Cómo es comer la peor comida de cárcel en Estados Unidos

Durante mi estancia de siete meses en la cárcel, experimenté el horror culinario gracias a Aramark, una empresa especializada en servir alimentos en universidades, hospitales, colegios y prisiones, entre otros sitios.
29.7.16

Este artículo fue publicado originalmente en MUNCHIES en inglés en septiembre de 2015.

Fui un delincuente juvenil cuya relación con la ley era tipo Hollywood Knights, por eso me familiaricé muy bien con la cocina de la prisión y sabía qué me esperaba en la cárcel del condado cuando, más tarde, mi comportamiento me ganó una estancia más prolongada.

Mientras pagaba mi sentencia de siete meses, pronto se hizo evidente que simplemente no había anticipación para el horror culinario que tenían listo para mí.

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Poniendo de lado la posibilidad de que hubiésemos comido basura de verdad —una preocupación legítima en Michigan—, no hay forma de imaginar los platos de cartón que llegaban a nosotros, como sopa de boloña. No podía haber sabido que las "albóndigas" con salsa gris fluorescente causarían emoción, porque eran el mejor platillo que saldría de la cocina.

Tampoco había forma de imaginar las olas de desesperación surgidas al comprar frijoles deshidratados sin marca de la comisaría y "cocinarlos" con agua tibia en una regadera infestada de bichos de fruta, que también funcionaba como lavadora.

Aramark estaba en proceso de ser expulsado de las cocinas de Michigan por una serie de incidentes espantosos incluyendo alimentos contaminados, condiciones insalubres y otras violaciones graves a la salud.

El sabor, sin embargo, no se comparaba con el hambre persistente. Nadie moría de hambre directamente en la prisión, pero la fila de la comida empezaba a las 3:30 PM, en ese momento recibíamos cuatro rebanadas de pan blanco húmedo con un trozo de boloña sudada y un par de galletas. Un pequeño tentempié es lo único que se come entre el almuerzo de las 10:30 AM y el desayuno de las 4:30 AM.

En cuestión de semanas, una combinación de calorías poco adecuadas, comida intragable y porciones pequeñas redujeron mi cuerpo, de por sí delgado, más de 9 kilos. Durante el día, mi compañero de celda y yo discutíamos qué restaurantes de Detroit preparaban los sándwiches Reubens más grandes y cada uno mejoraba las recetas de ensalada de papa del otro, mientras en la noche rebanadas de pizza y piezas de pollo bailaban y danzaban en mis sueños.

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Lo que tampoco podíamos haber imaginado era que la compañía encargada de alimentarnos, Aramark, había sido reportada 240 veces en Ohio por hacer recortes en la comida de los presos, según el ACLU. Al mismo tiempo, estaba en proceso de ser expulsada de las cocinas de prisión de Michigan debido a una serie de incidentes espantosos, incluyendo alimentos contaminados, condiciones insalubres y otras violaciones graves a la salud.

Durante los últimos diez años, la comida podrida de Aramark y el contenido calórico bajo desató tantas revueltas, huelgas de hambre, violencia y protestas que un número creciente de voces dentro y alrededor de la industria carcelaria describen sus recetarios como una amenaza de seguridad.

Para dejarlo claro, nadie está pidiendo a los guardias que pulan la plata y ofrezcan un buffet para un montón de delincuentes, imbéciles, asesinos y rufianes.

En julio, no mucho tiempo después de mi liberación, Michigan canceló su contrato de 3 años por $145 millones de dólares con Aramark, aunque sigue siendo la red de cocinas para prisión más grande del país, incluso si los problemas siguen a sus empleados hacia las cocinas por todas partes.

Para dejarlo claro, nadie está pidiendo a los guardias que pulan la plata y ofrezcan un buffet a un montón de delincuentes, imbéciles, asesinos y rufianes. Podría ser razonable que la comida en la cárcel debería ser un poco asquerosa, pero no debería estar podrida, infestada de gusanos, sacada de la basura, llena de heces de rata o contaminada de alguna manera.

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El almuerzo no debería saber tan mal que desestabilice los patios de la prisión. Eso, sin embargo, es lo que sucede regularmente gracias a las cocinas manejadas por Aramark, comenta Mike Brickner, director principal de políticas en el ACLU de Ohio.

"Las prisiones son ambientes muy delicados y los asuntos como la comida se vuelven increíblemente importantes para los presos. Es un problema de seguridad para otros prisioneros y oficiales correccionales", dice. "Lo que observamos con Aramark y alrededor de la privatización de la comida es que inyecta caos a la situación".

