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La sal se ha convertido en una herramienta política en Inglaterra

Un reporte publicado en el British Medical Journal menciona que el consumo de sal en Inglaterra es más alta que nunca, debido a cambios en la política del gobierno.
5.5.15
Photo via Flickr user Nicolas Noyes

Hacia las elecciones generales, la sal se ha convertido en un pararrayos político. Como la mayoría de los británicos, como mucha sal. Estoy prácticamente casado con la sal. Ha hecho inertes mis papilas gustativas: mi lengua es áridamente plana, capaz de reaccionar sólo al agridulce amante de sodio. Esta semana, la British Medical Journal publicó un condenatorio reporte sobre el consumo de sal en la Gran Bretaña. Es terrible leerlo por diversos motivos, pero en mayor medida porque estaba comiendo pizza cuando lo leí, y la pizza tiene tres veces más la cantidad de sal recomendada diariamente. Escrito por el profesor Graham A. MacGregor del Instituto Wolfson de Medicina Preventiva, el golpe más grande del reporte es este: desde la coalición gubernamental que sucedió en 2010, hemos retrocedido. Esto es, que ahora comemos más sal de lo que comíamos antes. Cada británico come 8.1 gramos de sal diario, lo cual está 2.1 gramos arriba de la cantidad recomendada. En la población entera, eso es 134.61 millones de gramos más de los necesarios. Pero esto es sólo la última batalla en la larga guerra entre Labour y Convervatives sobre lo forma en la que comemos. La Gran Bretaña, la política y la comida tienen una larga historia. En 2000, la UK Food Standards Agency estableció por Labour monitorear la nutrición como un cuerpo independiente comprometido con «comida más segura para la nación». El FSA rápidamente se convirtió en el líder mundial en cosas como el combate contra la enfermedad de las vacas locas y sacar la sal de la Big Mac. Países como Estados Unidos, Argentina y Australia han adoptado políticas en respuesta al trabajo de dicha organización. De acuerdo con el reporte de BMJ, en 2005, la FSA ha puesto la sal en el blanco en 85 categorías diferentes de comida para compararse en 2012, y poner los cimientos para unificar un sistema de semáforos en forma de refrigerios. Su objetivo era cortar el consumo de sal del 10 al 20 porciento en promedio cada dos años. Pero en 2010 vino la coalición gubernamental y apareció Andrew Lansley, quien tomó el control sobre la política de nutrición desde FSA. Su sueño por la salud se cohesionó precisamente con la inclinación de la coalición por la privatización y negocios de gran envergadura. (Éste es el mismo Lansley quien también estuvo a cargo de la gran privatización de NHS.) La FSA apareció. Los semáforos se desconectaron y un nuevo enfoque de negocio fue introducido, referido como el «Trato de Responsabilidad».Esto significa que la salid nacional, aparentemente, no estaba en manos del gobierno, sino de las compañías que vendían comidas adictivas y dañinas para beneficiarse de un mercado competitivo. No fueron puestos nuevos objetivos; de hecho, Lansley comenzaba a resignar el blanco de 2012. Después de tres años de mediocridad, la Coalición sacó los semáforos de los basureros y anunció que se expandirían a lo largo de todo el país, como si fuera su idea. Adelantados otros cuantos años y Lansley ya no está en MP, fue forzado a renunciar por la British Medical Association cuando públicamente pidieron su renuncia. Cuando intenté pedir un comentario a Lansley la respuesta fue «No realmente, ya no es un MP». El reporte de BMJ también declaraba que debido a estos cambios legislativos, la coalición puede ser responsable de 4,000 muertes. Por supuesto, esto no es culpa de Lansley. Su única intención fue ayudar al país a ser más eficiente —la reducción de ese déficit nebuloso que todo político persigue como si fuera una olla con oro al final del arcoíris. Entonces, jodiéndonos con la sal el gobierno de coalición a ahorrado a la economía británica 1.5 billones de libras, ¿no es cierto? ¿Es mucho, cierto? No exactamente. 1.5 billones de libras es el 0.23% del presupuesto nacional, que es una minúscula cantidad para ganar del sacrificio de la salud de 64 millones de personas. Convenientemente publicadas, las figuras financieras de la pre-elección, hacen más grande la historia. Recientemente, la Universidad de Nottingham creó una forma de sal que es 23.7% menos dañina para el cuerpo, pero mantiene la amargura. Otra investigación en Food & Function sugiere un «nuevo enfoque prometedor para la reducción de sodio en las emulsiones liquidas y semi-líquidas basadas en las comidas». Pero con la prolongada política de austeridad de la coalición, el gobierno ha arruinado a la gente más valiosa de la Gran Bretaña. Como The Telegraph extrañamente reporta, hay una situación de clase social aquí: los productos alimenticios con precios razonables son los que tienen el mayor contenido en sal. No hay que equivocarse, no es la gente de David Cameron quien se está dañando con esta reducción de la sal, es el proletariado. Cuando el dinero escasea y la comida es cara, es lógico que la gente compre los bienes baratos. Es un sistema diseñado para joder a la gente, y todo se reduce a un grano de sal.

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