Cultură

‘Jóvenes brujas’ demostró el poder de las adolescentes e hizo que la brujería fuera cool

Después del estreno de la película, la brujería de pronto se puso de moda en la cultura adolescente, se volvió independiente y se salió de control, un fenómeno nunca antes visto en el ocultismo real antiguo.
Hannah Ewens
London, GB
4.5.16

¡Nuestra es la magia y nuestro es el poder! – Jóvenes brujas, 1996

Lo primero que ves es un círculo de chicas adolescentes cantando con los ojos cerrados. Afirman su autoridad y su fuerza sentadas entre cartas y baratijas de ocultismo en la oscuridad. En pocas palabras, Jóvenes brujas es sobre un grupo de mujeres jóvenes que tratan de retomar el poder porque ser una adolescente es no tener autoridad. Para cuando empieza el intro estilo Buffy —guitarras, ojos con maquillaje oscuro, imágenes de cartas del tarot, diablos, brujas y velas rojas—, todas las chicas quedan fascinadas. Y con mucha razón.

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No te conviertes en bruja o atraviesas la adolescencia sin sentirte aislada, y cada uno de los cuatro personajes tiene una diferencia con la que nos podemos identificar. Son marginadas por su género, gracias a los idiotas con los que se acuestan —Nancy contrae una ETS y el mismo güey, Chris, inventa que durmió con Sarah cuando ella lo rechaza y esparce el rumor de que es la peor chica con la que se ha acostado— pero cada una de ellas tiene una cualidad que la marginaliza todavía más. Sarah es la chica nueva que tiene problemas de salud mental y ya ha intentado suicidarse. Rochelle es multirracial y una chica rubia y popular se burla de su cabello. Bonnie tiene cicatrices de quemaduras en todo su cuerpo y se cubre con tantas capas negras que con sólo verla te sientes incómoda. Nancy vive en una casa rodante con un padrastro que abusa de su madre y va a una escuela católica llena de alumnos de clase media.

Son proscritas y todos lo saben. Sarah se sienta con el idiota de Chris, quien amablemente le explica cómo son las cosas en la escuela y señala a las chicas con las que no debería juntarse: "las perras de Eastwick". Nancy es una "zorra", Bonnie tiene cicatrices raras e ignora cuidadosamente el supuesto defecto de Rochelle. En la siguiente escena podemos ver a las chicas platicando frente a un mural de la Virgen María —la yuxtaposición visual menos sutil y más brillante de todas—. Por desgracia, como cualquier adolescente, las chicas admiten tener estos defectos. Cuando empiezan su primera incursión oficial en la brujería en un campo a las afueras de la ciudad, le rezan al dios Manon para que les quite dichos defectos. En esta película de fantasía adolescente, las chicas adquieren el poder para lograrlo. ¿Qué puede ser más seductor que eso?

Los adolescentes son el material perfecto para que el escritor Peter Filardi proyecte el pasado histórico de la brujería porque, claro, el estigma de ser el bicho raro de la clase es igual se vive igual que en la Inglaterra rural. En la actuación de Nancy como una perra malvada, la película habla sobre la sexualidad adolescente en un tono libre de complejos. Es tan cruda y encantadora como las burlas patéticas de los güeyes cachondos que se la pasan cogiendo por todos lados y tratan mal a las mujeres. Se da por entendido que es bisexual —"Me encantan las mujeres con uniforme", dice riendo frente a una policía y cuando las cuatro intentan hacer el truco de "ligera como una pluma, recta como una tabla" donde levantas a una persona con dos dedos, se pone a dedear al aire—. Cada gesto, cada mirada, cada movimiento de lengua desborda seducción. Es el tipo de chica que no sabes si quieres ser o te quieres ligar. Veinte años después, los medios y la cultura en general todavía no saben qué hacer con la sexualidad de una adolescente. Y es justo eso lo que la lleva a la ruina al final de la película. Es demasiado.

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Si has tenido 16 años de edad y un grupo de puras amigas, entiendes las complejidades que implica. Un grupo de chicas es el sistema de apoyo más impenetrable que existe. Y también puede ser una pesadilla: un enredo de emociones, comentarios mordaces y luchas por obtener reconocimiento que solamente son perceptibles para las personas más sensibles o los que están dentro del grupo. Jóvenes brujas reconoce el poder desenfrenado que acompaña estas amistades. Juntas, las cuatro pueden hacer lo que quieran. Pueden hacer que se le caiga el cabello a una perra racista o desintegrar cicatrices. Claro, ese poder viene de la brujería pero también de la unión de las mujeres. Es una muestra de lo que pasa cuando las chicas tienen un grupo de apoyo.


