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actualidad

'La venda', el tema de Miki para Eurovisión, me genera ganas de arrancarme la cara

La canción que lleva España a Eurovisión derrocha una alegría tan impostada que me quita las ganas de vivir.

por Pol Rodellar
21 Enero 2019, 3:43pm

Miki cantando "La venda". Imagen vía RTVE

“La venda ya cayó, solo quedó la alegría. La venda ya cayó y empezarán nuevos días”.

Así se presenta la nueva canción que este 2019 representará a España en Eurovisión, interpretada por el tolerante y respetuoso Miki, uno de los nuevos vástagos generados por esa maquinaria llamada Operación Triunfo, y compuesta por Adrià Salas, cantante de La Pegatina.

Se llama "La venda" y os juro que me hace tener unas ganas increíbles de arrancarme la cara, tirarla al suelo y patearla varias veces después de haberme meado encima de ella. Tal y como se plantea, esta canción es un ejercicio de exaltación descontrolada, tanto a nivel musical como a nivel de puesta en escena.

Los actores de esta fiesta que nos propone Miki —la fiesta de quitarse la venda y empezar a vivir y ser feliz— tienen el rostro como recién salido de una lobotomía. Fijaos en esas chicas que acompañan a Miki, tienen el cerebro completamente vacío, solo son un trozo de carne en tensión que emite una extraña mueca. Esto no es solo una sonrisa, es una caricatura de una sonrisa que dura eternamente. Durante estos tres minutos asistimos a un exceso flagrante de júbilo y energía, una alegría acartonada que realmente oculta una pena inmensa en su interior. Esta sintonía es la gran carcajada impostada del dolor.

Porque el mundo de "La venda" es una distopía, una prisión en la que los reclusos están obligados a ser felices. ¿Es que no oís este ritmo eterno como de fiesta mayor y jolgorio? Sonreíd, divertíos, bailad porque, si no, os vamos a matar. Este es el mensaje. Tolerancia cero hacia la tristeza.

Mirad a ese pobre ser (Miki) que se ve obligado a proyectar exageradamente su voz como intentando comunicar una energía y un desfase que no le incumben, es como la risa forzada e incómoda de alguien a quien le han contado un chiste sobre animales muertos justo el día después de que se le hayan muerto varias de sus mascotas. Ese sudor frío que resbala poco a poco y que duele como una puñalada. Pero tendréis que aguantar, porque si os pillan pasándolo mal os van a matar. Cuando uno se quita la venda, solo puede existir la felicidad.


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Quitaos la venda de los ojos y sed felices, joder. Bailad y gritad, sed completamente intolerantes hacia la infelicidad. Todo el mundo está cagado pero nadie se atreve a llorar cuando se muere un ser querido; nadie se desespera cuando descubre que ya no tiene suficiente dinero en la cuenta como para poder pagar el alquiler y algo de comida; ya nadie se arranca los pelos de la cabeza cuando pierde el trabajo. Si veis a alguien en una esquina, acurrucado, pensando cosas tristes, dadle una paliza, cogedle de la mano y hacedle bailar, que la fiesta no para porque aquí todos sonreiremos siempre. En el mundo de esta canción todo el mundo tiene que estar contento porque la jodida “venda ya cayó, avivando fantasías; la venda ya cayó y serás como querías”.

Así que apretad los dientes y sonreíd con la cara más musculada que podáis, esta es la nueva droga; sed felices aunque rompáis familias o amistades. La felicidad es el fin máximo y nada ni nadie podrá frenarla. Un cúmulo de gente sufriendo porque les obligan a ser felices pero que no pueden permitirse ser conscientes de su propio desconsuelo porque está prohibido ser consciente de ello; esto es un auténtico clusterfuck, un camino sin salida. La peor tortura jamás creada por la humanidad. Y de esta guisa nos vamos a presentar a Eurovisión.

Sigue a Pol en @rodellaroficial.

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