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opinión y análisis

El ‘movimiento tech' cubano ante el reto del fin del embargo de Estados Unidos

A medida que reanuda relaciones con Washington, un arma que tiene Cuba contra la “influencia del imperio” es su juventud naturalmente emprendedora, pero la esta viendo partir en búsqueda de oportunidades en el exterior.
21.8.15
Imagen por Enrique De la Osa/Reuters

Frente a tres automóviles antiguos, el símbolo más explotado de la nostalgia cubana y a su vez del embargo, se izó la bandera estadounidense en la embajada americana de Cuba tan solo hace una semana.

"Los Estados Unidos acogen con beneplácito este nuevo comienzo de su relación con el pueblo y el gobierno de Cuba", decía entonces John Kerry, el primer secretario de estado estadounidense en pisar la isla desde 1945.

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Kerry dijo que el camino hacia la normalización de las relaciones entre su país y Cuba es largo, pero reconoció la urgencia de emprenderlo sin tener temor alguno: "No hay nada que temer ya que serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor, visitarse con más frecuencia, realizar negocios de forma habitual, intercambiar ideas y aprender los unos de los otros".

Estados Unidos iza su bandera en la embajada en Cuba. Leer más aquí.

Restablecer la diplomacia entre los dos países facilita aquello de "visitarse con más frecuencia", pero el intercambio de ideas y de negocios sigue pareciendo más una moneda de extorsión política que una posibilidad cercana, tanto en Florida como en La Habana.

El Presidente Barak Obama y su aspirante sucesora, Hillary Clinton, han declarado que el embargo que mantiene Estados Unidos contra Cuba "se tiene que ir de una vez y por todas".

La comunidad internacional, así como el 70 por ciento de los cubanos-estadounidenses en Estados Unidos están de acuerdo. Esa cifra anti-embargo se corta al 51 por ciento cuando se trata de la población votante, lo que explica por qué a pesar de su juventud y las opiniones de sus contemporáneos, Marco Rubio, precandidato presidencial republicano, defiende el embargo venerado por sus votantes.

Sin embargo o con él, valga el juego de palabras, hay una realidad urgente e imposible de ignorar en Cuba. La conectividad es un derecho básico del hombre de este siglo y en Cuba ese derecho se reduce a un lujo.

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Cuba es el país menos conectado de todo su hemisferio, pero lo desconectado no lo hace enajenado o des-enterado. Los cubanos jóvenes saben y se maravillan de que en sus países vecinos la gente tenga "internet hasta en la cama". En la isla siguen pagando un tercio del salario promedio por una hora de internet a una velocidad propia de los años 90.

Pueden ser pasos de tortuga, pero son pasos lo que esta dando la juventud cubana para bregar con lo que se tiene y llegar a crear lo que la periodista Yoani Sánchez llama el "internet sin internet", mejor conocido en Cuba como "el paquete".

Durante años, aquellos cubanos que no se han querido perder las series televisivas, los artículos de periódico y los apps que disfrutan sus familiares en otros países, se han pasado la información a través de memorias USB que llaman "el paquete semanal". Así, miles de cubanos logran mantenerse al día con sus capítulos de House of Cards y El Patrón del Mal. Hoy día, Netflix existe en Cuba, pero los cubanos ya habían creado hace tiempo su propio Netflix.

En Imágenes: La Habana antes de la inminente llegada de empresas extranjeras. Ver aquí.

Aunque Airbnb ya tiene listados en la isla y trabaja con locales para facilitarle la estancia a extranjeros acostumbrados al servicio, ya hace mucho tiempo que los cubanos alquilan sus "casas particulares" a turistas. Y el servicio "Uber Pool" que está tan de moda en New York, no es nada más que el "taxi colectivo." Ante la necesidad, los cubanos resuelven.

'Hoy en día en Cuba no existen los requerimientos mas básicos para crear y alentar un ecosistema de emprendimiento'.

