Familias diversas

Redes de apoyo para padres e hijos trans: ¿cómo se adaptan las familias a estos contextos?

Cuando un miembro de la familia tiene una expresión de género distinta, el trabajo de las redes de apoyo y asesoría resultan fundamentales.
25.11.17
Foto cortesía de Silvia Susana Jácome.

A Silvia Susana Jácome la bautizaron con un nombre masculino en Veracruz. Se recuerda a sí misma en sus primeros años jugando a hacer actividades generalmente asociadas con las niñas, incluso sin darse cuenta: le encantaban las muñecas, y cuando salía de bañarse se colocaba una toalla alrededor de la cintura como falda y bailaba como un chica hawaiana. Para su familia esto no era motivo de escándalo: sólo era un niño jugando. Sin embargo, la primera confrontación llegó al ingresar a la primaria: le cuestionaban los juegos que le gustaban, que a escondidas usara prendas femeninas, que prefiriera tener amigas en lugar de amigos. Vivió su condición de mujer trans en completo silencio y aislamiento.

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Para evitar estos señalamientos y la discriminación, al entrar en la juventud se dejó la barba, comenzó a hacer actividades consideras masculinas. Pero nunca logró sepultar del todo lo que había dentro de ella. Gracias a internet, encontró un grupo de apoyo y de ayuda en la Ciudad de México y fue dejando florecer en su interior a la mujer que hasta entonces había mantenido callada. “Gracias a ese grupo que se llama EON, Inteligencia Transgenérica, supe que no estaba loca, que no era la única: que había otras mujeres como yo y que pasaban por cosas muy similares a lo que yo estaba experimentando”, asegura.

El proceso de autodescubrimiento y autoaceptación fue largo. Antes de comenzarlo ya se había casado, e incluso tuvo un segundo matrimonio. En el año 2008 habiéndose ya divorciado en dos ocasiones, asumió por entero su identidad y comenzó a vivir como mujer. Al hacerlo decidió también hablar con sus hijas e hijo. “La reacción de mis hijas fue relativamente tranquila, creo que de alguna manera ya se lo esperaban porque en mi casa encontraban en ocasiones ropa de mujer o maquillaje”, recuerda. Pero la situación fue distinta con su hijo: ante sus ojos se resquebrajaba la figura paterna con quien jugaba vencidas, el hombre fuerte al que admiraba, que jugaba rugby.

“En el momento en que él se enteró de que su papá era una mujer, supongo que fue como si se le rompiera una ilusión y es algo que entiendo. No puedo culparlo por ello; sé que le causó molestia y dolor. En cambio para mis hijas la situación fue distinta: a partir de ese momento, comenzaron a abrirse más conmigo e incluso comenzaron a platicarme más de sus novios. Incluso en ocasiones fuimos juntas a comprar ropa; se empezaron a generar lazos más profundos de complicidad”.

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En el caso de las relaciones con sus exparejas la situación fue un tanto ríspida, sobre todo en su primer matrimonio. “Cuando le confesé a ella que estaba empezando a asumirme como mujer, prácticamente me amenazó. Me dijo que si un día yo comenzaba a vivir todos mis días como mujer, ella le iba a decir a mis hijas que yo estaba muerta”. La situación con su segunda esposa tampoco fue del todo fácil: a pesar de que mostró cierta apertura, nunca quiso acompañarla a las reuniones del grupo de ayuda al que acudía.

“Pensé que mi esposa al dedicarse a los Derechos Humanos tendría un poco más de empatía al respecto, pero no fue tan fácil como yo esperaba. Pero también es algo que entiendo. Tiempo después cuando ya nos habíamos divorciado, las cosas empezaron a fluir mejor. Hoy por hoy le cuento mis cosas y me escucha. Me ha regalado vestidos, me ha regalado cosméticos. Ya hay una aceptación, no como para volver a vivir juntas, pero sí puedo decir que hay una amistad”.

Sobre su proceso de aceptación recalca el valor de los grupos de ayuda, donde se le brindó además de apoyo psicológico, también la amistad y la fraternidad que sólo los iguales o aquellos que están transitando por caminos similares pueden brindar. “En la Ciudad de México recomiendo acudir a Familias por la Diversidad Sexual. Ellos a mí me hicieron sentir entendida y me tendieron la mano como mujer trans, como madre y como ser humano”.

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Actualmente Silvia ya ha sido reconocida legalmente como mujer. Es educadora y comunicadora sexual y es autora del libro Citlalli tiene tres abuelas, con el que pretende, mediante un lenguaje claro, cercano y accesible, explicarle a los niños de qué se trata la transexualidad.

Familias Por la Diversidad Sexual: un oasis para las otras orientaciones y expresiones de género

Miriam Angel desde hace 18 años se encuentra al frente de Familias por la Diversidad Sexual A.C., un espacio de pluralidad y entendimiento donde muchas familias acuden cuando se enfrentan al proceso de comprender qué ocurre cuando una persona de la familia presenta una orientación sexual distinta o una expresión de género diversa. “En Familias por la Diversidad Sexual hacemos una junta cada mes para las personas trans. Estas juntas se hacen por lo general cada domingo. Aquí acuden muchas veces las familias enteras y aunque no lo creas, la facilidad con que los miembros entiende qué es lo que pasa, es realmente sorprendente. Puedo decirte que una familia de personas trans asimilan y entienden la situación con mucha más facilidad que las familias de hombres homosexuales”.

