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reportes desde el ralph

Los fans de los Bills siguen sin conocer la vergüenza

El partido del pasado domingo frente a Texas fue el último 'shitshow' en el Ralph Wilson Stadium.
8.12.15
Photo by Kirsten Schollig-Elite Sports Tours​

Este artículo se publicó originalmente en VICE Sports Canadá.

(Nota del editor: Durante la temporada de la NFL, les traeremos algunas de las historias más alocadas del Ralph Wilson Stadium, contadas a través de los ojos de un fan de Toronto. Puedes leer las entregas anteriores en "Dispatches from The Ralph" aquí.)

¡Hey fans del futbol americano, buenas noticias! Su autor está vivo, al igual que los Buffalo Bills (hasta que pierdan como siempre suelen hacerlo después de tomarnos el pelo para terminar la temporada 8-8). Esto quiere decir que es hora de una edición más de cómo sea que se llame esta sección.

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Podríamos conformarnos con un título como "¿Qué bebieron esta vez los fans de los Bills de una bota?" o "¿A quién aventaron sobre los muebles antes de las 10 a.m.?

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Para ser honestos, en realidad nadie bebió de una bota. Pero sí vi a un hombre lanzarle una a otro hombre, y después pedirle que se la regresara. El hombre a quien le aventaron la bota obviamente no estaba poniendo atención cuando abrió la puerta de un baño portátil y puso la bota delicadamente dentro del abismo de mierda. Cómo reí.

Ha pasado un mes desde el último juego de los Bills en casa, lo cual me dio bastante tiempo para que mi sinapsis se regenerara y estuviera lista. Me encontraba resolviendo acertijos complicados en mi terraza trasera, estudiando para mi examen Mensa de ingreso, hablando con oraciones completas y, en general, socializando con miembros promedio y productivos de la sociedad. Pero como dicen por ahí, las cosas buenas llegan a su fin en los estacionamientos distópicos del Ralph Wilson Stadium.

Nada que ver por aquí amigos

Es difícil creer que para este punto el año pasado, la ciudad de Buffalo estaba sepultada bajo ocho pies de nieve en tan sólo cuatro días. Los cerebritos científicos aseguran que el récord de nieve fue inducido por el frente frío proveniente de Canadá a lo largo de las aguas templadas del Lago Erie. Pero nosotros los religiosos sabemos muy bien que fue el castigo de Dios sobre Buffalo por soltar a Rob Gronkowski y Patrick Kane sobre la ciudadanía de buena voluntad de los Estados Unidos de América, y a veces también Canadá. Pero bueno, me estoy desviando de tema.

El domingo, nuestros héroes de los Bills se enfrentaron a los Texans de Houston. Para ser diciembre, fue un día bastante agradable —soleado y 10 0C—. ¡Gracias "El Niño", has despojado a Danny Trejo como mi mexicano favorito! Hablando de México, atestigüé algo en el Ralph Wilson Stadium que me faltaba ver en 26 partidos: luchadores.

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Luchadores hechos y derechos, peleándose para la confusa e intoxicada multitud del tailgate. De hecho, creo que eran de Rochester, pero eso ya no importa. En realidad nada importa. De todos modos, pusieron un buen show y se las arreglaron para competir con todo y cervezas en mano.

Fue un espectáculo emocionante y un descanso agradable de la rutina de siempre ver a las mismas personas hacer cosas estúpidas por la mitad de un cajetilla de cigarros Newport.

Vaya, por fin siento que estoy volviendo a las andadas, lo cual sucede semana a semana. Existe una molesta pero persistente tradición reciente entre los fans de los Bills para pelearse en los estacionamientos. Había al menos 18 patrullas, innumerables policías, y un helicóptero dando vueltas por si las moscas. Los Texans no representan un juego que genera el mismo alboroto que jugar contra los Dolphins, Patriots o Browns, así que no había tantos objetivos en movimiento en los estacionamientos esta vez.

Por lo tanto, naturalmente, cuando no hay altercados disponibles, los fans de los Bills se van en contra de los suyos. Algo así como las hienas. National Geographic haría bien en mandar a su equipo de filmación al salvaje Orchard Park.

Además, la estructura de los estacionamientos en el Ralph sólo avivan el fuego. Al parecer, la entrada y salida del estacionamiento fueron diseñadas por la administración de George W. Bush, y el resultado es una repetición semanal de los shows de Laura Bozzo. Básicamente, los lugares para carros y autobuses desahogan el flujo de vehículos por medio de DOS carriles de salida. Si a eso le sumas una bola de ebrios lanzando balones, sillas, latas y hablando tonterías, se reúne los ingredientes necesarios para un zafarrancho, mientras que todo mundo trata de escapar de Buffalo antes de la puesta de sol.

No es el mejor lugar para llevar a los niños

Poniendo las cosas sobre la balanza, fue agradable regresar al ritmo de este mundo, ya que mi sensibilidad, y mis sistema renal y hepático se habían atrofiado y confiado en demasía. Este fue un excelente calentamiento para la temporada navideña, y todo lo que conlleva.

Felices fiestas a todos. Nos veremos el 27 de diciembre cuando Buffalo reciba a los Cowboys en el Ralph. Niños, si se levantan el día de Navidad y encuentran un balón de americano bajo el árbol, probablemente fue E.J. Manuel quien lo puso ahí después de intentar un pase bajo triple marcación.

Antes de terminar, sólo quiero mencionar que vi a un señorita y un hombre enamorados, teniendo relaciones sexuales en un estacionamiento junto a una Chevy Cruze o Impala (atención: NSFW link, y otro más aquí). No tuve tiempo de corroborarlo, ya que no quería interrumpir tan física y triunfal declaración de amor. En realidad es una temporada para dar.

Ah, y Santa fue azotado sobre una mesa. Sigan trabajando así de duro, Bills Mafia.

Todas las fotos por Kirsten Schollig/Elite Sports Tours.