Accidente

Sobreviví a un salto con un paracaídas dañado

Brad Guy saltó de un avión a 15.000 pies de altura y golpeó el suelo a cincuenta millas por hora.

Imagínate saltar de un avión a 15.000 pies y que tu paracaídas no sirva, dejándote chocar con el frío y duro suelo a cincuenta millas por hora. Seguramente lo que sigue es la muerte. Seguramente, de acuerdo con cada ley de la física y la biología humana, casi inmediatamente no estarías más. No fue así para Brad Guy, quien sobrevivió cuando el paracaídas de su instructor y el de emergencia fallaron en un salto en 2013.

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Quedé con Brad para charlar un rato.

VICE: Hola Brad, sobreviviste a un salto en paracaídas que salió mal.
Brad Guy: Lo hice. Fue hace cuatro años, el primero de agosto de 2013. Fue en Melbourne, en una área llamada Lilydale. Era un día pintoresco: veinticinco grados, un hermoso clima, ni una nube en el cielo. Buenas condiciones para que el avión volara y para que yo saltara.

¿Qué tan alto estaba el avión cuando saltaste?
Estaba a 15.000 pies. Estoy seguro de que se podía elegir la altura que quisieras, y yo elegí la más alta. Hubo muchas bromas, el instructor me preguntó si tenía unas últimas palabras, de forma alegre. Yo tenía un sentido del humor oscuro, así que le dije, "Sí, espero que mi paracaídas se abra". Digamos que me maldije a mi mismo. Es algo en lo que he pensado mucho, ¿Acaso me lo busqué?

A medida que el instructor me empujaba hacia el borde, recuerdo que me agarré de todo tan fuerte como pude. "No quiero hacer esto", más, "Mierda, esto me confronta mucho". Pero luego saltamos. Los primeros seis o cinco segundos son increíbles. Es de hecho, un sentimiento fenomenal. En ese punto no había miedo.

"A punto de saltar de un avión".

¿Cuándo se abrió el primer paracaídas?
En ese momento, esperaba un jalón fuerte, que es para lo que todo el entrenamiento y las instrucciones antes del salto te preparan. Pero eso obviamente no sucedió. Ahí fue cuando mi primera alarma se disparó. Bill, mi instructor, estaba luchando detrás de mí. Parecía que estaba tratando de maniobrar y sacudir los cables para abrir el paracaídas. Simplemente estaban colgando en el viento. Ahí fue cuando el terror llegó y comencé a enloquecer. Las cosas iban mal y estaban empeorando muy rápido.

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Después de un tiempo, salió el segundo paracaídas. Miré hacia arriba y vi un paracaídas blanco enredado con uno amarillo, y ninguno estaba abierto. En esa etapa, todavía no habíamos bajado la velocidad. No podía procesar nada, y solo escuchaba a Bill gritándome, es decir, estaba gritando a todo pulmón para que mantuviera los pies abajo y mi cuerpo unido, porque comenzamos a girar en espiral y a temblar.

¿Qué podías ver del suelo en ese punto?
Todo comenzó a verse más y más claro. Estaba pasando tan rápido. En ese punto, cuando vi ambos paracaídas abiertos, acepté la muerte y supe que era mi momento. Tuve una tranquilidad extraña de, "Bueno, está pasando. Será el peor dolor que pueda sentir, pero una vez que llegue voy a estar muerto" Entonces lo acepté. La emoción más abrumadora que recuerdo fue de culpa. Sentí una inmensa culpa por haber llevado a mi familia para verme morir. Los vi en mi mente y me sentí tan mal por su terror y su trauma y porque iban a ser testigos de mi muerte.

¿Pensaste que ibas a morir inmediatamente?
Pensé que iba a haber dolor y luego muerte. Los vi como una combinación. Iban a funcionar juntos. Era tan difícil descargar los pensamientos que se cruzaban por mi cabeza porque solo se veían como un montón de pensamientos, y ninguno estaba siendo procesado. Yo solo sabía que la muerte era algo seguro y estaba ahí. La forma en la que tu cuerpo y tu mente te preparan para morir, de algún modo silencia todo, y me entumecí. Estaba listo para el impacto y sabía que iba a ser un dolor inimaginable, y que la muerte era lo que seguía.

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¿Cómo fueron esos segundos cuando viste el suelo viniendo hacia ti?
Recuerdo que el impacto se sintió como un par de golpes en vez de uno grande, porque rebotamos en el muelle de un lago en un campo de golf. Así que estábamos en el borde del lago, semi sumergidos. Recuerdo que abrí los ojos y vi el cielo y toqué la tierra, y estaba tan abrumado por el shock que traté de gritar, pero estaba sin aliento y respiraba con dificultad. Aterricé en mi instructor, esencialmente, pero aterrizamos perpendicularmente, así que estamos cruzados, yo caí más en mi espalda y él más en sus piernas. Tenía más de la parte inferior de mi cuerpo en el lago y él tenía más de la mitad de su lado izquierdo en el lago.

¿Sentías dolor en ese momento?
Recuerdo claramente haber sentido dolor. La primera cosa que sentí fue la falta de respiración, y luego un agudo dolor que atravesaba mi cuerpo, y luego no pude sentir nada. Tenía tanto dolor que todo se entumeció, y mi columna se sentía como si tuviera fuego. Fue el más intenso… Ni siquiera puedo describirlo. Es el peor dolor que alguien pueda sentir. Golpeé la tierra desde 15.000 pies, a ochenta kilómetros por hora.

