Por qué hay menos fumadores ingresados con coronavirus

Un cardiólogo griego y un neurocientífico francés tratan de averiguarlo.
11 Mayo 2020, 4:14am
Fumador
China Photos/Getty Images

Los chinos fuman. Más de la mitad de la población masculina son fumadores y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un tercio de los cigarrillos de todo el mundo se fuman en China. Pero a principios de año, Konstantinos Farsalinos se percató de algo extraño: muy pocos de los hospitalizados por coronavirus del país parecían ser fumadores.

Farsalinos, cardiólogo griego y especialista en reducción de daños por tabaco, se ha planteado desde entonces si la nicotina, la sustancia que se encuentra en el tabaco, podría prevenir el contagio o detener el empeoramiento de los síntomas.

Aunque todavía no se puede sacar ninguna conclusión, la hipótesis principal de Farsalinos sugiere que la nicotina tiene ciertos efectos antiinflamatorios. Los síntomas más graves de la covid-19 parecen darse por una reacción desmedida del sistema inmunitario, conocida como la “tormenta de citoquinas”. Durante esta tormenta, el sistema inmunitario capta una infección, por ejemplo, en los pulmones, que se pueden inflamar, y que puede originar problemas respiratorios. La nicotina, razona Farsalinos, podría al menos reducir la intensidad.

En principio, es una teoría, cuando menos, extraña. El tabaco sigue siendo la primera causa de muerte prevenible en todo el mundo; obviamente nadie va a proponer coger el hábito como una medida de prevención. Y la nicotina es simplemente una de las muchas soluciones que todavía están en las primeras fases de consideración. De hecho, algunos científicos, que al parecer están en modo “vamos a ver si cuela”, están probando a administrar estrógenos a hombres infectados, se plantean el uso de medicamentos sin prescripción para la acidez estomacal y están probando tratamientos para el cáncer que regulan el sistema inmunitario, todo con la esperanza de encontrar una forma de controlar el virus o la reacción del cuerpo a este. (Ninguno se ha planteado dar lejía a sus pacientes).

El estudio de Farsalinos, que está disponible en versión preliminar y que pronto será publicado en la revista Internal and Emergency Medicine, ha llamado la atención de científicos, legisladores y expertos en control del tabaco de todo el mundo, algunos de los cuales creen que está información contradictoria es lo suficientemente importante como para centrarse en ella: es demasiado pronto para saberlo, pero quizás tengamos que replantearnos el papel que juega la nicotina, especialmente dadas las extrañas circunstancias.

“Todos sabemos que fumar es malo”, dice Raymond Niaura, presidente interino del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Nueva York y experto en dependencia y tratamiento del tabaquismo. “Parecía lógico que los fumadores fuesen quienes peor estuvieran. Yo también lo pensé. Pero me he quedado sorprendido. Eso no es lo que estamos viendo necesariamente”.

Niaura ha colaborado en el artículo del Internal and Emergency Medicine junto con Farsalinos y Anastasia Barbouni, una académica griega de salud pública. Esperan que se publique de inmediato y será el primer estudio revisado por pares sobre el tema. Farsalinos nos ha confirmado que otro de sus estudios, con conclusiones similares y más detalladas también estará próximamente disponible en otra revista, la Toxicology Reports.

La teoría no es tan descabellada. La nicotina, un estimulante que se encuentra en el tabaco —al igual que en otras plantas como el tomate, aunque en cantidades mucho menores— ya había sido estudiada por sus cualidades neuroprotectoras, lo cual es de interés para los científicos que estudian el párkinson y el azhéimer. Son los agentes químicos que se producen al quemar el tabaco, señala Niaura, los que provocan ataques al corazón, cáncer y problemas respiratorios.

“Como legislador, deberías preguntarte cuáles son las consecuencias de aceptar esta teoría y que al final sea falsa”, dice Clive Bates, funcionario británico de sanidad y prominente experto en el control del tabaquismo. “Los inconvenientes parecen insignificantes comparados con la necesidad de saber si es cierto. Hay una salida”.

Un grupo de investigadores franceses dirigidos por el neurocientífico Jean-Pierre Changeux espera poder probar parches de nicotina en sanitarios y pacientes que han dado positivo por coronavirus. Un equipo de la prestigiosa Pitié-Salpêtrière en París observó datos similares a los de Farsalinos en la población francesa: de 343 pacientes hospitalizados, solo un 4,4 por ciento eran fumadores conocidos. Esto es comparándolo con el total de la demografía francesa, de la que más de un cuarto fuma cigarrillos.

