

¿Debo o no donar mi dinero a Kony 2012?La isla del Pacífico en la que el Príncipe Felipe y un soldado estadunidense fallecido son dioses
Foto por Claudia Andujar
Los chamanes yanomami inhalan polvo yakoana, que extraen de la corteza del árbol virola, para entrar en un estado de sueño. El polvo se administra con un tubo largo, tradicionalmente hecho con el tallo hueco de una palmera.Foto por Claudia Andujar
A través de sueños y trances, los chamanes yanomami trascienden los confines físicos de sus cuerpos y los límites de la conciencia humana para comunicarse con los xapiripë.Foto por Claudia Andujar
Davi vio a un xapiripë por primera vez cuando era niño, y desde entonces los veía en sus sueños. No fue hasta que llegó a la edad adulta que pidió que lo iniciaran como chaman.Foto por Claudia Andujar
Los xapiripë han bailado para los chamanes desde el comienzo de los tiempos. Sus cabezas están cubiertas de plumas blancas, y usan cintas negras hechas de cola de chango y plumas de cotinga turquesa en las orejas. Bailan en círculos, sin prisa.Foto por Claudia Andujar
Foto por Claudia Andujar
Para los yanomami, cada persona tiene una ‘imagen-esencia’, un doble llamado utupë, al que están unidos hasta la muerte.. Un utupë se puede presentar en la imagen de muchas criaturas distintas, incluyendo aves, mamíferos o insectos.Foto por Claudia Andujar
Los chamanes yanomami también piden la ayuda de los xapiripë para curar enfermedades, y usan distintas plantas medicinales para tratar la fiebre, los dolores estomacales, dolores musculares y otros males. Diagnosticar y detectar enfermedades toma años deFoto por Claudia Andujar
Al comunicarse con y controlar a los xapiripë, los chamanes yanomami no sólo protegen a su propia comunidad, sino que protegen al resto del mundo también.Foto por Claudia Andujar
Foto por Claudia Andujar