No necesito tomar mescalina porque tengo sinestesia

La compositora Nus Cuevas nos explica cómo ve el mundo una sinéstata, asociando números, sonidos y personas a diferentes colores. Su cerebro funciona como el de los autistas y los consumidores de drogas psicodélicas.

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05 febrero 2015, 10:04am

- "Mamá, el 4 es rojo."

- "¿Qué?"

- "Que el 4 es rojo. ¿Cómo lo ves tú?"

- "¿Que qué?"

- "¡Que es rojo mamá! ¿También lo ves rojo?"

De la tercera respuesta que me dio mi madre a aquello, ya no me acuerdo. Pero sí recuerdo que la última pregunta fue un desencadenante importante para entrar en un despacho de psiquiatría antes de llegar a la adolescencia.

Fue la primera vez que le puse nombre a aquello; la primera vez que supe que no le pasaba a todo el mundo y pude entender muchas cosas. Sobre todo las burlas. Uno piensa que todos vemos las cosas igual, ¿cómo voy yo a saber que existe otra manera?También fue la primera vez que alguien me recomendó encarecidamente no tomar drogas alucinó genas. Hasta ahora no lo he hecho, por miedo a que me explote la cabeza en dos mil diminutos pedazos.

Una de las primeras veces que se habló sobre la sinestesia (sin relacionarla con la brujería) fue a principios del siglo XIX por el doctor G.T.L. Sachs, que en 1812 hizo una definición de las características del fenómeno. Observó que ciertas personas tenían la extraña capacidad de sentir de manera multimodal una estimulación sensorial. Aunque no fue hasta pasados muchos años cuando el estudio de esta condición se empezó a tomar en serio.

Sinestesia: "Unión de sensaciones". Los cables de conexiones neuronales están empalmados unos con otros entre áreas cerebrales. Si estimulas uno de ellos, hay una respuesta automática en otro. La sinestesia, igual que el nombre utilizado para el recurso literario, es una condició n neurológica que crea puentes entre sentidos, mezclando sensaciones o percepciones, pudiendo un impulso producir una respuesta en dos sentidos a la vez de forma ligada. Estimular uno de esos sentidos provoca una respuesta en otro, que va asociado, y que no es aprendido previamente, sino experimentado automáticamente.

No confundir con la esquizofrenia

Durante mucho tiempo, fue pasando desapercibida al plantearse de forma tan subjetiva, y encasillándose en campos como la esquizofrenia o drogadicción, ya que la sinestesia temporal es uno de los resultados más usuales de las drogas psicodé licas:mescalina, LSD, hongos alucinógenos, ácido lisérgico...

Del documental 'Sinestesia, mezclando los sentidos' (canal Odisea)

Las personas más propensas a experimentar este fenómeno en su vida son los autistas. A pesar de la distancia obvia entre ambos diagnósticos, a nivel cerebral se puede entender por las conexiones anormales que se establecen. En los dos casos existe hiperconectividad: un número anómalo muy elevado de conexiones neuronales. Un estudio de la Universidad de Cambridge, examinó a 164 personas con trastorno autista y a otras 97 exentas de este diagnóstico, confirmando que el 20% de los autistas experimentaban la sinestesia.

Volviendo al despacho de mi psiquiatra infantil, me hacía preguntas que yo consideraba de respuestas obvias y me hacía ver el contexto real donde mis asociaciones no formaban parte del entendimiento general de las personas. Ahí escuché por primera vez el diagnó stico de sinestesia . Recuerdo un tono tranquilizador en ella y yo no entendía por qué lo utilizaba. "No me digas que no pasa nada, ya sé que no pasa nada".

Soy sinéstata, y la sinestesia no es metafórica. No es una patología, no la sufro y no la considero una enfermedad: es una condició n neurológica, con una experiencia de percepción real. A mí no me duele serlo, a pesar de no conocer otra cosa y a pesar de no ser capaz de entender muchas veces que hay gente que el «5» no lo ve azul. Lo que más me cuesta entender es que lo que yo asumo como normal no lo es. Y ¿cómo se le explica a alguien que la lectura de lo que le rodea no es exactamente como lo entiende el resto, cuando el individuo no conoce otra posibilidad de asimilación del entorno?

