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Caí a la fiesta de los Grammy de Jack Ü y Justin Bieber y terminé en el cumpleaños de The Weeknd

"A las 2:43AM ya me habían bajado del escenario 92 veces".
(Photo via LASTNIGHTSPARTY)

Mi capacidad de ser una puta por Jack Ü no tiene límites. En marzo pasado, cuando el dúo presentó su EP del mismo nombre en las oficinas de Skrillex, celebré la ocasión haciéndome un tatuaje de Diplo en las nalgas durante la fiesta de 24 horas que se transmitió por streaming. Cuando invitaron a sus fans a crear arte en una galería de Los Ángeles para su video de "Where Are Ü Now" en junio, fui con mi camiseta favorita de Justin Bieber y aporté algo de contenido. Así que el lunes por la noche, cuando Skrillex y Diplo celebraron su premio en los Grammy, donde hicieron su debut en televisión en vivo y ganaron los premios a Mejor Álbum de Electrónica y Mejor Track Dance, naturalmente tenía que seguirlos y caer a tantas fiestas como pudiera.

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Parte 1: La elegante furia de Diplo en el Chateau Marmont

Tras ver los Grammys en TV, llegué a la fiesta privada de Diplo en el conocido punto de Hollywood, el Chateau Marmont. El evento comenzó a las 9 PM en un patio al aire libre bajo una carpa gigante decorada con alfombras persas, sofás de terciopelo y macetas con arbustos. Era una reunión íntima con las 50 personas que más adoran a Diplo, incluyendo a los cabezas de la industria de Mad Decent y OWSLA, A-Trak, AlunaGeorge, Makomen y Chris Rock.

Jazper y "amigos" (Foto del autor)

Tras media hora de chisme, me fui a un bungalow privado donde encontré a Skrillex en medio de un grupo de chicas, incluyendo a Bibi Bourelly, co-escritora de BBHMM de Rihanna. Me hubiera quedado pero tenía hambre y comer queso de cabra frente a las celebridades no es muy tierno, así que me devoré un paquete yo solito y me escapé.

Parte 2: Secuestrado por el party bus de Skrillex + Fiesta Grammy de Justin Bieber

A mi salida de Chateau, fui secuestrado por una chica raver que me montó a un party bus con otros 15 fanáticos del EDM, supuestamente por órdenes de Skrillex. Sonaba el Top 40, todo estaba cubierto de rayos láser y antes de poder entender la situación, habíamos llegado a nuestro destino: La fiesta de Justin Bieber tras los Grammy. Un centenar de paparazzis estaba estacionado en la barricada a las afueras del lounge privado, disparando sus cámaras ante el menor movimiento humano a la entrada del lugar. La concentración de celebridades era tan grande que en diez minutos, ya había conversado con Usher sobre cómo él era un predecesor del actual sonido R&B alternativo, y me había tomado fotos con Justin y Khloe Kardashian.

(Foto del autor)

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Parte 3: La celebración por el cumpleaños de The Weeknd

Tras la fiesta, regresé en Uber al Chateau para poder asistir a mi destino final de esa noche: una mansión en Beverly Hills donde GQ estaba dando una fiesta de cumpleaños para The Weeknd, quien también celebraba sus victorias en los Grammy, y donde Diplo estaría mezclando. Para llegar allá tuve que hacer fila durante una hora junto con otros invitados para que nos llevaran a la mansión en transporte privado. Era la 1:33 AM cuando llegué a la espléndida mansión, lo más cercano al Palacio de Versalles que verás en Los Ángeles. Logos personalizados de "XO" estaban por todas partes, desde la mesa de billar hasta la piscina en el patio trasero. Afuera de la casa, fuimos recibidos por el reluciente e impresionante carro del video de "The Hills". Justo en frente estaba un brillante McLaren rojo de $300,000 dólares, un regalo para The Weeknd.

(Foto del autor)

Mientras me dirigía hacia el patio trasero, pasé por un enorme lounge lleno con juegos de arcade vintage y me perdí entre una multitud de 1000 personas. Desafortunadamente se había terminado el alcohol y el catering tenía sólo una dona Krispy Kreme disponible (debí haber comido más queso de cabra), así que continué sobrio.

(Foto del autor)

Entre la piscina y el mini-escenario estaba la pista de baile, donde Diplo y A-Trak estaban mezclando (qué raro). Una larga lista de celebridades del rap pasaban para desearle feliz cumpleaños a The Weeknd, quien estaba al frente con Bella Hadid, pasando el mejor momento de su vida. Puedo recordar vívidamente a DJ Khaled animando a la gente, junto a Rae Sremmurd encendiendo un cigarro, justo antes de que Travis Scott apareciera para cantar "Antidote". Para las 2:43 AM ya me habían bajado del escenario 92 ocasiones.

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(Foto por LASTNIGHTSPARTY)

Parte 4: De rehén a volver a casa

Sin alcohol o comida como fuente de energía, y la batería de mi iPhone llegando a su fin, decidí salir a una hora responsable para ser un humano funcional al día siguiente. Aquí es cuando yo y un grupo de 50 personas que salíamos de la fiesta esta hora nos damos cuenta, porque nos contó alguien del staff, que la Policía de Los Ángeles había dado por terminada la fiesta por quejas de los vecinos debido al ruido, y estaban bloqueando el único camino a la colina con sus carros. Nadie sabía si algún transporte iría por nosotros a la mansión para llevarnos de regreso, lo que nos puso molestos y ansiosos, pues parecía que estábamos atrapados y tendríamos que dormir en cajas de Krispy Kreme como los ravers de TomorrowWorld.

Para hacer la situación aún más confusa, a pesar de que el camino estuviera cerrado, seguían llegando celebridades. Mientras esperaba por algún transporte que me llevara a casa pude ver a Calvin Harris, P. Diddy, Ty Dolla $ign, Tyga, algunos Kardashian-Jenners, Justin Bieber y a Post Malone. Jamie Foxx llegó con dos chicas a cada brazo, y perplejo por nuestras caras de derrota nos decía, "CARAJO, ¿POR QUÉ ESTÁN TAN TRISTES? ¿QUIÉN SE MURIÓ?" Me hubiera reído si hubiera tenido la energía.

Nuestra camioneta forzando a un BMW fuera del camino. (Foto del autor)

Ya eran las 4 AM y no había transporte a la vista. El delirio se apoderó de mi y, siguiendo a algunos de los otros que me acompañaban (chicas en tacones, ¿cómo?), decidí descender por la colina de vuelta a la civilización.

No había caminado ni 100 metros cuando vi las luces de un vehículo que venía por el camino, así que regrese para alcanzar al el primer viaje de vuelta. Los 14 afortunados que subimos a la camioneta nos quedamos dormidos como si hubiéramos peleado por nuestra vida en el Titanic.

Pero no había terminado. Bajando la colina pasamos junto a muchos invitados que decidieron descender a pie; todos lanzando la luz de sus iPhones y golpeando las ventanas rogando que los lleváramos, pero nuestro conductor pareció no haberlos visto. Tras varios checkpoints policíacos y después de forzar a un BMW a salir del camino, finalmente escapamos al apocalipsis de The Weeknd.

La colina tiene ojos. Eso era todo, pero el próximo año, me consigo un helicoptero.

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