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Esta película comprende el alcance de esta fuerza y su otra cara. Nada es más atemorizante que una amiga volviéndose en contra de la otra en la escuela —y peor aún cuando son tres contra una—. Cuando Nancy y compañía deciden atormentar a Sarah, la cosa se pone fea. Cuando Sarah está durmiendo, aparecen en su sueño flotando sobre su cama y burlándose de ella. Y también la atormentan en el mundo real. "Antes, si una bruja traicionaba a su aquelarre, la mataban", dijo Nancy después de aventar a Sarah contra la puerta de baño. Si dejas un grupo de amigas, que Dios te ampare. No hay nada más agotador que el estrés emocional que llega cuando eres el objetivo de un grupo de chicas —en especial cuando ese grupo de chicas solía protegerte—. Este cuarteto abrió camino a Chicas pesadas y se basó en lo que ofreció Escuela de jóvenes asesinos ocho años antes con Veronica Sawyer y le agregó el elemento del ocultismo. Imagina lo que habría provocado el Libro del Mal en las manos de estas cuatro brujas.

La respuesta a esta representación de adolescentes fue fenomenal. Emocionó a una generación de mujeres jóvenes y les mostró la fuerza que poseían. A pesar de era apta para mayores de 13 años, le dieron una la clasificación C. El director, Andrew Fleming, sospecha que fue porque se trataba de adolescentes experimentando con brujería. No vaya a ser que las chicas se enteren de lo que son capaces.

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De hecho, la magia de la película está basada en la vida real. Fleming contrató a la experta en Wicca Pat Devin, sacerdotisa de Covenant of the Goddess, para ayudar con la narrativa y se aseguró de los hechizos fueran los mismos que encuentras en los libros básicos de Wicca. También consultó a aquelarres sobre los cantos que se incluyeron. "Puede que el neopaganismo se haya adaptado para la película pero aun así sigue siendo neopaganismo", explicó Brooks Alexander en su libro Witchcraft Goes Mainstream. "La representación tan fiel de la brujería moderna en los medios es lo que hizo que su impacto fuera tan significativo".

¿Por qué? El atractivo de la brujería no se ha perdido en las niñas que se sienten impotentes. Y como la brujería en la película se parecía tanto a los rituales y las tradiciones neopaganas, mientras más investigaban las adolescentes, más curiosidad les daba. Como dijo Devin en una entrevista sobre su participación en Jóvenes brujas: "Empecé a considerarme bruja a los 16 porque Donovan escribió una canción llamada 'Season of the Witch'. No subestimo el impacto de los medios en los adolescentes y esta película fue diseñada para el público adolescente".

Según Alexander, pocos después del estreno de la película, empezaron a llegar muchas "preguntas" varios grupos de brujas y organizaciones neopaganas. "Los tomaron por sorpresa; hasta los que sabían desde antes sobre la película quedaron impactados por tan grande respuesta". Y lógicamente, esto atrajo problemas. Nunca habían sido cool, nunca habían sido el objeto de interés de tantas chicas adolescentes y nunca se habían tenido que preocupar por las demandas de padres consternados. ¿Qué aquelarre estaría dispuesto a aceptar chicas adolescentes y enfrentar la ira de sus padres?


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Por un lado, el neopaganismo genuino creció; por otro lado, la brujería de pronto se puso de moda en la cultura adolescente, se volvió independiente y se salió de control, un fenómeno nunca antes visto en el ocultismo real antiguo.

Ese mismo año se estrenó la serie Sabrina, la bruja adolescente a nivel mundial y un año después, en 1997, se estrenó Buffy, la cazavampiros. Después, en 1998, salió Hechiceras. Hollywood no se mueve a la velocidad de la luz y nadie puede decir con certeza que Jóvenes brujas fue una influencia directa en los otros programas. Pero nada existe así porque sí. Sin importar si la época era propicia para ese tipo de poder adolescente o fue una coincidencia que tantos proyectos con esa temática se crearan a un ritmo similar, no cabe duda de que Jóvenes brujas ayudó a crear una sensación muy nueva. Las adolescentes son una magia peligrosa y eso es algo que no se puede olvidar tan fácilmente.

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