Para Miriam lo importante está en explicarles las cosas con toda la claridad posible: prácticamente recurre a peras y manzanas para que la gente quede lo mejor informada posible. “Yo trato de ser clarita, clarita. Les doy ejemplos de lo que ocurre en su vida cotidiana. Les pregunto cosas como: '¿y esta persona se pone la toalla en la cabeza simulando que es su pelo?', y se sorprenden, porque se sienten plenamente identificadas con los ejemplos que les doy. Son cosas tan comunes que no les queda duda alguna de que ese miembro de su familia es una persona trans”.

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Desde su perspectiva, una de las principales problemáticas a las que se enfrentan los padres trans es que al asumir cambio de rol en su manera de asumir su paternidad o maternidad, además de que eso impacta directamente a la pareja. “Casi siempre la otra persona, hablando específicamente de las esposas de las personas trans, se encuentra ante una imposibilidad de reaccionar. Esa persona dice cosas como 'pero si yo me casé con un hombre, yo no estaba buscando a una mujer como una compañera de vida'. Tal vez para los niños no haya tanto problema y no tengan tanta bronca en tener dos mamás, pero casi siempre la pareja se fragmenta y fracasa”.

Caso distinto ocurre cuando ambos padres saben que tienen un hijo o una hija trans: en esos casos, a decir de la experiencia de Miriam, es la pareja la que asume en bloque y unidad el apoyar a una persona que depende de ellos. “En Transfamilias me he dado cuenta de que ambos padres se involucran en todo el proceso: desde que identificamos que su hijo o hija es trans, hasta la parte legal, que tiene que ver con el cambio de nombre, e incluso con la hormonización”.

Este espacio es una verdadera burbuja de bienestar donde padres trans, hijos trans, y todo aquel que quiera entender el proceso es bien recibido. “Este es un oasis en el que todo el mundo se puede ver y sentir como le de la gana. Aquí nadie reprime, nadie juzga. Estamos para comprender y brindar apoyo. Sin embargo, es un oasis que dura muy poco: unas cuatro horas y cinco. Por eso es que insistimos en lo importante de que este oasis se amplíe y se haga al amparo de la ley. Eso de que hasta los 18 años la persona pueda decidir sobre su identidad es un sinsentido. Debemos exigir que ya desde que son niños puedan cambiarse sus documentos para que incluso estando en la primaria, su certificado salga con el nombre y la identidad que ellos escojan. Esto es fundamental para que ellos puedan asistir a las escuelas sin hostigamientos, para que puedan vivir una infancia y juventud plenas y que hagan cosas tan sencillas pero a la vez tan importantes como usar el uniforme escolar que les corresponde”.

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Es en estas pequeñas cotidianidades donde la discriminación pesa, y es ahí donde ellos brindan apoyo para tratar de que estos actos de violencia y segregación los impacten lo menos posible. “Tuvimos un caso de un joven trans, que tenía todavía documentos de chica. Se les hizo saber a los directivos de la escuela y así aceptaron su inscripción. Pues al siguiente día, cuál fue la sorpresa cuando le negaron el acceso a los baños. ¿Acaso en los baños de nuestras casas hay un género? ¿Hay baños para hombres o mujeres? En el caso de este chico, tenía que pasar cosas tan traumáticas como tener que tener que tomar agua durante la tarde y noche, para que en el transcurso del día no tuviera ganas de ir al baño de su universidad. Evidentemente cuando nos enteramos de esto le dimos todo el apoyo. Nos tuvimos que ir a CONAPRED y aunque el director lo negó todo, finalmente sí se le llamó la atención”.

Y no sólo las personas jóvenes sufren discriminación. “Tenemos casos como cuando ocurre un divorcio, las exparejas no permiten a los madres y padres trans que vean a sus hijos. En el caso de los trabajos hay padres que se quedan sin ingresos por casos de despidos. Hay empresas que 'corren' ilegalmente a las personas trans, sin importarles que sean cabezas de familias. Ellos argumentan cosas como 'yo contraté a un hombre, no a una mujer' o viceversa. Pero esos despidos son ilegales. La persona tiene exactamente la misma capacidad de desempeñar su trabajo ya sea hombre o mujer”, cuenta.

Para Miriam, en un país como México con instituciones que se encuentran aún en pañales en temas como la discriminación, es en la educación al interior de la familia donde se encuentra la clave para generar cambios que impacten positivamente a la sociedad. “Si una familia está bien educada, si no hay homofobia o transfobia al interior del núcleo familiar, ya vamos de gane. Hace falta que las familias sean esa primera red de ayuda y soporte. Porque cuando la familia falla, desgraciadamente las personas trans tienen que acudir a las calles, que es un medio tóxico, peligroso”.

*** Para acudir a una de las reuniones de Transfamilias basta con ponerse en contacto vía telefónica al (55) 5286 2030 con Miriam Angel. Ella abre las puertas de su casa a todas las familias con algún integrante trans que requieren una red de apoyo, a través de Familias por La Diversidad Sexual, A.C.

@PaveloRockstar