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Cada vez son más las mujeres que compran estos pantalones antiviolación

Están fabricados a prueba de cortes y desgarros y contienen una sirena que suena a 130 decibelios.

Louisa Wright

Desde hace poco, las australianas se encuentran entre las mujeres de varias decenas de países de todo el mundo que llevan shorts y ropa interior antiviolación. Los Safe Shorts están fabricados con material resistente a cortes y desgarros y disponen de un sistema de alarma que se activa cuando alguien intenta manipularlos.

El producto empezó como el proyecto personal de la alemana Sandra Seilz, que fue agredida por tres hombres mientras corría por una pista deportiva en pleno día. “Se me pusieron delante tres hombres. Uno de ellos intentó bajarme los pantalones, otro me sujetó y el último intentó violarme”, nos contó Seilz.

“Tuve mucha suerte, porque cerca había un hombre con un perro y el animal fue corriendo hacia los hombres y al final estos se asustaron y se marcharon. Más tarde, ya en casa, pensé en lo que podría haber llegado a pasar”.

Varios meses más tarde, tras el episodio de agresiones sexuales masivas que ocurrieron en la fiesta de Nochevieja de 2015 en Hamburgo y Colonia, Seilz decidió que su invento debía estar a disposición de todas las mujeres y empezó a trabajar con una diseñadora para comercializarlo.

Photo courtesy of Safe Shorts

El producto final está disponible en un modelo de mallas para correr o como ropa interior y ofrece varios elementos de protección:

La zona de la entrepierna está fabricada de un material resistente a los cortes, y un cordón anticortes está unido a la parte de la cintura y la pelvis (el cordón se ajusta y asegura una vez puesta la prenda). Como medida adicional, el cordón se bloquea mediante un clip con un pequeño candado con combinación, que a su vez está conectado a una sirena que emite un sonido de 130 decibelios cuando alguien intenta manipular la prenda o quitársela a su portadora. La sirena también puede activarse manualmente en caso de que la mujer se sienta amenazada.

Seilz nos explica que hace varias semanas, recibió un pedido de Safe Shorts desde Australia. Según la Oficina Australiana de Estadísticas, el número de víctimas de agresiones sexuales en ese país alcanzó su punto más alto en 2016, con 23.053 casos registrados; una cifra que no se veía desde hacía siete años. Ese mismo año, el 17 por ciento de las mujeres aseguró haber sufrido acoso sexual en los últimos 12 meses, cuando en 2012 el porcentaje fue del 15 por ciento.

Debido a la alta demanda, la producción de los Safe Shorts pasará de la República Checa a la India dentro de seis semanas. Seilz afirma que esto le permitirá fabricar más cantidad y con mejor calidad, además de reducir el precio. Actualmente, los Safe Shorts tienen un coste de 95 euros en su versión de prenda íntima y de 128 euros en el caso de los pantalones deportivos.

“Nos llegan muchas peticiones de Sudamérica, Sudáfrica, India y Asia, pero el problema es lo elevado del precio”, explica Seilz. “Tenemos que bajar el precio para que los Safe Shorts estén al alcance de cualquier mujer del mundo que quiera comprarlos”.

Por ahora, la tienda en línea de Seilz ha recibido pedidos de 35 países distintos. La empresa tiene socios para la distribución en Suecia, Noruega, España, Sudamérica, Canadá y Estados Unidos.

Pero los Safe Shorts también tienen sus detractoras: varias mujeres han criticado esta prenda por considerar que la responsabilidad de detener las violaciones no debería recaer sobre las mujeres.

Las agresiones sexuales de Colonia en 2015 se produjeron en plena crisis migratoria en Europa, lo que provocó que muchos alemanes adoptaran una actitud hostil hacia los migrantes. Eso se tradujo en un aumento de la representación del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, que pasó a tener presencia en 14 de los 16 estados en las elecciones de 2017.

Sin embargo, Seilz asegura que el aumento de inmigrantes en Europa no fue la razón por la que sintió la necesidad de crear los Safe Shorts. “La violación es un problema que hemos tenido desde hace más de cien años”, señala, “y que tendremos en los próximos años, también”.

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Este artículo apareció originalmente en VICE AU.