Cómo las burlas al auto rosa de Checo Pérez evidencian el sexismo en la Fórmula 1
Sahara Force India
Formula 1

Cómo las burlas al auto rosa de Checo Pérez evidencian el sexismo en la Fórmula 1

Quizás uno de los deportes más desiguales en cuestión de género. Solo hay una categoría, lo mismo para hombres que para mujeres, pero han sido pocas las que han recibido oportunidad. En las burlas al auto rosa de Checo se esconden las claves.

Sonrió como de costumbre y se puso el casco. Al piloto mexicano Sergio Pérez difícilmente se le nota tenso previo al inicio de una carrera. Al contrario, su rostro suele transmitir cierta relajación, esa serenidad solo vista en quienes han perfeccionado su sensibilidad sobre el auto. Así comenzó el piloto mexicano la temporada 2017 de la Fórmula en Australia, pero asediado por las incesantes críticas hacia el nuevo color predominante en la escudería Force India.

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El 14 de marzo pasado, días antes de que arrancara una nueva campaña de la máxima categoría, tanto Checo Pérez como su coequipero Esteban Ocon, estrenaron un inusual color rosa en sus respectivos monoplazas luego de que la empresa BWT (Best Water Tecnology) se convirtiera en patrocinador principal -y muy necesario- de Sahara Force India.

"Puedes utilizar el monoplaza como coche de seguridad en el Desfile del Orgullo Gay", dijo Niki Lauda, director no ejecutivo de Mercedes y expiloto de la F1, tan pronto supo de la nueva imagen del equipo de Vijay Mallya.

Las declaraciones del tricampeón mundial de la máxima categoría del automovilismo fueron apenas la punta de un iceberg cargado de burlas hacia el equipo del único piloto mexicano en la máxima categoría.

"Los miércoles nos vestimos de rosa", escribió la escudería Mercedes-AMG a través de su cuenta oficial de Twitter, recurriendo a una frase usada en la película Chicas Pesadas e ilustrada con un GIF alusivo al filme.

Sergio Pérez intentó tomarlo con filosofía y en su cuenta de Instagram colgó una imagen con la leyenda: "Bienvenido al equipo BWT! Este será nuestro auto esta temporada. ¡Ahora sí vamos a tener una temporada color de rosa! Y esperen a ver mi nuevo casco…".

Pero la lluvia de memes e imágenes, todas alusivas a la atrevida decisión de vestir de rosa en una categoría conocida por su poca sensibilidad hacia las minorías, no cesó.

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"La mayoría de las sociedades en el mundo siguen siendo profundamente machistas, cualquier actitud que sale del estereotipo del género masculino es visto como inferior o 'anormal'", dice Ricardo Baruch, activista e integrante de la Red GayLatino. "En ese sentido, el usar un color como el rosa puede ser visto como símbolo de debilidad y, por tanto, de salirse de lo masculino".

Según el estudio Las Mujeres en el Trabajo, entre 1995 y 2015 la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo cayó del 52.4 al 49.6 por ciento, mientras que las cifras correspondientes a los hombres fueron del 79.9 y del 76.1, como muestra del contraste en cuanto a oportunidades en el campo laboral se refiere. Las brechas de género se mantienen como uno de los desafíos más grandes de la sociedad.

Sí, el rosa es un color asociado con lo femenino, puede tan ser dulce y delicado como escandaloso y cursi, al menos así se percibe en la actualidad, pues hasta antes de 1920 era sinónimo de masculinidad, al estar el rojo identificado con la virilidad y el rosa, por ende, un bermellón en menor escala, un potencial carmesí, según describe el libro 'Psicología del Color' de Eva Heller.

Vestir a los niños con algún color determinado cobró auge hasta la segunda década del siglo XX, cuando fue posible producir tintes resistentes al agua en hervor. Así estalló el boom de la industria de la moda, misma que popularizó el uso del rosa en la vestimenta de niñas, luego de que tras la Primera Guerra Mundial el rojo desapareciera de los uniformes militares a la par de la ropa masculina en general, lo que le restó sentido a vestir de rosado a los bebés varones.

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Otro factor determinante, fue que el rosa comenzó a usarse como un estandarte del movimiento feminista, que buscaba romper con todo estereotipo y cualquier tipo de cliché. Coincidentemente, la ropa de marinero causó furor en los aparadores y poco a poco el azul se convirtió en el tono por excelencia de los varones, al tiempo que el rosa se volvió irónicamente en un color asociado con la feminidad.

Cuando hace casi tres años Susie Wolff incursionó en los ensayos libres del Gran Premio de Gran Bretaña, el propio Checo Pérez bromeó al declarar que prefería que las mujeres estuvieran "en la cocina". No conforme, el mexicano agregó: "Que te gane una mujer no sería bueno, mejor en la cocina". Tras la polémica, Pérez argumentó que sus palabras fueron sacadas de contexto y se disculpó. El daño ya estaba hecho.

