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Las autoridades francesas investigan una trama europea de tráfico de carne de caballo

12 personas detenidas por falsear documentos mediante los cuales habrían vendido carne de caballo no apta para el consumo humano. Entre los animales vendidos habría caballos utilizados para experimentos de laboratorio y otros sacados de clubs ecuestres.
Pierre Longeray
Paris, FR
9.10.15
Imagen por Rusell Contreras
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Las autoridades del sur de Francia han detenido e interrogado a 12 personas, entre ellas a nueve veterinarios y a un funcionario local. Se trata de las primeras detenciones relacionadas con la investigación abierta sobre una presunta red europea de tráfico de carne de caballo.

Las primeras detenciones se produjeron el miércoles. Los arrestados son sospechosos de un delito de falsedad documental. Los responsables habrían comercializado caballos que no son aptos para el consumo humano. Los habrían obtenido en laboratorios y en clubs ecuestres.

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El jefe de personal de Didier Mouly, alcalde de la sureña Narbona, se encuentra entre los arrestados. Mouly informó a la prensa que su jefe de personal todavía no trabajaba para él en el momento en que se produjeron los incidentes. Sendos vendedores de caballos fueron igualmente interrogados en relación al caso.

Este episodio es el último giro de un escándalo que ya lleva tiempo coleando. En diciembre de 2013 las autoridades galas recibieron una filtración de información que les permitió arrestar a 21 personas implicadas en una red de venta ilegal de carne de caballo.

La investigación se ha centrado en Patrick Rochette, vendedor de carne de caballo al por mayor en Narbona. Rochette habría orquestado la matanza de docenas de caballos que no eran aptos para el consumo humano. El empresario vendía sus piezas en sus dos carnicerías, así como en las de algunos de sus clientes europeos.

En abril, la agencia de justicia criminal de la Unión Europea (Eurojust) anunció que la policía de distintos países había detenido a 26 personas. Lo hicieron en el transcurso de una operación desplegada a nivel continental en contra del tráfico ilegal de carne de caballo. Según parece, Rochette y sus acólitos eran parte de una masiva red de tráfico de carne de caballo a nivel europeo que habrían dirigido dos ciudadanos belgas residentes en Ardennes.

Según las autoridades, los sospechosos sacrificaron a 4700 caballos no aptos para el consumo humano. Una vez descuartizados, los mamíferos eran distribuidos clandestinamente.

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Algunos de los caballos de laboratorio terminaron comercializados en la cadena alimenticia, habían sido utilizados para fabricar sueros para combatir la rabia, el tétano y el veneno de serpiente. En un artículo de diciembre de 2013, el rotativo francés Le Monde explicaba que la carne de caballos previamente utilizados para desarrollar medicinas, puede contener sustancias que no han sido aprobadas por las autoridades.

Los caballos utilizados en clubs de equitación también son considerados no aptos para el consumo humano, porque a menudo se les prescriben antibióticos y medicinas anti inflamatorias. Se considera que la carne de caballo tan solo puede ser ingerida con seguridad por la gente cuando procede de caballos específicamente criados por su carne.

Existen severos mecanismos en funcionamiento para asegurar que los laboratorios de caballos no se conviertan en fábricas de producir albóndigas. A los compradores de los caballos se les exige que firmen un documento en el que declaran que no llevarán a sus ejemplares a ningún matadero. Además, los animales llevan un microchip incorporado para ser localizados.

Las 12 personas detenidas para ser interrogadas el pasado miércoles están acusadas de haber colaborado con Rochette. Son sospechosas de haber falsificado los documentos de identificación de los mamíferos, de haber alterado sus antecedentes médicos y de haber alterado también los microchips.

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Una de las víctimas del fraude es la firma farmacéutica francesa Sanofi, que habría suministrado alrededor de 200 caballos no aptos para el consumo humano, a la cadena alimentaria europea entre 2010 y 2012.

Narbona está ubicada en el departamento de Aude — una provincia que saltó a las portadas de la prensa en 2013. Entonces, la compañía de procesamiento de carne Spanghero fue acusada de vender carne de caballo deliberadamente etiquetada como carne de ternera, a su cliente Comigel.

Comigel suministra comida congelada a distintas cadenas de supermercados, y a otros clientes de la industria de la comida congelada, como Findus. En su día, los consumidores se quedaron horrorizados al descubrir que algunas muestras de la lasaña de ternera de Findus, contenían un 100 por ciento de carne de caballo.

Spanghero culpó entonces a los mataderos rumanos. Anunció que eran estos quienes les suministraban la carne y negó cualquier conocimiento de la sustitución. Sin embargo, existen pruebas que documentan que la compañía pagaba precios asombrosamente bajos por su ternera. Además, recibía la carne etiquetada con códigos de barra habitualmente destinados a la carne de caballo.

Todavía no se ha establecido ningún vínculo entre el escándalo Spanghero y la desmantelada red de tráfico de carne de caballo.

Sigue a Pierre Longeray en Twitter: @PLongeray Imagen vía Flickr