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Politică

Por qué no sorprende que un periodista fuera agredido en un mitin de Donald Trump

Un agente del servicio secreto agarró a un periodista por el cuello y lo tiró al suelo en Virginia. Una reportera de VICE News cuenta cómo es la difícil relación de los periodistas con el personal de seguridad y de campaña de Donald Trump.
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Imagen por Larry W. Smith/EPA
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Desde el inicio de su campaña, Donald Trump ha llamado repetidamente a la prensa "escoria" y "lo peor" durante sus discursos, y se le ha visto visiblemente alegre, convirtiendo a los periodistas en su saco de boxeo personal. Sin embargo, este lunes 29 de febrero, los ataques verbales escalaron a un altercado físico real: un agente del servicio secreto sujetó a un reportero por la garganta y lo golpeó en el suelo después de que el hombre trató de fotografiar a los manifestantes que eran expulsados de un mitin de Trump en Virginia.

El incidente fue impactante para mucha gente, pero no fue ninguna sorpresa para los habituales asistentes a actos de campaña como miembros de la prensa.

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Después de acudir a eventos del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos en su campaña electoral en Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur, he aprendido que los encuentros incómodos con el equipo de seguridad y el personal de su campaña son un peligro para la rutina de trabajo. Trump, es el único candidato a presidente cuyos mítines cuentan con un área especifica en la parte trasera donde los periodistas son acorralados. Otros candidatos tienen áreas designadas para los medios de comunicación, pero los reporteros son libres de mezclarse entre la multitud para entrevistar a la gente. Ahora, con el altercado del lunes quedó demostrado que salirse del 'corral' habilitado para la prensa implica un riesgo.

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Vi varias veces a los miembros del equipo de comunicación de Trump acechando el perímetro y buscando a cualquier reportero que tuviera cámaras o micrófonos.

En un mitin en Council Bluffs, Iowa, uno de sus ayudantes obligó a varios periodistas con cámaras a regresar de nuevo al corral de prensa, y se puso detrás de ellos después de que entrevistaran a la gente. El incidente del lunes se produjo un día después de que el magnate dijera que quería suavizar las leyes de difamación para que sea más fácil demandar a los medios de comunicación por coberturas negativas.

A los reporteros que cubren la campaña de Trump les gusta intercambiar historias acerca de cómo su equipo de campaña trata a la prensa. "¿Escuchaste sobre tal o cual periodista que quedó en la lista negra?", es una de las frases más comunes que se escuchan entre los reporteros que siguen la campaña de Trump.

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De hecho, casi me convertí en uno de esos periodistas durante una reunión nocturna de su partido en Des Moines. Estaba de pie junto al escenario a la espera del candidato, cuando uno de los agentes del Servicio Secreto vio mi pase de prensa, nos miramos a los ojos y me espetó: "regresas ahí o voy a empezar a quitar las acreditaciones". Obedecí y retrocedí lentamente.

Agentes del servicio secreto amenazan con quitar las acreditaciones de un reportero de VICE News en un mitin de Trump. Imagen por Olivia Becker/VICE News)

Es un pequeño consuelo saber que al menos ese trato no es personal. En noviembre de 2015, el reportero de la CNN, Noah Gray, filmó al director de campaña de Donald Trump amenazando con quitar las acreditaciones a cualquier periodista que se atreviera a salir del corral de prensa en un mitin.

Un reportero de la NBC llamado Katy Tur tuiteó recientemente su experiencia: "Trump denigra a la prensa. La multitud se burla. Un tipo pasa por el 'corral' de la prensa nos mira y grita: '¡Eres una perra!'. Otro caballero nos muestra y levanta obscenamente su dedo medio de ambas manos".

He asistido a los eventos de campaña de todos los candidatos del Partido Republicano [a excepción de Jim Gilmore], y Trump es el único que hace referencia habitualmente a los medios de comunicación y a Estado Islámico con el mismo nivel de repulsión. Durante cada discurso, pasa un par de minutos señalando a la zona de prensa y atacando a los medios, un numerito que invariablemente provoca aplausos y abucheos de la multitud.

Los republicanos están intentando utilizar a Sanders para desacreditar a Clinton. Leer más aquí. 

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Olivia Nuzzi, es una reportera de temas políticos del Daily Beast que ha estado cubriendo a Trump desde que anunció su candidatura el verano pasado. Ella ha estado en la lista negra de todos sus eventos desde noviembre y fue expulsada de la lista de correos de la prensa, pero ha encontrado formas encubiertas para continuar cubriéndolo.

Cuando el magnate se dirige a la multitud para abuchear a la prensa durante sus mítines Nuzzi siente "un poco de miedo, porque normalmente estoy yo sola en este mar de gente enojada".

La fila para entrar a mitin de Trump en Iowa. (Imagen por Olivia Becker/VICE News)

Al igual que en los conciertos en estadios, en los mítines del candidato siempre hay personas que venden mercancía afuera de sus eventos. En el mitin de Council Bluffs hablé con un comerciante llamado Dan que vendía sombreros con el lema "Hagamos América grande de nuevo", y botones con la frase "Chicas Sexys por Trump". Dan ha trabajado en otros eventos políticos, pero dijo que nada se compara con Trump: "estos republicanos son los más divertidos. Son un espectáculo. No son como el promedio los republicanos típicos".

Cuando le pregunté si también vendía mercancía en los eventos de otros candidatos, respondió a manera de burla: "por supuesto que no, ¿para qué?, ¿para ganar 200 dólares por mitin? Trump siempre es impresionante. La multitud de los otros es lamentable. Lo siento".

El candidato republicano tampoco deja entrar a la prensa a sus oficinas de campaña estatales. Esto lo aprendí de primera mano durante una visita a la sede de Iowa.

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Cuando ingresamos por la puerta principal, nos encontramos con seis empleados — cinco de ellos de sexo masculino — que estaban de guardia. Me presenté al que parecía estar a cargo, se identificó como Bob. Nos dio un apretón de manos antes de informarnos que no teníamos autorización previa para entrar. Cuando tratamos de convencerlo de que nos permitiera ir más allá de la recepción, dio un paso adelante y señaló hacia la puerta.

Un escenario similar se desarrolló tres semanas más tarde, cuando entré en la oficina de Trump en Columbia, Carolina del Sur. Había aprendido la lección de no llevar ninguna credencial o portar alguna cámara. Casualmente pregunté al encargado de la recepción si la vocera del candidato estaba allí, pero un miembro de alto nivel del staff me reconoció como prensa. "Tú vas a tener que salir", me dijo finalmente.

Mira el documental de Vice News 'Elecciones estadounidenses 2016: Trump en Carolina' (pronto con subtítulos en español):

Sigue a Olivia Becker en Twitter: @obecker928

Sigue a VICE News En Español en Twitter: @VICENewsEs