Los empleados de Aramark han sido descubiertos cogiendo con los reos y contrabandeando drogas y celulares. Actualmente un exempleado de Michigan enfrenta cargos por mandar matar a un prisionero

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Aramark es el conglomerado de comida institucional más grande del mundo, sirviendo platos en prisiones, cárceles, parques nacionales, hospitales, escuelas y estadios. Ofrece 380,000,000 comidas en bandejas para reos en más de 500 centros de detención anualmente, según el sitio web de la compañía. Pero está decayendo, más que nada porque Aramark está posicionándose como el ejemplo de todo lo que está mal en la privatización, debido a los incidentes altamente publicitados en Michigan y Ohio.

Durante los últimos 18 meses en ambos estados, los empleados de Aramark fueron descubiertos supuestamente sacando comida de la basura para servirla y por ordenar a los reclusos que se repartieran pasteles mordidos por ratas. Los reos en una cárcel descubrieron heces de roedor en sus bandejas y ambas prisiones estatales fueron testigo de un conjunto de 15 "incidentes relacionado con gusanos", incluyendo uno en Jackson, Michigan, que obligó a 30 reos enfermos a permanecer en cuarentena. En el Condado de Kent, Michigan, 16 presos están demandando a Aramark en la corte federal, acusando a la compañía de enfermar a 250 presos por servirles tacos de pollo podrido a sabiendas. Y en el Condado de Macomb, Michigan, los reos comían alimentos fríos por meses después de una fuerte plaga de hongos que cerró la cocina.

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Empleados en ambos estados han sido descubiertos cogiendo con los reos y contrabandeando drogas y celulares. Actualmente un exempleado de Michigan enfrenta cargos por mandar matar a un prisionero. Cientos de empleado de Aramark han sido despedidos en cada estado, según el ACLU y grupos vigilantes.

A diferencia de Michigan, Ohio optó por extender el contrato de Aramark en junio por 24 meses y aumenta el pago de $11o millones a $130 millones de dólares, y siguen con la misma actitud, dice Brickner.

¿La gente considera que es acceptable alimentar personas con basura, comida podrida y gusanos si eso significa que quienes pagan impuestos ahorren $14 millones de dólares al año?

"Realmente es ilógico que el estado continúe trabajando con Aramark, cuando podemos ver claramente que no ha funcionado desde la privatización", comenta. "Nadie está peleando para que las personas reciban langosta todos los días, pero esta situación es básicamente como si dijéramos, 'Asegúrate de que los tipos encarcelados solo reciban lo mínimo necesario para que sus cuerpos sobrevivan'".

Por supuesto, los encabezados no son exclusivos de Ohio y Michigan. Hace muchos años en Nueva Jersey, los prisioneros reportaban comer alimentos contaminados, sufriendo pérdidas de peso importantes y encontrando cacas de rata en la mantequilla luego de que Aramark se encargara de la cocina. El Florida DOC y Aramark se separaron en 2009 debido a problemas similares junto con una "cuenta fantasma" de $5 millones de dólares por comidas que la compañía nunca hizo.

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En Ditto para Kentucky, la comida de baja calidad y las porciones pequeñas desataron una revuelta en 2009 que dejó ocho guardias y ocho reos heridos. Los sustitutos de comida —piensa en bolsas de catsup en vez de salsa para espagueti— supuestamente eran los causantes de una revuelta de 2015 en Michigan y otras protestas en el centro penitenciario. Internet está lleno de historias similares reportadas en cárceles de condados por todo el país.

Aún así, los gobiernos continúan firmando contratos con la compañía, porque supuestamente ahorran dinero. Michigan y Ohio reportaron ahorros de hasta $14 millones de dólares al año, mismas que la vocera de Aramark, Karen Cutler, ha señalado como presupuesto gratis para otros programas "vitales".

Dado el registro de Aramark, es necesario preguntar: ¿La sociedad considera que es aceptable alimentar personas con basura, comida podrida y gusanos si eso significa que quienes pagan impuestos ahorren $14 millones de dólares al año?

A mediados de julio, en medio del creciente disgusto, el gobernador Rick Snyder y el DOC de Michigan se pronunciaron al decir "¡No!" a la compañía y tomar el insólito paso de cancelar el contrato con Aramark. El estado aclaró, sin embargo, que los gusanos no fueron los responsables del cambio, la decisión fue provocada por la exigencia de Aramark por un aumento de pago.

