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Cultură

Libros: Soldados sin bandera

De cuando a los mercenarios se les llamaba mercenarios
25.1.12

Soldados sin bandera 

Joaquín Mañes Postigo

Ed Magase

Tan entretenido como fascistoide, Soldados sin bandera describe el fascinante y asqueroso mundo de los mercenarios durante sus años dorados, eso es, antes de convertirse en las llamadas “compañías privadas de seguridad”, eufemismo con que los conocemos ahora. Gloria y mito de unos años en los que aventureros, veteranos de guerra, ex miembros de la Legión Extranjera Francesa, delincuentes y gente de mal vivir –especialmente cercana a la extrema derecha europea– se enrolaba en grupúsculos sanguinarios para defender la civilización occidental en países lejanos como Angola, Zaire, Eritrea… La época más cerda de la descolonización en lugares qua ahora nos suenan absurdos y lejanos, y que está plagada de nombres míticos  como Mike Hoare y su 4º Comando, Callan, Denard , Carl von Rosen, Trinquier, Steiner, e incluso un representante español: Vicente Talón, un español que alegremente paseaba la bandera patria por el viejo Congo Belga con un capellán entre sus hombres (¡!) También  aparece en este libro unos viejos amigos de Vice: [el “Batallón 32” del ejército sudafricano](http:// http://www.vice.com/es/read/32-battalion-409-v4n4), un grupo multirracial que operaba en la frontera con Angola en la época del Apartheid.

Por cafres y brutales destacan los capítulos dedicados a la masacre de Maquela que protagonizó el coronel Callan contra sus propios hombres, a los intentos de Bob Denard para hacerse con el gobierno de las Islas Comores ya durante el ocaso de la profesión de mercenario, y al “efecto Kurtz”: el hombre blanco y su tendencia a creerse un dios entre nativos y realizar todas las tropelías y canalladas que suele hacer la soldadesca mercenaria cuando se le permite tomar y saquear poblachos en medio de la selva sin demasiado control.

Si consigues pasar por alto las graves carencias estilísticas del autor, no deja éste de ser un libro entretenido sobre una época de aventureros desarrapados e inadaptados, y sobre países que lucharon por su liberación de la metrópoli pero que acabaron siendo dominados por sátrapas y locos que lucían horteras y estrafalarios uniformes.