Este tipo invitó a sus amigos a comer tacos hechos de su pie amputado

“Uno me tuvo que escupir en una servilleta”.

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19 junio 2018, 3:45am

Imágenes cortesía de IncrediblyShinyShart 

Si tuvieras la oportunidad de probar carne humana sin violar tus principios éticos, ¿lo harías? Lo sé, es el tipo de preguntas que uno se hace mientras ve El silencio de los corderos fumado. Sea cual sea la respuesta, lo que no esperas es que alguien te tome la palabra. Sin embargo, en una publicación reciente de Reddit, el usuario IncrediblyShinyShart narraba la historia de cómo un accidente de moto le puso cara a cara frente a esta macabra hipótesis. Un coche chocó contra su moto y del impacto, el hombre salió despedido hacia un bosque cercano, fracturándose el pie de tal forma que nunca volvería a poder caminar con él. Cuando el médico le preguntó si quería que se lo amputaran, su única pregunta fue: “¿Me lo podré quedar?”.

El médico le dijo que sí. El sábado, 10 de julio de 2016, tres semanas después del accidente, Shiny, que prefiere guardar el anonimato, invitó a 10 de sus amigos de mentalidad más abierta a un almuerzo muy especial. Comieron strudel de manzana, tartas de hojaldre, de fruta y pastel de chocolate. Bebieron ponche de ginebra con limonada y mimosas. Y luego llegó el plato principal: tacos hechos con la carne del miembro amputado de Shiny.


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Los Estados Unidos no tienen ninguna ley federal que prohíba el canibalismo. Idaho es el único estado en que el mero hecho de consumir carne humana está castigado con penas de prisión. Las leyes contra el asesinato, la compraventa de carne humana y la profanación de cadáveres hacen que la práctica del canibalismo sea complicada pero no ilegal en los otros 49 estados del país. Además, no ocurre muy a menudo que una persona dispuesta a ser comida se encuentre con otra con la misma disposición a comérsela, y en el caso de que esa situación llegara a producirse, las preguntas éticas que suscita serían infinitas. Un belga llamado Detlev Guenzel fue condenado a ocho años y medio de prisión por descuartizar y comerse a un empresario polaco que le había dado su consentimiento.

El caso de Shiny es un raro ejemplo de canibalismo no solo legal, sino ético. El hombre documentó todo el proceso, pero debido a lo explícito de algunas fotos, hemos preferido omitirlas. Aquí puedes verlas todas.

Decidimos preguntar a Shiny, de 38 años, por qué decidió dar de comer su carne a sus amigos, qué sabor tenía esta y qué ha supuesto la experiencia para él. La entrevista se ha editado por razones de extensión y claridad.

tacos de carne humana

VICE: ¿Por qué lo has hecho?
Shiny: Inicialmente, quería disecar el pie o congelarlo. No me digas que no molaría tener tu pie disecado como parte de la decoración de casa, en una lámpara o como tope de puerta. Todo esto empezó por la idea de que es mi pie. No lo van a incinerar ni a convertirlo en compost. Forma parte de mí y lo quiero conservar.

¿Cómo convenciste al médico para que te lo diera?
La mayoría de hospitales tienen una política según la cual te entregan las partes del cuerpo que te han amputado o retirado porque hay religiones que requieren que los cuerpos se entierren íntegros, así que solo tuve que firmar los papeles. Mi madre, que me ayudó durante el proceso de recuperación, me llevó en coche a recogerlo. Lo que no sabe es que me lo comí. Entré en el hospital y me entregaron el pie dentro de una bolsa roja de residuos biológicos. La llevé al coche y la metí de inmediato en una nevera. Fue todo muy loco.

"Estuvimos jugueteando con el pie. No parecía un pie, un trozo de persona, sino más bien un simple objeto. No había ningún vínculo sentimental"

¿Cómo conservaste el pie hasta el día de la comida?
Cuando volví a casa lo congelé. No encontré ningún taxidermista que me tomara en serio y el proceso de liofilización era demasiado caro. Me habría costado como 1.200 dólares (1.000 euros). Si hubiera tenido el dinero, lo habría hecho. Al final decidí hacer un molde de escayola para usarlo como tope de puerta y luego lo pasé a una imagen en 3D para poder hacer llaveritos.

Cuando llegamos a casa, saqué el pie y joder, era asqueroso. Estaba cubierto de sangre y yodo. Pero después de limpiarlo me sorprendió gratamente ver lo bien conservado que estaba. No lo habían metido en formaldehído ni nada, pero se conservaba muy bien.

