente”, dijo Rapinoe. “Me gustaría ver un cambio paradigmático y una importante reforma. Durante los últimos años, se ha dado una falta de inversión, de cuidados y de atención, y por ese motivo creemos conveniente que la inversión de estas carencias en el juego femenino se doblen, se tripliquen o se cuadripliquen. El hecho de que el cambio sea gradual hace que obviamente el juego siga queriendo más, y en este momento sigue sin ser suficiente”.

Del mismo modo que la FA, la FIFA alardea del hecho de que el sueldo de las mujeres que juegan en el Mundial se ha doblado a 2,7 millones de euros este año, pero sigue siendo notablemente más bajo que los 26,2 millones de euros que Francia se llevó a casa después del Mundial de Rusia en 2018. Rusia recuperó miles de millones con la venta de los derechos masculinos en el Mundial. El canal estadounidense Fox pagó unos 3,7 millones de euros para garantizar los derechos durante los torneos de 2018 y 2022. La FIFA se hizo con 1600 millones de euros solo con los ingresos de marketing de los derechos durante el ciclo de la Copa Mundial de 2015 a 2018, una cantidad que podría haberse repartido entre las mujeres para ayudar a fomentar el juego femenino. La UEFA, el organismo gubernamental del fútbol europeo, busca cambiar esta situación mediante el despliegue de una serie de oportunidades de patrocinio y marketing para las competiciones femeninas, pero la mayoría de los derechos televisivos permanecen igual.

"Se trata de una cuestión de intereses económicos y, de momento, el dinero se encuentra en los bolsillos de las ligas masculinas, los jugadores masculinos y las federaciones de fútbol dirigidas por hombres"

Aun así, no todo son malas noticias: una pequeña cantidad de federaciones femeninas han tratado de conseguir la igualdad entre los sueldos de las mujeres y de los hombres. La federación de fútbol de Noruega decidió en 2017 que pagaría lo mismo a ambos sexos, unos 673 000 €. El acuerdo supondría un recorte en el salario de los hombres. Antes de ello, ganaban aproximadamente el doble que el equipo femenino. Se decidió que se obsequiaría con una contribución comercial de unos 50 500 € a las mujeres, que se lo habían ganado con creces después de jugar en ocho Mundiales, llevándose el título en 1995, y en 11 campeonatos europeos. Mientras tanto, el equipo de los hombres nunca ha ido más allá de los octavos de final ninguna de las tres veces que ha jugado en el Mundial, y solo cuenta con una campaña europea de la que pueda presumir.

La semana pasada, la Asociación de Fútbol de Sudáfrica anunció que los hombres se enfrentarían a la Copa Africana de las Naciones. A pesar de que estos gestos no deberían desestimarse, el sueldo de su equipo femenino en la Copa Mundial sigue siendo algo bajo. Los equipos femeninos de Noruega y de Sudáfrica están obteniendo unos resultados mucho mejores que los de los hombres.

Esta dinámica nos muestra que el fútbol lleva muchos años sin ser un terreno justo, incluso podríamos decir que nunca lo ha sido. Se trata de una cuestión de intereses económicos y, de momento, el dinero se encuentra en los bolsillos de las ligas masculinas, los jugadores masculinos y las federaciones de fútbol dirigidas por hombres. La victoria de la disputa en los tribunales por parte de los equipos femeninos supondría un cambio en el deporte para siempre.

Este artículo apareció originalmente en VICE UK.

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