Estados Unidos

Los jurados que ven imágenes a cámara lenta condenan con mayor severidad

Un estudio concluye que el visionado de imágenes a cámara lenta de asaltos con asesinato predispone al jurado a considerar irrevocable la voluntad homicida. El ralentí crearía la impresión de que el acusado tuvo más tiempo para decidir sobre sus actos.
10.8.16
Imagen por Dave Collins/AP Photo
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Las imágenes filmadas a cámara lenta influyen dramáticamente en las decisiones de los miembros del jurado. Así lo concluye un estudio que determina que, cuando el visionado de un asesinato se hace al ralentí, los acusados por homicidio en primer grado acostumbran a ser condenados por el jurado.

La teoría que determina la decisión no es otra que la que entiende que las imágenes a cámara lenta se demoran de tal manera que parecen dar tiempo al acusado de pensar lo que está a punto de hacer; que, en este caso, no es otra cosa que matar a una persona.

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El estudio en cuestión ha sido concebido para determinar hasta qué punto la velocidad de los vídeos que se usan como evidencias, influye en el juicio de los jurados y en el veredicto de los casos.

Los autores del estudio — que ha sido publicado este mes en la revista científica estadounidense PNAS — han propuesto a los participantes que se imaginen que son jurados que observan imágenes en las que se ve como un asaltante dispara contra el dependiente de una tienda, y que consideren si media o no el dolo; esto es, la voluntad homicida.

El estudio se ha desarrollado tras formar un jurado imaginario de 12 miembros, a cuyos integrantes se han mostrado las imágenes a cámara lenta. La reacción de los doce encuestados delata que estos estarían cuatro veces más dispuestos a condenar a los acusados que los integrantes del jurado virtual a quienes se ha mostrado las imágenes a velocidad real.

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Los autores sugieren que la diferencia está explicada por el hecho de que en las imágenes a cámara lenta, el espectador tiene la impresión de que el asaltante no solo cuenta con más tiempo para tomar su decisión, sino que incluso parece actuar de un modo mucho más calculado.

"En los procedimientos legales, semejantes juicios son los que puedan inclinar la balanza que separa a la vida de la muerte", concluye el estudio. "De tal manera, los beneficios de la reproducción de imágenes deberían de ser calibrados de acuerdo con sus potenciales efectos distorsionadores".

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Las evidencias en forma de vídeo son cada vez más empleadas en juzgados de todo el mundo debido a la proliferación de cámaras de vigilancia, de las cámaras de cuerpo de los agentes de policía o de las de los teléfonos inteligentes. Sin embargo, los investigadores señalan que no se está evaluando con la precisión necesaria hasta qué punto lo que se ve es una representación exacta o alterada de lo sucedido.

El estudio hace hincapié en el caso de John Lewis, quien se encuentra actualmente sentenciado a muerte. Lewis fue declarado culpable por el asesinato de un agente de policía durante un asalto a mano armada sucedido en 2007. Su apelación reivindica que las imágenes que se emplearon para determinar su implicación fueron mostradas a cámara lenta, un factor que habría generado en el jurado la falsa sensación de que su comportamiento fue premeditado.

"Las imágenes a cámara lenta pueden convertirse en una versión mejorada de la realidad. A menudo resultan de lo más útiles para determinar como se desencadenan los hechos", relata Eugene Caruso, el principal autor del estudio, quien trabaja como docente en la universidad de Chicago. Así lo ha expresado en declaraciones a la BBC.

"Pero, al mismo tiempo, también hemos descubierto que las imágenes a cámara lenta condicionan nuestra percepción. Nos hacen creer que podemos descifrar el estado mental en que se encuentra alguien. Y lo cierto es que no hay ninguna evidencia de que mostrar las cosas ralentizadas ayude a definir la claridad de la percepción, y menos aún de lo que le pueda estar pasando a alguien por la cabeza en el momento de actuar".

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