No podía mover ni sentir el cuerpo, pero con la fuerza que tuve, miré a Bill y estaba inconsciente. Estaba azul, tirado debajo mío y usé toda mi fuerza, y lo agarré, le apreté la mano tratando de hacerlo despertar. Recuerdo que le dije, "Por favor Bill, tienes que levantarte, tienes que superar esto, lo siento mucho", me estaba disculpando porque me sentía tan responsable. Sentí que pasó una eternidad para que él reaccionara, pero antes de eso creí que lo había matado y que estaba acostado encima de un muerto.

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¿Qué dijo cuando recobró la consciencia?
Comenzó a gritar. Estaba sintiendo muchísimo dolor, se rompió las piernas y la pelvis y yo no podía moverme. Me sentí como una carga porque estaba atado a él, causándole más dolor. Ambos comenzamos a gritar, ese primer grito. Eventualmente, tres golfistas que nos vieron caer se acercaron y nos desengancharon y nos sacaron del agua. En ese punto, aún estaba llorando. Uno de ellos dijo, "Estás bien, estás bien, vas a superar esto, todo está bien" Vi a Bill y aún estaba gritando. Trataron de mantener mi espalda y mi cuello derechos y me consolaban. Ahí fue cuando la ambulancia llegó. Bill salió en un helicóptero y fue llevado lejos, a mí me pusieron en la parte de atrás de la ambulancia, y vi mi familia corriendo por la montaña para encontrarme. Me dijeron, "Te amamos, vas a estar bien, te veremos en el hospital". Estaban hechos un caos. Seguía disculpándome, me sentí tan culpable. Recibí pinchazos de morfina y me cortaron la ropa y yo estaba llorando. Era mucho para procesar.

Me imagino. Me impresiona que hayan recuperado la consciencia en ese punto.
Me pregunté a mí mismo lo mismo una y otra vez. Siempre habrá cosas que no pueden explicarse. Todo lo que necesitaba pasar para que sobreviviéramos —todas esas delgadas y minúsculas oportunidades— necesitaban estar a nuestro favor, y milagrosamente, lo estaban.

Supongo que esas cosas fueron que el paracaídas disminuyera la velocidad, y que cayeran al suelo en un ángulo que suavizara el golpe
Sí, eso es lo que creo. Parte del impacto en el borde del lago, el suelo era un poco más suave, y tal vez los giros ayudaron. Nada le quita el impacto o la velocidad. Dónde caímos, cómo caímos, incluso el clima. La forma en la que todos estábamos juntos. Hubo tantos elementos y simplemente fue, de alguna manera, como necesitaba ser.

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"Sentí una inmensa culpa por haber llevado a mi familia para verme morir"

¿Cómo fue el hospital?
Esa primera noche en el hospital fue una tortura. No pegué el ojo en toda la noche. Llamaba a la enfermera constantemente para que me sacara, pero no podía callar mi cerebro, seguía en un estado de inercia. Cada vez que cerraba mis ojos, sentía que me caía. El día siguiente tuve claridad. Pude comenzar a sentir mis extremidades. Me dijeron que me había roto la columna y que me iba a recuperar, pero yo pensaba que no iba a poder caminar bien otra vez o que sería discapacitado por el resto de mi vida.

¿Te sorprendió que no estuvieras herido más gravemente?
No me sorprendió para nada. No había posibilidad. No había un lado positivo. Fue triste y desgarrador. No vi ninguna felicidad. Todo fue como, "Mierda, mi cuerpo está arruinado, mi mente está arruinada, este es el resto de mi vida". Los signos clásicos de depresión comenzaron pronto. No había ninguna positividad en absoluto.

¿Cómo fueron los meses después de eso?
Básicamente me encerré en mi cuarto por cuatro meses y no le hablaba o veía a nadie. Solo me sentaba en este espacio negro, apenas miraba televisión. Estaba deprimido, no podía comer, no me podía bañar, le gritaba a mis padres cada vez que se acercaban porque me sentía como un monstruo. El TEPT (Trastorno por estrés postraumático) comenzó a mostrarse. Tenía pesadillas y recuerdos constantes, y me despertaba de una pesadilla en medio del día y gritaba, tiraba las almohadas contra la pared y gritaba, y mi mamá tenía que limitarme físicamente y consolarme. Pero eventualmente las cosas mejoran. Al ser más abierto puedo educar a la gente un poco más para que busquen ayuda si ellos también están sufriendo.

¿Cuánto dijeron que se iba a tardar la recuperación?
Dijeron que tres meses, pero terminaron siendo cuatro. Puedo caminar otra vez, puedo funcionar. Hasta hoy hago mucha fisioterapia y terapia psicológica, más que todo con mis lesiones físicas. Solo estoy limitado. En realidad no puedo jugar los deportes de antes. Estoy volviendo lentamente a eso y tengo esperanza de volver a mi vida anterior. No puedo ir al gimnasio, no puedo montar mi bicicleta, todos los días tengo dolor de espalda y de cuello. Necesito una silla especial en el trabajo. Pero no lo sabrías si me vieras, puedo caminar, puedo manejar. Tuve que poner mucha sangre, sudor y lagrimas para lograrlo, pero espero que con un poco más de fisioterapia pueda hacer más y más.

Gracias, Brad.

@PatrickBenjam