"Existe un discurso sexista y misógino de que las mujeres no somos hábiles para cierto tipo de profesiones. Se cree que somos malas para manejar casi por naturaleza cuando no es así, en un deporte como F1 se maximiza porque hay toda una imagen que tiene incluso una connotación de clase, de que son personas masculinas con poder adquisitivo que pueden dedicarse a los autos, desde esa lógica machista es un deporte para hombres", afirma Lucía Lagunes, directora general de Comunicación e Información de la Mujer (Cimac).

Según la Real Academia Española, discriminar es seleccionar excluyendo. Es dar un trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos o de sexo, algo que parece formar parte de la vida cotidiana de la F1.

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María de Villota, que corría para Marussia cuando perdió un ojo a cusa de un choque contra un camión en el aeródromo de Duxford, Inglaterra, en numerosas ocasiones denunció un trato "diferente" por su condición de mujer en el deporte motor.

"Tradicionalmente el mundo de la Fórmula 1 ha sido muy machista, necesitamos que esas niñas que están empezando ahora con el kartismo sean conscientes de que pueden tener un sitio en la Fórmula 1, que tengan sus propios referentes", señaló la ibérica en una entrevista publicada por GQ hace cuatro años.

Cuando el nazismo se encontraba en su apogeo y se extendía por Europa, los homosexuales eran encerrados en campos de concentración con un triángulo rosa cosido a su ropa, hecho que derivó en la asociación entre la comunidad gay y los tonos rosáceos y que acrecentó ese distanciamiento entre la masculinidad y un simple color.

Recientemente, durante la Copa Confederaciones de Rusia 2018, la FIFA advirtió a la selección mexicana de futbol sobre el grito al que la entidad considera homofóbico y que suele exclamar la afición tricolor cada vez el portero rival realiza un saque de meta. El máximo organismo de este deporte advirtió, luego de siete penalizaciones económicas previas, que de continuar con dicha costumbre, el Tri sería sancionado con la suspensión de sus partidos y la eliminación del equipo de esta competición.

"Así como en el futbol se sancionó el 'puto' como una acción discriminatoria, la Fórmula 1 debió voltear a ver lo que se dijo sobre el auto rosa, al ser el deporte una competencia sana, se debe buscar la no discriminación y no al sexismo", opina Lagunes Huerta.

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Pero, a diferencia de lo ocurrido en el futbol, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) no emitió ninguna postura contra Alonso, Lauda o Mercedes Benz tras sus comentarios. Mucho menos lo hizo con el expiloto de la escudería fundada en 2007, Nico Hülkenberg, quien el día de la presentación de la nueva imagen de su anterior equipo publicó un tweet con la imagen del VJM10 con la leyenda: "Finalmente ahora entienden por qué me fui de Force India".

"Un llamado de atención hubiera sido útil, aunque quizás no una sanción porque no hubo una referencia claramente homofóbica como sí la hay cuando alguien grita 'puto'. Un llamado de atención permitiría saber que no son aceptables esas bromas como tampoco lo es el racismo, la misoginia o la xenofobia", analiza Baruch, quien también es investigador de derechos humanos y experto en salud sexual.

"El color rosa de nuestros autos recibió una respuesta muy positiva por parte de nuestros fans y medios de comunicación", se limitó a responder a VICE Sports, Will Hings, manager de comunicación de Sahara Force India, quien no quiso pronunciarse respecto a los comentarios de Lauda, Alonso, Hülkenberg o cualquiera que se haya emitido respecto a la nueva imagen del equipo.

Pero el declinar a responder estos comentarios "es una reacción a través de una lógica masculina y es totalmente una normalización del problema, es no querer entrar a discutir lo que representa, se debe buscar disminuir la violencia y sería bueno que respondieran como debe ser", según Lagunes Huerta.

"Por una parte la burla se hizo por buscar un pretexto para ofender a la escudería como tal, sin embargo, es parte del imaginario popular de que 'no hay problema' cuando uno hace chistes homofóbicos. Está normalizado. Si Sergio Pérez fuera gay definitivamente sería un hecho que lo hubiera molestado mucho, pero como no lo es, este tipo de comentarios quedan como lo que Donald Trump llama 'locker room talk (o plática de vestidor entre hombres)'", refuerza Baruch.

En los dos últimos años, más de 200 personas fueron asesinadas en México por su orientación sexual o identidad de género. Según la organización Asistencia Legal por los Derechos Humanos (ASILEGAL), el país ocupa el segundo lugar mundial en cuanto a crímenes contra la comunidad gay se refiere.

"El reconocimiento de los derechos de las mujeres y de las personas LGBT es claro ejemplo de cómo en la sociedad se van ganando espacios", zanja el activista mexicano, quien no obstante, advierte que aún queda mucho por hacer para ponerle fin al monopolio socioeconómico que anteriormente descansaba en su totalidad el sexo masculino.

En Australia, Checo finalizó en la séptima posición a pesar de que en la parrilla de salida largó desde el escalón 11. El tapatío ha entrado al Top 10 en siete ocasiones en este año y otras dos veces ha estado entre los cinco mejores pilotos. En el estado del campeonato, tras su séptimo puesto en Austria el fin de semana pasado, el volante mexicano se coló a la sexta plaza con cinco puntos de ventaja sobre Max Verstappen de Red Bull, en una temporada que hasta el momento vaya que ha sido color de rosa para él.