Estaba con cuatro amigos cuando pasó y fue todo muy surrealista. Estuvimos jugueteando con el pie. No parecía un pie, un trozo de persona, sino más bien un simple objeto. No había ningún vínculo sentimental. Podía pensar, Sí, ese de ahí es mi pie, pero no había una parte de mí que se sintiera extraña por verlo. De hecho, lo más raro era que no me sentía raro.

tacos de carne humana

¿Cómo preparaste el pie para comerlo?
Antes de hacer el molde, cogí un cuchillo de cocina y corté un trozo de carne de la espinilla. La piel se había quitado por la cirugía y quedaba un buen trozo de músculo expuesto, que fue lo que cogí, lo metí en una bolsa de plástico y lo puse en el congelador.

¿Conoces esa escena de Las vacaciones de una chiflada familia americana en la que Chevy Chase dice “¡Esto es una locura, esto es una locura!”? Pues así me sentía yo. Creo que he alcanzado el súmmum de la locura en mi vida. Espero que la cosa no vaya a más, pensaba. Después de hacer el molde, le saqué unas cuantas fotos al pie, lo metí en una caja con flores y lo quemé.

¿Cómo convenciste a 10 amigos para que se comieran tu pie contigo?
Invité a 11 personas. Les dije algo así como: “¿Os acordáis de que siempre hablamos de si seríamos capaces de comer carne humana si tuviéramos la oportunidad de hacerlo de forma ética? Bueno, pues os propongo que lo hagamos. ¿Qué os parece?”. Diez de ellos aceptaron. Supongo que somos un grupo de amigos un poco raros.

Eran amigos de distintos grupos. Se lo propuse a varios y se apuntaron sin pensarlo. A ver, es que ¿cuántas veces se te presenta una oportunidad así? Una amiga me dijo que le preguntaría a su novio, que es chef, si querría cocinarla. Perfecto.

"Al día siguiente, uno de ellos me llamó y me dijo, 'Oye, que sepas que acabo de cagarte. 'Lo siento'”

Al final éramos el chef y su novia, que es mi exnovia, un amigo de la universidad, dos amigos a los que conocía desde hacía un par de años, otros dos de hace diez años y la hija de uno de ellos, que también me había ayudado a hacer el molde. Era un grupo cerrado.

¿Y cómo fue el momento de cocinar la carne del pie?
Le conté mi idea al chef y, después de pensar en ello unos días, me dijo: “Vale, hagámoslo. Voy a prepararlo todo. Vosotros volved mañana”.

Mi amigo dejó la carne marinando toda la noche, la condimentó con cebolla, pimiento, sal, pimienta y zumo de lima y la sirvió en tortitas de maíz con salsa de tomate [esta es la receta íntegra].

tacos de carne humana

Esta es la pregunta más obvia, pero también la más necesaria: ¿a qué sabía?
La gente dice que sabe a cerdo, pero a mí no me sabía a eso, sino más bien a algún tipo de carne roja, como de venado. Este corte, en concreto, tenía un sabor muy intenso. El músculo que corté estaba duro y correoso. Sabía bien, pero tampoco fue la mejor experiencia.

En Reddit dijiste: “Un amigo tuvo que escupirme en una servilleta”. ¿Cómo fue el resto de la comida?
Estábamos todos un poco expectantes y con sensación de náuseas. Nos mirábamos unos a otros como diciendo, “Vamos a hacerlo en serio, ¿no?”.

Hubo mucho humor negro, que ya es común en nosotros de por sí. Por es creo que todo fue tan bien, porque estuvimos de cachondeo todo el tiempo. En un momento dado dije: “Bueno, pues hoy ha sido el día en que he estado dentro de 10 de mis amigos a la vez”. Al día siguiente, uno de ellos me llamó y me dijo, “Oye, que sepas que acabo de cagarte. Lo siento”.

La sensación era de que habíamos compartido una experiencia que nos unía, algo único. Y a mí también me sirvió para cerrar un capítulo de mi vida.

tacos de carne humana

Escribiste que esa comida te ayudó a cerrar el episodio del accidente. ¿Qué quisiste decir con eso?
Bueno, fue algo muy duro. Recuerdo el momento en que salí volando por los aires; el momento de estar en el bosque, quitarme el casco y sentir un dolor horrible, y al bajar la mirada ver el pie colgando. La foto del pie todo destrozado y sucio la hice en la ambulancia.

