El mejor queso del mundo no es francés

Lo sentimos, Francia: los World Cheese Awards 2016 han hablado.
Phoebe Hurst
London, GB
22.11.16

Todos sabemos que no hay que meterse con los franceses o sus quesos. Inventaron el comté, el camembert o los croque madames (o sea, las cosas más deliciosas que existen en la faz del planeta) y luego descubrieron una forma de comer queso sin engordar.

Pero parece que un país no recibió el memo que explica el estatus de Francia como el país de los quesos. En los World Cheese Awards 2016 en San Sebastian —un evento anual organizado por Guild of Fine Foods (Organización de Comida Fina)— un queso azul obtuvo el título del mejor queso del mundo.

LEER MÁS: Los quesos mexicanos están conquistando al Reino Unido

¿Habrá sido el fromage azul apestoso de Saint Agur? ¿Quizá el clásico roquefort? No, fue el queso de Noruega conocido como Kraftkar. Sacré bleu!

Kraftkar es elaborado por el Gunnar Waagen en su granja ubicada en los fiordos centrales de Noruega. El queso lleva leche de vaca sin pasteurizar y fue alabado por los jueces por su textura, que se desmenuza para dar paso a una "cremosidad suave".

Publicidad

Al recibir el premio, Waagan declaró: "Estoy completamente atónito; es absolutamente fantástico para una pequeña empresa".

LEER MÁS: ¿Por qué el vino y el queso saben mejor juntos?

El Kraftkar de Waagen luchó por conseguir el premio contra 3.060 quesos competidores provenientes de 35 países. En los 29 años que tiene la competencia, el premio al Mejor Queso del Mundo casi siempre ha sido ganado por quesos franceses y británicos.

Por supuesto, los noruegos han sabido desde siempre que sus quesos valen premios. El brunost, un tipo de queso de suero cremoso, ha sido consumido en Noruega durante siglos, usualmente con pan crujiente y sándwiches, untado en hotcakes o incluso en guisos de carne de res.

¡Cuidado ahí, buey a la borgoñona!