El típico instinto de emprender, innovar e ingeniar que tienen los jóvenes cubanos radicados ahora en Estados Unidos, le ha dado a muchos una ventaja en el movimiento tech. La mezcla del ánimo emprendedor, junto a la actitud de "no tengo nada que perder" y las bases académicas del antiguo modelo cubano han impulsado a una corriente de programadores, diseñadores e ingenieros en la isla a salir a Estados Unidos en búsqueda de grandes oportunidades.

Esas oportunidades tienen un potencial exponencial en sectores tecnológicos. A diferencia de otros profesionales en el pasado que necesitaban licenciarse o atenerse a impenetrables burocracias para practicar en Estados Unidos, en el sector de tecnología basta con el talento para conseguir grandes oportunidades al cruzar el charco.

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Otros jóvenes desde la isla también se están incorporando para ofrecer servicios de programación a compañías radicadas fuera del país, pero lo hacen con discreción.

"No, el gobierno no lo permite pero se hace mucho… muchas empresas en Miami contratan programadores y diseñadores en Cuba porque el nivel de talento es el mismo o mejor y el costo es mucho menos. Tu haces un grupo, haces el trabajo y cobras por Western Union. Si pidieran licencia al gobierno para hacerlo, tendrían que pagar un impuesto demasiado alto y además el gobierno es el que te tiene que escoger al equipo", dijo a VICE News Carlos, un programador cubano ya radicado en Miami que prefiere no revelar su apellido.

"Yo tengo compañeros de la universidad que son genios (en tecnología), pero genios de verdad y en Cuba se dedican a pintar casas… porque de eso pueden vivir, es un desperdicio de talento. ¿Quién va a tener ganas de quedarse?", concluye Carlos.

En Estados Unidos y en otros países del mundo desarrollado se critica que la corriente "emprendedora" se rompe la cabeza para ingeniar el próximo "unicornio" que va a revolucionar el mundo y será valorado en miles de millones de dólares, para que los millennials engreídos obtengan su "merecida" portada en Fast Company, al lado de los dioses Musk, Spiegel y Dorsey.

El reto y la meta en ese mundo es lograr recaudar cantidades obscenas de fondos para que auto-denominados expertos le cuestionen o celebren sus ideas. Miles de dólares se le escapan a estos emprendedores de las manos viajando a conferencias que expanden su network de contactos y posibles inversionistas. Además, pasan una buena parte de su tiempo trabajando en mejorar el "pitch" para esos "posibles inversionistas" y prometiendo conclusiones y soluciones antes de tan siquiera construir un solo prototipo.

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Visto así, el movimiento emprendedor puede parecer frívolo y especulativo, pero es también el territorio fértil para grandes ideas que han logrado traer soluciones de alto impacto en sectores que van desde la medicina hasta la educación.

Poner en práctica una idea en estos ecosistemas es relativamente fácil o al menos posible cuando se cuenta con acceso directo a consumidores, técnicas y servicios de marketing especializado y a un sistema que promueve el acceso a créditos e inversionistas.

Aunque casi medio millón de cubanos tienen licencias de negocios autónomos, en la práctica el terreno donde deben crecer sus ideas sigue siendo estéril.

"Hoy en día en Cuba no existen los requerimientos mas básicos para crear y alentar un ecosistema de emprendimiento", dijo a VICE News Natalia Martínez, quien salió de Cuba a los 14 años con una base académica sólida que la llevó a obtener un bachillerato en Harvard y una maestría en Columbia.

Desde Miami, Martínez apoya a emprendedores en la isla que cuentan con las ganas y la preparación que ella tuvo, pero carecen del acceso a recursos que llevarían sus ideas de la mente a la práctica. "Eso incluye la falta de un código legal que proteja al sector privado y las inversiones financieras que se hagan en el, la falta de un mercado mayorista, la ausencia de un sistema bancario que financie y apoye el emprendimiento, los distintos obstáculos creados por la falta de tecnología y acceso al Internet", afirma Martínez.

