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En Bonnaroo se inició un culto por un unicornio de juguete

La música y las drogas son algunas variantes para provocar momentos raros, pero sobre todo únicos.

En el recién celebrado Bonnaroo se vivió una experiencia que demuestra la unión entre seres humanos dentro de los festivales, donde trasciende y se da una conexión (probablemente) gracias al consumo de drogas y esencialmente a la música, ¿quién no se sensibiliza al escuchar los bajos de algún track que explota con vibraciones sobre nuestro cuerpo?.

El éxtasis que se crea partir de la mezcla de estas dos variantes que siempre logrará momentos random, divertidos, pero sobre todo, únicos e irrepetibles.

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Jack es un diseñador gráfico y productor de Virgina, ha asistido a Bonnaroo cinco veces, este año, cuando llegó encontró a un pequeño grupo de gente "adorando" a un unicornio de plástico. Jack le preguntó a una de las personas que bailaba de dónde provenía la figurilla, simplemente contestó… "cuando llegué ya estaba aquí".

El unicornio trascendió rápidamente, a los pocos minutos del suceso pasado ya habían 50 personas alrededor, esto hasta que un tipo se acercó y comenzó a hacer un breakdance, entonces fue aquí cuando las cosas comenzaron a ponerse interesantes, ya no eran 50, sino más de 100 personas adorando una figurilla de plástico.

En el festival Bonnaroo ocurrió algo que da muestra de la importancia de celebrar cualquier momento por más burdo que este parezca, siempre disfrutar de todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Aquí un video de lo que sucedió gracias al unicornio de plástico.

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