La noticia causó tal revuelo en Francia la semana pasada que el Gobierno suspendió la venta en línea de parches de nicotina y otras herramientas para dejar de fumar, supuestamente por miedo a que la gente las comprara en masa para tratarse a sí misma.

A diferencia del estudio de Farsalinos, la versión francesa todavía no ha pasado por la revisión por pares. Las hipótesis también son diferentes, aunque siguen una lógica similar: la nicotina podría prevenir que el coronavirus entre a través de las células del cuerpo y también podría calmar las tormentas de citoquinas. La hipótesis de Farsalinos en el Internal and Emergency Medicine se centra en la enzima convertidora de angiotensina II (ECA2), el receptor al que se cree que el coronavirus se liga para entrar en las células; Por otro lado, el estudio francés plantea que el virus podría acceder al cuerpo a través de los receptores nicotínicos o nAChRs, unos receptores diferentes en el sistema respiratorio.

Datos previos fuera de Nueva York y en otras partes de los Estados Unidos también parecen sugerir que la hospitalización de fumadores es baja, lo que lleva a una necesidad cada vez mayor de realizar ensayos clínicos como intentan hacer los franceses.

Sin embargo, todos los científicos y expertos con los que hemos hablado han enfatizado repetidamente que son solo hipótesis y que no tienen el lujo de poder recopilar información adecuada a una velocidad tan rápida; todo el mundo está trabajado el doble para ayudar antes de que se desarrolle una vacuna. Podría haber perfectamente otras explicaciones, que no tengan que ver con la nicotina, de por qué tan pocos fumadores parecen ingresar en los hospitales tras dar positivo.

“¿Hay algún tipo de problema a la hora de informar?”, dice Derek Yach, el presidente de la Fundación por un Mundo Libre de Humo y ex director ejecutivo de las enfermedades no transmisibles y la salud mental para la OMS. “¿Mueren antes de llegar al hospital? ¿No están clasificando su estatus de fumadores correctamente? Quiero ser todo lo escéptico que sea posible”.

Hay bastantes razones para serlo, reconoce Yach. El sistema sanitario podría estar tan sobrecargado que quizás los historiales médicos no están registrados todavía. También existe la posibilidad de que otros químicos en el tabaco, no la nicotina, sean los que produzcan el efecto protector. Y las pruebas que propone el equipo francés podrían estar equivocadas desde el comienzo, puesto que la nicotina entra en la sangre de forma diferente con un cigarrillo que con un parche.

Cuando fumamos, la nicotina entra en el cuerpo en picos, mientras que los parches mantienen unos niveles estables, explica Jed Rose, un profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta en la Universidad de Duke y el coinventor del parche de nicotina.

A Michael Siegel, profesor de Ciencias de la Salud Comunitaria en la Universidad de Boston, también le preocupa el estudio francés, y se muestra receloso en general.

“Los fumadores que han desarrollado una enfermedad crónica probablemente lo hayan dejado por la enfermedad”, dice Siegel. “Muchos de los fumadores que siguen fumando lo hacen porque todavía no están enfermos. Así que es de esperar que esto distorsione la muestra de pacientes hospitalizados en favor de las personas que no fuman”.

Pero lo irónico, si resulta que la nicotina tiene un efecto protector contra el coronavirus, es que las agencias de la salud pública de todo el mundo han advertido a la gente que deje de fumar de inmediato desde que comenzó la pandemia —instando tanto a los fumadores de cigarrillos industriales como de electrónicos. La diferencia entre la nicotina y el tabaco —que a menudo se confunden y demonizan conjuntamente— está enfatizada por los expertos en control del tabaquismo que se centran en la reducción de daños. Recibir un chute de nicotina de cualquier forma segura que no sea un cigarrillo ha sido crucial en la mayoría de métodos para dejarlo y es la base de las investigaciones de reducción de daños por tabaco.

Ahora, ha cobrado muchísima mayor importancia.

“Si das un paso en falso”, dice Bates, “puedes morir gente”.

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Este artículo se publicó originalmente en VICE EUA.