Incluso si el líder republicano del estado no está cansado de que Aramark enferme a los prisioneros, reconoce que frases como "cuarentena parcial" y "plaga de gusanos" apareciendo regularmente en los encabezados dejará al público con una impresión desalentadora sobre la privatización carcelaria.

Empieza a servir comida de poca calidad, porciones pequeñas y entonces estás creando problemas de seguridad graves.

Pero el estado solo hizo a un lado a los proveedores privados. Alex Friedmann, director asociado del Centro de Defensa de los Derechos Humanos y editor en jefe de Prison Legal News, opina que no ha sido un buen cambio. Explica que el propósito de privatizar el servicio alimenticio de las cárceles es reducir los costos y eso solo puede lograrse reduciendo la calidad de la comida, las porciones o despidiendo personal: la raíz de los problemas de Aramark y todos los proveedores privados.

Friedmann, quien sirvió diez años en prisión, dice desde su experiencia que las comidas son una de las pocas cosas que los prisioneros pueden esperar todos los días. Jugar con la comida "no es inteligente".

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"En las instalaciones de la cárcel, los reos pierden todo —sus derechos, la habilidad de moverse libremente y están a merced de los guardias—. Así que la comida es increíblemente importante. Si empiezas a servir poca calidad y porciones pequeñas, estás creando problemas de seguridad graves".

En verdad, las comidas son de los pocos momentos de luz en medio de una realidad que sería completamente sombría y donde no hay muchas otras fuentes de placer.

Sobrevivir a la cárcel con la cordura intacta se trata de manejar el tiempo y el hambre.

Quienes tienen personas afuera pueden conseguir dinero para la comisaría y escoger productos de una "tienda de conveniencia" llena de cosas saladas, frijoles deshidratados, tortillas, dulces, atún, papas fritas, palitos de carne y cosas así. Con los ingredientes puedes armar burritos de comida chatarra del tamaño de un balón. Esos burritos tienen sabor y llenan los espacios vacíos de la bandeja del estado y son una inmensa alegría que puede transformar un día miserable en uno tolerable.

Ilumina suficientes días y el tiempo parecerá que no es tan inmóvil.

Incluso la comisaría es cuestionable. Los productos que usualmente manejan están al doble de precio que afuera y los reos compran sus snacks a Aramark, lo que supone la sospecha de una intención de mantener a la gente hambrienta.

Sí, un gusano es desagradable y es técnicamente una violación constitucional, pero un reo tendría que demostrar daños, lesiones o patrones recurrentes que puedan ser discutidos a través de una demanda legal colectiva.

Si la comida no tiene muchas calorías, sabe a basura (posiblemente porque lo es), y podría estar contaminada. ¿Qué puede hacer un preso?

No mucho.

Las demandas individuales no van a servir dice Dan Manville, director de la Clínica de los Derechos Civiles de la Universidad Estatal de Michigan. Sí, un gusano es asqueroso y es técnicamente una violación constitucional, pero un reo tendría que demostrar daños, lesiones o patrones recurrentes que puedan ser discutidos a través de una demanda legal colectiva. Unos cuantos gusanos y la falta de calorías no bastará.

"A menos de que puedas probar que realmente perdiste peso, la corte no hallará perjuicios. Al día siguiente tendrás la comida. Sí, estás hambriento, pero no hay daños constantes", comenta Manville.

Afortunadamente, Michigan, Ohio, Florida y otros estados han atacado con cientos de multas de miles de dólares a Aramark. Excepto Michigan, la mitad de esas multas fueron canceladas recientemente y nadie puede asegurar si la compañía pagó si quiera un centavo.

Brickner cree que la consciencia pública es la mejor vía para el cambio. Antes de que Michigan cancelase su contrato, las encuestas del estado descubrieron que el 62 por ciento de los residentes del estado querían que Aramark se fuera, y eso es probablemente, porque los prisioneros son criminales, pero la mayoría de la gente siente que tratarlos de forma humana es lo que un país de primer mundo hace.

"Queremos asegurarnos de que se encuentren en un ambiente que propicie su rehabilitación, y eso no va a suceder en un lugar donde constantemente hay caos y personas peleando por la comida", dice Brickner. "Asegurarse de que estás personas sean tratadas de forma humana mientras están encarceladas es algo que alguien inteligente haría".