Pero tuve mucha suerte de que hubiera gente cerca. Una chica que acababa de graduarse del instituto apareció y me hizo un torniquete en la pierna. Acababa de hacer un curso de primeros auxilios. Por suerte, a los 15 minutos llegó también un paramédico que estaba de día libre.

Fui afortunado de que un montón de cosas pasaran de la mejor manera posible. No me lesioné nada más, solo la pierna y un pequeño corte en la nuca. Aparte de eso, ¡nada más! Luego volví al sitio del accidente y vi que había volado entre árboles que están solo a 50 cm unos de otros. Iba a 70 kilómetros por hora cuando tuve el accidente, por lo que no me explico cómo me hice solo eso. Podría haber muerto fácilmente, ese día.

"Antes del accidente, no apreciaba mi vida ni a la gente de mi entorno"

Recuerdo despertar muchas veces en la cama del hospital y ponerme a llorar, preguntándome qué iba a ser de mi vida. Hablé con el médico sobre lo que podía hacerse, qué se podía salvar, pero faltaban huesos y lo demás estaba destrozado. Nunca volvería a poder andar sobre ese pie. Al cabo de más o menos una semana, decidí dejar que me lo cortaran.

Aquella experiencia supuso un punto de inflexión. Soy un chico blanco de clase media, nunca en mi vida he tenido que luchar por nada. Nunca me habían puesto a prueba. No he hecho la mili, nunca he sido pobre ni he tenido dificultades para tener algo que comer o un techo. Siempre lo había tenido muy fácil y lo reconozco. Antes del accidente, no apreciaba mi vida ni a la gente de mi entorno.

El derroche de compasión y empatía que me dedicaron mis amigos y seres queridos fue de gran ayuda para superar ese gran cambio en mi vida. Así que quise rendir tributo y despedir como se merecía a una parte de mi cuerpo que durante tanto tiempo había estado cuidando de mí.

"Ahora soy mucho más feliz de lo que podría haber imaginado nunca, y todo gracias a ese episodio"

Tengo las cenizas en una urna en el altar de mi novia, en su sala de estar, y me las llevaré a la tumba conmigo. Forman parte de mí, y también esta experiencia.

Después de aquello, las cosas no podrían haberme ido mejor. Mi vida ha mejorado muchísimo. Dejé la ciudad en la que estaba y un trabajo en el que llevaba 10 años y que me estaba consumiendo emocionalmente. Me mudé a otro estado y ahora tengo un trabajo mucho mejor y que me encanta.

He conocido a una mujer con la que llevo más de un año y es lo mejor que me ha pasado en la vida. Ahora soy mucho más feliz de lo que podría haber imaginado nunca, y todo gracias a ese episodio. Comerme mi propio pie fue una forma graciosa, interesante y extravagante de pasar página.

tacos de carne humana

Esto pasó hace dos años. ¿Por qué has decidido contar la historia ahora?
Es una historia genial para contársela a alguien que ya te conoce, pero si no, la gente se asusta. Me ha llevado tiempo sentirme cómodo con esto. La publiqué en Reddit porque es una plataforma bastante anónima. Me gustan las cosas tan honestas que cuelgan algunos ahí y pensé que esta sería una buena forma de aportar mi contribución a la comunidad. Técnicamente, lo que hice no es ilegal. No la vendí, ni la di a nadie sin su consentimiento. Era mía. No encontramos ninguna ley que prohibiera algo así.

Por tanto, el tema jurídico no me preocupa. Lo que no quiero es que todo el mundo me conozca como el caníbal loco, porque ese concepto no me representa.

¿Cómo ha cambiado tu experiencia el concepto que tienes del canibalismo?
Creo que está estigmatizado. Se asocia a culturas que se perciben como no civilizadas o situaciones de supervivencia extrema. Lo ven como un acto barbárico, y por eso la gente se pregunta por qué lo hice yo. Sin embargo, hay gente que se come la placenta después de que nazca su bebé. Eso es canibalismo, lo mires por donde lo mires.

Creo que el canibalismo ético es posible en determinadas situaciones. Yo no siento un deseo irrefrenable de ir a cazar gente y darle bocados en la cara. Estamos hablando de una experiencia que nos brindó la posibilidad de hacer algo irrepetible de una forma ética y saludable. Lo hice y fue guay y divertido, y además es una gran historia para explicar.

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Este artículo se publicó en VICE US.

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