Te pongo un ejemplo: si yo veo el número 6, estoy viendo marrón. Si veo un 4, estoy viendo rojo (el mismo rojo que la «e»). Supongamos que voy a casa de un amigo por primera vez, y su portal es el 46. Probablemente, a l cabo de dos meses no me acordaré con exactitud del número de su portal, pero sabré que era rojo y marrón. Con lo cual podré saber con aplomo que llevaba un 4, y que la segunda cifra era con seguridad un 6 o un 9. Eso me acorta las posibilidades de error, pudiendo jugar con cuatro cifras en las que sé que se encuentra seguro el número correcto: 46, 49; 64, 94.

Cada uno de los sinéstatas que experimentan estas relaciones sensoriales, lo hacen de forma subjetiva. Cada uno asocia el elemento a un color, a un sonido, a una letra, a un número, etc. Si intento explicarlo gráficamente, esta sería más o menos la forma en la que veo yo cada uno de los números:

(Hablando de esto, las líneas del metro normalmente parece que las pinta un loco sin sentido, haciendo del color de circulación suburbano un auténtico e incómodo despropósito.)

Existen distintos tipos de sinestesia, que conllevan distintos tipos de asociaciones. Su experimentación puede sentirse con mayor o menor intensidad, así como vivir un único tipo de percepciones mezcladas, o varias de ellas. Algunas de las asociaciones que yo vivo son éstas:

1. Grafema/número-color

Es el tipo de sinestesia que hasta ahora más se ha estudiado, ya que viene a ser el más común de todos. Letras y números que generan una experiencia real de color. En mi caso, las vocales las veo de mucho más intensas y claras que ciertas consonantes, como la «b», «c», «k» o «ñ», que son letras con un espectro más confuso. Este es el panorama general de cómo veo cada grafema:

2. Auditivo-visual

Escuchar un ruido, nota, o tonos concretos desencadenan la percepción visual de un color. Para mí, los agudos de un violín son un amarillo muy intenso, y un amarillo más apagado el sonido de frotar las cerdas del arco con las cuerdas. Las notas muy agudas de cuerda frotada no me gustan y me incomodan. Los graves, aunque depende del instrumento, suelo verlos azul muy oscuro. No me gusta mucho el resultado general de la interpretación de contemporáneo con sinfónica, y la música experimental directamente me produce taquicardia y ansiedad.


3. Personas-color

Asociar un color a una persona. Lo que en "parapsicología" llaman ver el aura, aunque en ese campo evitan la explicación científica. Esto me pasa con algunas personas, no con todas, y no tiene que ver con la asociación previa que pueda hacer de sus nombres con color. Por ejemplo, tengo dos amigos que se llaman Alberto (amigos también entre ellos): "Alberto" es un nombre azul y así lo veo independientemente de la persona. Sus nombres los veo iguales, pero uno de ellos es en sí mismo verde oscuro, y el otro, sin embargo, es tan azul como el nombre o incluso más.

Muchas veces me preguntan de qué color veo a una u otra persona, o cómo veo sus nombres. No quiero ser borde, pero es un coñazo. Cuando empiezan las preguntas y pruebas, me siento como una mona. No es magia, ni un espectáculo, ni un truco.

4. Tacto-espejo

Tener alta empatía experimentando el mismo tacto visto en otro individuo. Es la que vivo con menos intensidad, pero me ocurre especialmente viendo el dolor físico.

Existen muchos más tipos de sinestesia, como el que hace que el individuo pueda saborear palabras o música, ver colores en olores o en conceptos, una experiencia tacto-emocional, sentir sabores en formas, y muchos más. Un día mi madre (que es médico) coincidi ó con un compañero de trabajo y salió este tema en la conversación. Le dijo que su hija veía las letras y los números de colores y su compañero, entre carcajadas, le dijo: "Sinestesia. Dile a tu hija que deje de tomar honguitos".

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