Identidad

Cómo conseguir el tipo de sexo duro que deseas

El decano de la Universidad de la Perversión (¡en serio, existe!) nos ofrece sus expertos consejos sobre cosificación, escupir sobre otras personas y usos imaginativos de las fundas de almohada.
19.7.16
Illustration by Shawna X

Ya habrás visto suficientes películas sobre vampiros para saber que hay algo realmente excitante en la conjunción de placer y dolor. El auge del erotismo de consentimiento dudoso online y el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey han inspirado a universitarias y amas de casa de todo el mundo a comprar correas para los tobillos y mordazas de bola. Está bastante claro que el sexo duro es algo que muchas de nosotras disfrutamos y que suscita la curiosidad de muchas más, pero el sexo duro no solo requiere una cantidad bastante importante de buena forma física, sino que también precisa negociación. "Lo que piensa mucha gente sobre el sexo duro son cosas como escupir, tirar del pelo, abofetear, estrangular… Todas esas cosas son lo que yo denomino el cilantro del sexo", explica Danarama, el decano de la Universidad de la Perversión, la rama educativa del famoso sitio web de porno Kink.com. "O te encanta o lo odias. Y a nadie le gusta que solo le escupan un poquito en la cara".

Nos sentamos a charlar con Danarama —un experto en BDSM, perversiones, ataduras y sexo duro— sobre la mejor forma de conseguir que tu pareja te deje el tipo de moratones de los que puedas presumir, sobre usos imaginativos de las fundas de almohada y sobre cómo la cosificación puede ser muy excitante.

BROADLY*: *Cuando la gente dice que le gusta el "sexo duro", ¿qué crees que quiere decir?
Danarama: Cuando miras las estadísticas, un tercio de la gente indica que el sexo duro es su tipo favorito. ¿Significa eso que todas esas personas desean ser violadas? No. El sexo duro no tiene nada que ver con la violación. El sexo duro es sexo consentido con una sensación de abandono, la sensación de que tu pareja está tan cegada por la pasión que lo que le sale es abalanzarse sobre ti. A veces la gente solo quiere que la follen en posturas de alta exposición.

¿Qué son las posturas de alta exposición?
Tomar las posturas estándar del misionero y el perrito y cargarlas de modo que la otra persona se sienta mucho más abierta, vulnerable y accesible. Es la diferencia entre simplemente tumbarte de espaldas y que te sujeten en esa posición por las piernas, por los tobillos, totalmente abierta. Coger la postura del misionero y hacerla más amplia y abierta consigue que las personas se sientan más vulnerables. Eleva mucho el tono, resulta mucho más excitante y da una sensación más salvaje incluso aunque físicamente no lo sea.

¿Existe una postura de más alta exposición que la del perrito?
Algo que puedes hacer para incrementar la vulnerabilidad y el poder de la postura del perrito es que la persona arrodillada cruce las manos detrás de la espalda y la persona que está detrás le agarre las muñecas mientras follan. De ese modo, la persona arrodillada está en una postura de sumisión casi total mientras que la otra dispone de más impulso físico usando las muñecas para tirar y empujar.

¿Y qué pasa con los accesorios? ¿Qué pasa si el cuero y los látigos no son lo tuyo?
Una forma sencilla de atar a otra persona es usar una funda de almohada para empezar. Ni siquiera tienes que salir de la cama ni separarte de tu pareja para sacarla de un cajón. Puedes usarla para atarle las muñecas o un uso más imaginativo es que ponga los brazos detrás de la espalda y los cubras con la funda de modo que las manos salgan por el otro extremo y hagas que se tumbe de espaldas. De ese modo, el peso de su cuerpo y la funda de almohada sirven de atadura.

Ser un objeto sexual es divertido porque no tienes que currártelo. No tienes que preocuparte de qué aspecto tienes. No tienes que tomar ninguna decisión

¿Cómo puedes tener sexo duro con una pareja si tú estás interesado pero no sabes cómo abordar el tema?
Bueno, lo primero de todo es conocer tus límites y aprender acerca de la seguridad. Tienes que saber —y acordar con la otra persona— qué es lo que te gusta y qué puede hacer tu pareja. En segundo lugar, tienes que tener muy presente la seguridad. Si eres joven y piensas, 'Eh, tengo la fantasía de que me estrangulen', no se lo digas sin más a un desconocido. Literalmente, así es como muere la gente. Ten muy presente la seguridad y trata de orientar al otro.

Imagen por Mosuno vía Stocksy

*Vale, juguemos a un juego: imagina que tú eres yo y yo seré un amante de las correas.*
De acuerdo, entonces tienes que sugerir las cosas de forma positiva. Por ejemplo, "¿Sabes lo que creo que sería genial? Creo que me encantaría cogerte la mano y colocarla sobre mi boca mientras me follas y si nos pasamos de la raya, sacudiré la cabeza diciendo que no".

O algo como, "Oh, me encantaría que me cogieras del pelo y me empujaras sobre la cama. Escúpeme, cariño, escupe sobre mi cara. Me encanta".

Además, cuando las cosas empiecen a ponerse fuertes y a ti te esté encantando, puedes decir cosas como "Me encanta lo que me haces". Facilitas la labor de la otra persona si le dices lo que te gusta y le dices que estás cachonda. Refuerza positivamente lo que te gusta con cumplidos, en vez de decir lo que no te gusta, que es un mata-erecciones perfecto, independientemente de tu género.

Yo diría que uno de los aspectos más atractivos del sexo duro es la cosificación. Sentirte como un objeto sexual listo para ser usado. ¿Por qué crees que es tan excitante?
Bueno, para algunas personas es la libertad de darte cuenta de que, si eres un objeto, no tienes que currártelo. No tienes que preocuparte de qué aspecto tienes. No tienes que tomar ninguna decisión. La cosificación elimina todo el trabajo que supone adivinar qué hacer a continuación. Y otra cosa muy buena de la cosificación es el hecho de que es una especie de adoración que otra persona te vista y te coloque en posturas. Esto solo se hacía en los círculos más elitistas, es algo propio de diosas, iconos y líderes políticos. El motivo por el que los botones de la ropa femenina están en el lado contrario a los botones masculinos es porque en la sociedad victoriana, la élite más acaudalada tenía una persona que les abotonaba. Resulta mucho más sexy que alguien te vista y haga cosas por ti y cosas contigo que hacerlas tú mismo.

La naturaleza de la humanidad es cosificarlo todo. Somos criaturas bastante simplistas, nos gusta organizar las cosas por categorías y eso es muy despersonalizador —deshumanizador—, pero es una de las cosas que te permiten hacer el BDSM y el sexo duro. Te dejan experimentar cosas que podrían haberte interesado —o que te podrían haber avergonzado, o con las que quizá hayas tenido una experiencia traumática y horrible— y revivirlas en un entorno de consentimiento y con una pareja que te ama. Pueden derivar en una experiencia más positiva, porque puedes emplear una palabra de seguridad, incluso si quieres decir no. Es un tema sobre el que puedes trabajar y la otra persona no parará hasta que digas la palabra de seguridad que hayáis acordado.