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"Esas libertades no se le van a dar a los emprendedores en Cuba, eso es quitarle poder al gobierno y los Castro no lo van a permitir," comenta a VICE News un experto en tecnología cubano, radicado en Miami, que prefiere mantener su identidad anónima por temor a repercusiones contra sus familiares en la isla. "Esos son una pila de viejos que no les importa nada. Hay una juventud tremenda con ganas de echar para adelante y los tienen controlados", concluye.

'Existen algunos que nos la quieren dar gratis, pero no lo hacen con el fin de que el pueblo cubano se comunique, sino con el propósito de penetrarnos y hacer trabajo ideológico para lograr una nueva conquista'.

El gobierno de Cuba sigue apuntando el dedo hacia el embargo, pero cabe preguntar qué embargo es el que lo obliga a negar a su gente un nivel de acceso a la tecnología, a las ideas y al progreso, digno del año 2015.

La respuesta de la administración de los Castro es "Todo el mundo sabe por qué en Cuba no hay más Internet, porque ello tiene un alto costo". Así lo expresó José Ramón Machado Ventura, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros en Cuba, también conocido entre la oposición como "el verdadero número dos" en una reciente entrevista a un periódico local.

Hace varias semanas el Miami Herald y otras publicaciones reportaron que ejecutivos de Google le han ofrecido al gobierno de Cuba "una manera de expandir el acceso a internet en la isla de manera rápida y masiva".

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Acortar la brecha de conectividad a nivel global es uno de los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas y a su vez de Google. Pero en Cuba, el traer acceso a través de una empresa americana representa para el gobierno de los Castro, una especie de caballo de Troya.

Así lo dio a entender Machado Ventura, comentando que "existen algunos [empresarios] que nos la quieren dar gratis, pero no lo hacen con el fin de que el pueblo cubano se comunique, sino con el propósito de penetrarnos y hacer trabajo ideológico para lograr una nueva conquista".

Esta voz del gobierno entiende que el acceso Internet puede ser positivo siempre y cuando se utilice para promover los valores de la revolución y no de manera democrática. "Tenemos que poseer Internet, pero a nuestra forma, sabiendo que es una intención del imperialismo manejarla como una vía más de destruir a la Revolución. Debemos utilizar las tecnologías para influir más en los jóvenes y aprovecharlas para que defiendan lo que hemos construido en estos años de Revolución".

A medida que reanuda relaciones con su vecino al norte, un arma que tiene Cuba contra la "influencia del imperio" es su juventud naturalmente emprendedora, pero la esta viendo partir en búsqueda de oportunidades en el exterior.

Para poder competir o al menos sobrevivir con el poder de las grandes corporaciones estadounidenses, Natalia Martínez sugiere que el gobierno Cubano debe "crear condiciones que satisfagan las demandas de la población joven y capacitada, principalmente las que tienen que ver con acceso libre a la información y la tecnología, y la creación de estructuras necesarias para crear un sector privado viable. Hay muchos otros temas importantes, como la protección de los derechos y libertades de los ciudadanos cubanos, pero lo que más reclama un joven de a pie es la falta de oportunidades económicas y la impotencia de no poder acceder al mundo mediante el Internet".

Ante un inexistente sector privado en Cuba, será complicado para los emprendedores locales poder competir con los gigantes que se avecinan tal y como señala Natalia Martínez: "Una de las mejores formas de garantizar que ese futuro se defina de una manera ecuánime y justa, es potenciar a la población joven en la isla para que dirijan en todos los sentidos, empezando por su participación en el sector privado".

Si no quiere entregar las riendas de su futuro a las corporaciones americanas, Cuba podría comenzar por pasárselas a su juventud. De lo contrario, podría correr el riesgo de que pronto no quede más que esos tres carros antiguos, de lo que fue la Cuba de los cubanos.

El afable pontífice persuade al comunista Raúl Castro de pasarse, quizá, al catolicismo. Leer más aquí.

Sigue a Lilia Luciano en Twitter: @lilialuciano