monarquía

Por qué la Casa Real se gasta 180.000 euros en máquinas expendedoras

Los españoles pagamos un café al día a los currelas del Rey y a los visitantes del Palacio de la Zarzuela.
9.5.17
Imagen VICE

Según los Presupuestos Generales del Estado, en 2017 La Casa de Su Majestad el Rey de España costará casi 8 millones de euros a los españoles, una cifra que se ha mantenido constante en los últimos años (ha aumentado ligeramente este año) y que representa solo la asignación directa de los presupuestos a la jefatura del estado. Indirectamente, la cosa nos cuesta bastante más, unos 50 millones según los cálculos más conservadores de algunos medios; pero ese es otro debate.

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Volviendo al tema que nos ocupa, dentro de esa asignación de casi 8 millones, la Casa Real está obligada desde 2013, con la entrada en vigor de la Ley de Transparencia, a publicar muchos detalles de sus cuentas anuales, entre las que encontramos sus contratos y convenios con otras empresas y entidades. Revisando esos contratos, me fijé en que el más costoso era el destinado al "Servicio de máquinas expendedoras de alimentos sólidos, bebidas calientes y frías (importe máximo licitación para dos ejercicios). Pago según consumo efectuado".

Captura de contratos formalizados por la Casa de S.M. el Rey. Puedes consultar el documento aquí.

En total, 181.500 euros de dinero público que destinamos a máquinas expendedoras. Más que el alquiler de coches oficiales, caterings o los servicios de telefonía móvil, por ejemplo… ¿Pero qué carajo significa esto? En mi oficina, yo pago por lo que consumo en la máquina de bollos y refrigerios varios, la típica que se te traga el euro o no te tira el producto deseado y pateas con soberana rabia. Está claro que a mí nadie me paga, y menos el Estado, el café del desayuno o el bollo de la merienda. Ante la duda, decidí llamar a la Zarzuela para conocer los detalles de la relación entre las máquinas expendedoras y la casa de nuestros monarcas.

Bebidas calientes gratis

Tras casi un mes de espera, y contra todo pronóstico, recibí casi todas las respuestas que estaba buscando. La principal conclusión, yendo al grano, es que los empleados de la Casa Real no tienen que pagar por las bebidas calientes (café, té, infusiones…) que hay en las máquinas repartidas por el Complejo del Palacio de la Zarzuela. El límite de gasto para este servicio es de 90.000 euros al año, lo que haciendo números implicaría que entre todos pagamos un café y pico al día a cada trabajador de la Zarzuela.

En la Casa de S.M. el Rey de España trabajan unas 300 personas, aunque no hay una cifra concreta ya que solo se sabe que hay 139 funcionarios en la Secretaría General. Según Patrimonio Nacional, hay otros "130 puestos que prestan sus servicios de apoyo directo a la Jefatura del Estado en el complejo de edificios e instalaciones que conforman el Palacio de la Zarzuela". Para hacer los cálculos fáciles, nos quedamos con esa cifra de 300, que probablemente es algo inferior pero a la vez incluye a los visitantes —imaginamos que no son los jeques, sino tipos como el chófer del primer ministro de turno de visita— , que también disfrutan del servicio de forma gratuita.

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La otra variable a tener en cuenta son los precios del café de las máquinas. El concurso se lo llevó Gestión de Máquinas, S.A., la filial madrileña de Alliance Vending, que declinó participar en el reportaje amparándose "en la Ley Orgánica de Protección de Datos", según nos escriben desde su departamento de comunicación. En todo caso, descubrimos que sus cafés más baratos salen a 60 céntimos de euros, pero la compañía no nos confirma el precio más alto de los mismos. "El precio del café varía mucho en función de si el contrato es público o privado, si existe un canon, el tipo de café…", conceden. También sabemos que Alliance Vending trabaja con cafés Lavazza y de comercio justo.

Sabiendo esto, y considerando que un café de máquina de más de un euro sería una estafa, dejaremos en que el precio de los cafés gratuitos de la Casa Real se sitúa en 80 céntimos, un ni pa ti ni pa mí. Y de aquí nace nuestra aproximación: 90.000€/año entre 300 empleados = 300 euros al año en bebidas calientes para cada currante. A 0,8€ la unidad, eso son 375 cafés (o tés e infusiones) por cabeza cada año, poco más de uno al día.

Isaías Peral, jefe de Administración, Infraestructura y Servicios de la Casa de S.M. el Rey, me aclara un par de detalles más sobre este gasto en máquinas expendedoras. "Hay máquinas expendedoras de bebidas calientes (sin coste para el personal) y de bebidas frías y snacks (con precio por artículo para abonar por el consumidor). Están distribuidas por los diferentes edificios que conforman el Complejo y es un servicio que también se les ofrece a las visitas". Sobre el coste final, VICE no ha conseguido saber cuánto de los 90.000€ presupuestados, "el límite de gasto durante el período", se han destinado finalmente a pagar las bebidas calientes de los funcionarios, un dinero que la Casa del Rey abona mensualmente "de acuerdo con la lectura de los contadores de cada máquina expendedora de bebidas calientes", aclara Peral.

Ahora, esa frase tan de las autonomías, eso del café para todos, cobra nuevo sentido.

Transparencia para todos y todo

Hay otra cosa que te quería comentar, lo que la historia detrás de esta pesquisa esconde: quizás lo de la transparencia sí que va bastante en serio. Te cuento.

La primera toma de contacto con la Casa Real fue un chasco, y además hasta yo pensaba que mi investigación resultaba algo ridícula. A pesar del desconcierto inicial que provocó mi petición de conocer "más detalles sobre las máquinas expendedoras de la Casa Real", el interlocutor me pidió que en vez de llamarles les enviara un correo electrónico con mis dudas al respecto. Y así lo hice. Pasaron un par de semanas y parecía que la historia había muerto en la línea de salida. Una mañana, la recepcionista de la oficina me llamó algo alarmada. "Guille, tengo en línea… ¿a alguien de la Casa del Rey que pregunta por ti?". Pensé en eso de que las cosas de palacio van despacio.

Y sí, era una funcionaria del departamento de comunicación que me tuvo un rato al teléfono y me explicó que normalmente ese tipo de dudas debería solucionarlas a través del Portal de la Transparencia, como cualquier otro ciudadano. Como ya había enviado el correo, me informó que podía optar a esperar unos días más y que ellos mismos me contestarían, así que decidí esperar esa respuesta. "Buenos días Guille, les traslado la información solicitada en su mensaje del pasado 18 de abril", me escribía el jefe de administración de la Casa Real.

No sé si mi solicitud de información era muy ortodoxa y habitual, pero tras obtener esa respuesta pensé que lo de la transparencia al menos se lo toman bastante en serio, un punto a favor para algo que los ciudadanos, entre tanta corrupción y tontería, consideramos puro maquillaje institucional. Es cierto que, si queremos saber cuánto gasto militar y logístico acarrea la protección de la monarquía, la transparencia es mucho más difusa, por no decir inexistente. No sirve para todo, pero sirve para mucho. Tampoco descubrimos si el Rey se pilla alguna vez el café de vending o él lo prefiere de cafetera italiana, pero tampoco hay que pasarse, ¿no?

Al final, gracias a una duda tan idiota o inocente —no sé con qué quedarme—, sabemos que los españoles les pagamos el café y los tés a los currelas del Rey. Aunque nos cuesta una cifra ridícula, 0,0019 euros al año por cabeza, quien paga somos nosotros.

Sigue al autor en Twitter: @GuilleAlvarez41