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Las aves marinas siguen comiéndose todo el plástico que lanzamos al océano

Científicos australianos afirman que nueve de cada diez aves marinas han comido plástico. En 2050, según sus cálculos, el 99 por ciento tendrán desechos de este tipo en su estómago. En 1960 eran 5 por ciento.
Image por Britta Denise Hardesty/CSIRO

La amenaza que los desechos plásticos a la deriva suponen para la fauna marina es "global, generalizada y creciente", según un estudio de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO) publicado el pasado martes.

Según Chris Wilcox, Erik Van Sebilleb y Britta Denise Hardesty — los tres investigadores autores del estudio de CSIRO, situado en Canberra, capital de Australia —, las gaviotas, los albatros y otras aves marinas se enfrentan a un futuro sombrío en los océanos del mundo.

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Los tres científicos afirman que al menos nueve de cada diez aves marinas han ingerido plástico. Las predicciones para el futuro, además, son cuanto menos sombrías: al ritmo actual los investigadores estiman que el 99 por ciento de todas las aves marinas tendrá desechos plásticos en su intestino en 2050 — en comparación con el 5 por ciento en 1960.

Los plásticos pueden causar una gran variedad de problemas para las aves marinas. Algunos concentran productos químicos y otros contaminantes que luego se liberan en el cuerpo al ser ingeridos por las aves. Los plásticos, por su parte, se acumulan en el estómago y ocupan un espacio que de otro modo se utiliza para comida de verdad, lo que complica la alimentación saludable del pájaro.

Aunque el problema es peor en algunas áreas de alta concentración de residuos, la contaminación del plástico es un asunto mundial que requiere atención urgente.

El pronóstico de CSIRO se basa en un análisis de la exposición de aves marinas a los desechos plásticos. Para evaluar el nivel de exposición, los investigadores han revisado todos los estudios sobre la ingestión de plástico por parte de aves marinas publicados desde 1950 y han compilado los hallazgos. A continuación han comparado los datos con las trayectorias y la deriva de los desechos plásticos en los océanos del mundo.

Los científicos han sido capaces de determinar que en algunas zonas del océano existen hasta 580.000 piezas de plástico por kilómetro cuadrado.

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"He visto de todo, desde encendedores hasta piezas de coche o tapones de botella". dijo Hardesty a Associated Press (AP).

Desechos plásticos en las olas de la Isla de Pascua, en el Océano Índico (imagen vía Britta Denise Hardesty / CSIRO)

Un elevado número de centros de investigación de todo el mundo están estudiando el impacto de los desechos de plástico en los océanos del planeta y los ecosistemas marinos. La Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de Estados Unidos (NOAA) ha observado que las corrientes superficiales y los grandes hilos de escombros convergen en áreas como el Pacífico para formar enormes espirales que viajan por las corrientes oceánicas dando vueltas conocidas como "vórtices". Los vórtices concentran los desechos marinos justo debajo de la superficie del agua formando grandes masas en forma de nebulosa de basura de plástico.

A finales de los años 80 los investigadores acuñaron el término "Gran Mancha de Basura del Pacífico" para referirse a la acumulación de este tipo de basura en el Pacífico Norte.

De acuerdo con CSIRO, las mayores concentraciones de desechos plásticos se encuentran en el mar de Tasmania, entre Australia y Nueva Zelanda, así como en el margen suroeste del Océano Índico.

Por qué es malo para los océanos que nos cepillemos los dientes. Leer más aquí.

"Sopa de plástico"

En marzo de 2015 la fundación medioambiental Race for Water ("Carrera por el Agua" en español) envió su embarcación MOD70 en un viaje científico de 300 días para analizar cinco vórtices de basura del mundo.

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Ruta del MOD70 - Los vórtices, en naranja. (Imagen vía Carrera por el Agua 2015)

"El barco acaba de dejar las islas Palau y ahora se encuentra al norte de Indonesia", explicó Lucie Gerber, portavoz de Race for Water, a VICE News. El buque se dirige ahora hacia el Océano Índico para la siguiente parte de su misión.

La tripulación — que incluye al presidente de Water for Race, el empresario suizo Marco Simeoni — ya ha realizado 11 paradas desde el comienzo de la expedición.

"Decidimos centrarnos en las islas que están más cerca de los vórtices porque sirven como presas naturales y conservan los restos que transportan las corrientes", según Gerber.

Eso sí, localizar y mapear los giros y cambios de dirección es un tarea extremadamente difícil: el equipo está trabajando con drones a la hora de tomar muestras de basura flotante para analizar.

"Los escombros se rompen en pequeños trozos del tamaño de lentejuelas debido al efecto de la sal y la exposición a la radiación de los rayos UVA", según Gerber, que compara los vórtices con una "sopa de plástico que flota alrededor al capricho de las corrientes".

Una animación muestra una tendencia alarmante en el Océano Ártico. Leer más aquí.

Sopa de plástico. (Imagen vía Christophe Launay / Carrera por el Agua 2015)

Para los científicos de CSIRO la clave para solucionar el problema de los residuos de plástico en el océano podría pasar por una mejor gestión de la basura en la tierra. Y es que a pesar del complicado pronóstico a corto plazo, los investigadores creen haber observado una disminución significativa en la ingestión de plástico por parte de aves marinas en el norte de Europa — una tendencia que podría explicarse por los nuevos objetivos medioambientales de la UE y los mejores estándares de la industria.

La Race for Water tiene previsto finalizar en diciembre. Entonces se enviarán los resultados preliminares a varias universidades europeas para el análisis.

Sigue a Pierre-Louis Caron en Twitter: @pierrelouis_c

Imagen de un Sula Sula en la Isla de Navidad, en el Oceano Índico por Britta Denise Hardesty/CSIRO