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FIGHTLAND

Nacido para pelear: lejos de casa en Singpatong

Al igual que muchos peleadores jóvenes alrededor de Tailandia, Meen dejó a su familia para vivir y entrenar a tiempo completo en otra provincia. Tenía 11 años de edad.
28.1.15

Este artículo fue publicado originalmente en Fightland, nuestra plataforma de la cultura de la pelea.

Nombre de Peleador: Muangchai Tanaimichelle
Apodo: Meen
Provincia natal: Trang, sur de Tailandia
Gimnasio actual: Singpating-Sitnumnoi, Phuket, Tailandia
Edad: 14

Hijo del medio de una familia de agricultores de árbol de caucho y pescadores, Meen es conocido en el gimnasio Singpatong por su independencia y autosuficiencia. Poco después de haber llegado al gimnasio, sorprendió a la administración al registrarse en la escuela local. Lava su propia ropa y le gusta vestir bien cada vez que sale del gimnasio. Según los administradores, "aunque la habitación de los chicos es un desastre, Meen siempre sale luciendo bien".

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En sus seis años entrenando muay thai, Meen ha entrado al ring más de 100 veces. Ama pelear y se nota—escucha durante el entrenamiento, pelea de manera inteligente, y actúa bien bajo presión. Fuera del entrenamiento, raramente le da molestias a la administración. A diferencia de muchos de los otros chicos en el gimnasio, si le dan una tarea a Meen, la comienza de inmediato.

Durante nuestra entrevista, Meen fue paciente, cortés, y abierto a relatar su historia. Cuando le dije que me hablara de algo que nunca olvidaría, dijo: "siempre recordaré lo que me dijeron mis padres cuando me fui de casa por primera vez". Típico de los peleadores jóvenes alrededor del país, Meen dejó a su familia para vivir y entrenar a tiempo completo en otra provincia. Tenía 11 años de edad.

Cinco chicos de mi gimnasio fueron escogidos para ir. Fui uno de ellos.

Al principio no sabía lo que significaba. El dueño de mi gimnasio en la provincia Trang nos dijo que comenzaríamos a entrenar en un gimnasio diferente, y que estaba muy lejos. Luego escuché que alguien de Dragon Muay Thai, un gimnasio en Phuket, había visto a uno de nuestros peleadores ganar un torneo recientemente y estaba impresionado con nuestro gimnasio. El dueño de Dragon habló con el dueño de mi gimnasio sobre llevarse a los chicos que mostraban talento y que ya habían peleado en el ring.

Mis padres me dijeron que fuera a Phuket. Dijeron que era una buena oportunidad y que me mantendría alejado de los problemas con las drogas en mi comunidad. Dijeron que era solamente durante el descanso de la escuela, sólo dos meses, así que tenía que mantenerme enfocado en el nuevo gimnasio. "Trabaja duro y presta atención a tus entrenadores", dijeron. "Estás creciendo y estarás por tu cuenta, así que tienes que aprender a cuidar de ti mismo".

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Conocimos a los entrenadores y al dueño de Dragon el primer día. Los adultos nos hicieron preguntas como qué tanto nos quedaríamos y porqué queríamos vivir ahí. Cuando me preguntaron, les dije que venía a entrenar muay thai. Fue lo mismo que dijeron todos los demás. Los entrenadores fueron buenos con nosotros, pero yo estaba nervioso por no gustarles o por decir algo incorrecto.

Vivimos en un edificio junto al gimnasio. Estaba con otros cuatro chicos que conocía de mi gimnasio, pero aún así me sentía solo. Cada vez que mis padres llamaban para ver como estaba, quería llorar. Mi madre me dijo, "no te preocupes, son dos meses. Luego puedes venir a casa y regresar a la escuela con tus amigos. Trabaja fuerte ahora. Estamos orgullosos de ti".

Todo en Phuket era diferente que en Trang. Había muchos extranjeros en Dragon. Era mi primera vez entrenando cerca de extranjeros y era extraño. Utilizaban un lenguaje que nunca había escuchado. Tratábamos de comunicarnos uno con otro un poco, pero no me sentía cercano a ellos. Sin embargo, eran amables conmigo. Aprendí de ellos un poco de inglés—"¿cuántos años tienes?", y "¡puedes ir a ver el box!"

Al final de los dos meses mis padres fueron a recogerme. Estaba muy emocionado por verlos; corrí hacia ellos cuando entraron al gimnasio. Me preguntaron, "¿fue divertido para ti? ¿la pasaste bien?", y les dije que sí, que me había divertido mucho. "Pero, quiero ir a casa", les dije. "Fue divertido pero estoy listo para ir a casa".

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Me llevaron a casa, regresé a mi gimnasio en Trang, y regresé a la escuela con mis amigos.

Cuatro meses después, me fui de casa otra vez.

El dueño de mi gimnasio en Trang dijo que mostré ser una promesa de verdad. Me dijo que fuera al gimnasio Singpatong en otra parte de Phuket. Mis padres me dijeron que podía inscribirme en una nueva escuela y podía quedarme en Singpatong si me gustaba.

He estado en Singpatong durante tres años ya. Me gusta ahora, pero fue difícil ajustarme cuando llegué aquí por primera vez. Cuando estaba en Dragon, sabía que estaría allí por dos meses. Pero, cuando llegué a Singpatong, lloré mucho porque pensé que estaría aquí por siempre. No sabía cuando podría ir a casa o ver de nuevo a mi familia.

Los extrañaba mucho pero sabía que tenía que quedarme. Mi madre estaba muy preocupada con los problemas de drogas en nuestro vecindario. Dijo que los chicos estaban sufriendo por las drogas y no quería que me ocurriera lo mismo. Le dije que no tenía de que preocuparse porque me quedaría en el gimnasio y me enfocaría en muay thai.

Mis padres vienen a visitarme cada vez que pueden. No los veo mucho pero se que están orgullosos de mí. A veces vienen a mis peleas y me abrazan cuando terminan. Me dicen que soy bueno porque trabajo duro en el muay thai. Vi a mis padres tal vez cuatro o cinco veces el año pasado. No parece mucho, pero luego recuerdo que otros chicos aquí ven mucho menos a sus familias.

Todavía hablo por teléfono con mis padres casi todos los días. Me preguntan cosas como si estoy asistiendo a la escuela, si di todo en el entrenamiento de hoy, y si estoy siendo responsable al hacer mi trabajo. Me recuerdan que me enfoque en el entrenamiento y antes de que colguemos el teléfono, me dicen que me aman. Siempre les digo lo mismo.

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Una vez comencé a llorar cuando estaba hablando por teléfono con mi madre. No tenía mucho en el gimnasio, tal vez algunas semanas. Todos eran amables conmigo pero extrañaba mucho a mis padres, y quería estar en casa con ellos y ser parte de la familia otra vez.

Mi madre me dijo que no llorara. Dijo, "estás en un buen gimnasio donde puedes aprender a ser un mejor boxeador. No te preocupes por nosotros en casa. Estamos aquí para ti, e iremos a verte en el futuro. Recuerda porque estás ahí, y enfócate en lo que necesitas hacer".

Le dije que estaba bien y que intentaría ser bueno y trabajar duro. Seguía llorando cuando ella colgó. Agaché la cabeza porque pensé que los demás chicos se burlarían de mí, pero nadie hizo bromas sobre mí llorando.

Un par de chicos me preguntaron que pasaba. Les dije, "nada. No pasa nada".

Se sentaron cerca y dijeron, "Esta bien, Meen. Nosotros también extrañamos a nuestras familias".

Interpretación del tailandés por Prim Parichart Padburee.