Octavia, la cara del rock boliviano

Charlamos con el fundador de este proyecto con 28 años representando la identidad de su país a través de la música.
23.11.16

Octavia es la banda de rock con mas trayectoria de Bolivia. Sí, evidentemente en Bolivia también hacen rock. Esta formada por Omar Gonzales (Voz), Simón Luján (Guitarra), Vladimir Pérez (Bajo) y Martín Fox (Batería). El grupo nació en 1989 en La Paz y no han parado de tocar desde sus inicios, lo que los convierte en los íconos más grandes del movimiento musical de su país.

Octavia es la cara del rock boliviano- nadie puede discutir eso, son la única agrupación de rock pop que está vigente desde finales de los ochenta, tocando en vivo y editando música. Con sus 28 años de carrera han logrado fusionar muy bien los lenguajes del rock con los ritmos y sonidos bolivianos como la cueca y la morenada, armando temas que hacen vibrar al publico cada vez que se presentan en vivo -lo que es bastante seguido. Giran todo el año por su país, desde las ciudades mas grandes, hasta los pueblos más lejanos agotando entradas en todos los escenarios que se presentan. Es más, me atrevería decir que son los únicos músicos de rock en Bolivia que pueden vivir sólo de su música, la venta de discos, sus giras y los conciertos contratados por promotores locales.

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Octavia comenzó como una banda independiente, en los noventa durante un tiempo formaron parte de Sony Music, y después de la crisis del disco volvieron a trabajar ellos solos. Cuentan con 10 discos, uno de ellos en vivo desde el Teatro al aire Libre con capacidad para 10.000 personas. Todos sus trabajos han sido records de venta y discos de oro. Lo más interesante es que cada vez que sacan un sencillo, este alcanza la cima de los rankings de la mayoría de las radios bolivianas.

El rock que hace esta banda ha quebrado moldes a través de las combinaciones con las estructuras melódicas del folclore, las secuencias electrónicas y la calidez musical del sonido acústico. Con lo años han consolidado una trayectoria envidiable, han posicionado el nombre de Octavia en un país donde la escena musical es pobre, es muy difícil vivir de la música e incluso han podido exportar sus canciones al exterior. Sin duda, son de las bandas más completas y exitosas del rock made in Bolivia.

Nos comunicamos con Omar, para charlar un poco sobre su banda y su experiencia y su éxito en una escena musical tan extraña como la de su país.

Noisey: ¿Cómo ha sido la carrera de Octavia en estos 28 años?
Omar: Ha sido toda una experiencia de vida, llena de todos los sabores y colores, con altos y bajos, con mucha música, muchos conciertos y mucha gente amiga. Mirar para atrás se nos hace grato y nos permite mirar para adelante con una sonrisa.

Se les caracteriza por fusionas rock pop con elementos de folclore ¿Qué los lleva a experimentar con este tipo de fusiones?
Ese fue el principio de OCTAVIA. Quisimos hacer evidente cierta mezcla de lenguajes musicales que veníamos manejando sin darnos cuenta. Fue la visión de un productor externo quien nos hizo intentarlo. Ciertamente marcamos un hito con ese disco, pero de ahí en más, los caminos siempre estuvieron llenos de desafíos y direcciones, incluso la idea misma de no repetir ese tipo de fusiones. Creo que nuestras canciones siempre serán nuestro reflejo, independientemente de si tienen instrumentos nativos o no.

¿Qué satisfacciones puedes contarme sobre ser la banda líder de la escena rockera boliviana?
Hay muchas, puedo mencionar principalmente que amamos lo que hacemos y encima podemos vivir de esto. Después debo decir que hemos sido premiados varias veces y por diversas entidades como Mejor Grupo de Rock de Bolivia y también reconocidos por nuestro aporte cultural. Se nos ha destacado como personalidades por gobiernos municipales, departamentales e incluso el nacional. Otra cosa que te da satisfacción especial es haber conocido de cerca a tanto músico talentoso (algunos ídolos personales), todo gracias a nuestro trabajo. Por último, la gran satisfacción de tener tantos amigos y fans que nos hacen el honor de incorporar nuestra música a sus vidas.

¿Existen frustraciones?
Sí, más de las que uno quisiera. Son parte de todo camino. Pero no nos quedamos con ellas, tratamos de aprender de cada una y salir lo más rápido posible.

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¿Nunca pensaron en ir a hacer una carrera en un país con más escena e industria musical?
Sí, de hecho hicimos dos intentos serios, pero no obtuvimos el resultado que esperábamos, y vimos que para lograr algo, era necesario invertir mucho más tiempo del que podíamos permanecer allí, alejados de nuestras familias. Quizás esas cosas eran para otro momento, las prioridades son distintas a cierta edad, nuestro corazón decidió y volvimos con los nuestros para continuar con nuestra carrera en Bolivia.

¿Qué se siente que después de 28 años su público haya crecido, que se sigan vendiendo discos, y llenando tocadas?
Es una alegría particular. Hacer lo que más te gusta y poder vivir de eso es una bendición. Se lo agradecemos también a toda la gente que nos apoya, que nos sigue y que vive nuestra música. Por ellos damos conciertos, figuramos en rankings y estamos presentes en la vida de varias generaciones.

¿Cómo se logra mantener unida una banda tan grande en un escena tan chica y durante tanto tiempo?
Tenemos un objetivo en común y trabajamos por ello como si fuéramos piezas de una gran maquinaria. Por otro lado, la renovación es una de las claves, no nos quedamos contentos con lo ya hecho y alcanzado. Esto significa crecer en diferentes aspectos, aún si la escena es pequeña. Esto nos permite desarrollar la creatividad, la musicalidad, lo que tenemos que decir, etc… Nos mantiene vivos y actuales.

¿Han pensado en el retiro, o hay Octavia por mucho tiempo más?
Sabemos que si llega el día en el que ya no sintamos ni la energía ni la satisfacción de hacer música o de subirnos a un escenario, dejaremos de hacerlo. Por ahora no vemos cercana esa posibilidad, y si la salud nos acompaña, tenemos OCTAVIA para rato.