Las diferencias entre un bebedor joven y uno adulto

Aceptémoslo: ya no estamos en edad del beer pong, pero la borrachera en la adultez puede ser igual de divertida.
2.9.17
Photo by Flickr user Cecilia Ortiz

Beber alcohol como el adulto que soy es difícil.

Algunas de mis memorias más queridas comienzan con tomar la botella de whiskey más cercana, beber hasta olvidar qué año es y hacer bromas telefónicas a las personas que odiaba en la secundaria. Sin embargo, ese tipo de diversión de borracho se vuelve aburrida muy pronto. Afrontémoslo, hay una diferencia entre beber como un verdadero adulto, y beber como el "adulto" que fuimos en la universidad. Somos más viejos, más sabios y sobre todo más responsables —o eso se supone—.

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Por eso es que las normas para ser un bebedor socialmente responsable nos atañen. Ya saben esas que empiezan diciendo: "No maneje en estado de ebriedad", "tenga un conductor designado", "no intente sobornar a los alcoholímetros". Pero en realidad esas reglas dicen poco. Hicimos algunas que van más allá de lo obvio y que además, no se salen del marco de la diversión.

Botanea responsablemente

Beber mucho nunca falla en provocar el deseo de comer. Porquerías grasosas y llenas de carbohidratos es todo lo que nuestro cerebro quiere una vez que hemos consumido suficiente licor. Sin embargo, los adultos responsables saben que en general nuestro metabolismo no es lo que solía ser. Francamente, mi metabolismo nunca ha sido muy bueno, así que aprendí a botanear saludablemente desde joven. Olvida la comida rápida de trasnochados o la "cuarta comida", como la llaman algunos. Ahora tienes que esperar hasta que llegues a casa y comer espinacas. Te odiarás a ti mismo cuando lo hagas, pero te lo agradecerás en la mañana. O, no lo sé, quizá todavía te odies a ti mismo. Si ése es el caso, tal vez tienes un problema que el alcohol no puede resolver. Ja, ¡es broma! El alcohol resolverá todos tus problemas, siempre.

No más shots de tequila

No puedo hablar más en serio sobre esto. Detente. Debes parar con el tequila a raudales, ahora. ¿Ha pasado algo bueno después de echarte cincuenta y tres shots de tequila? No, ¿verdad? Ya estamos en edad de superar esa ansiedad por embriagarnos pronto bebiendo el destilado más fuerte de la tienda sin mezclador.

Lleva efectivo

Esto es especialmente importante si lo que te gusta es beber en cantinas. La mayoría aceptan únicamente efectivo, además de que es francamente más fácil y seguro. Los bares que aceptan tarjetas de crédito usualmente tienen un mínimo de consumo, y una vez que empiezas una cuenta no es posible saber cuántos tragos de más te estarán cobrando. Es casi como si los bares lo hicieran a propósito. Además, puedes quedar verdaderamente endeudado —conocí a un tipo que tuvo que dejar su reloj empeñado porque el crédito de su tarjeta no alcanzó para pagar la cuenta—. Es mejor llevar la cantidad específica de dinero que piensas gastar en la noche en efectivo y dejar las tarjetas en casa. Limitarte a ti mismo es parte de divertirte como adulto, ni modo.

Expande tus gustos

Llevas muchos años bebiendo la misma cerveza, el mismo whisky con coca, ya es hora de cambiar. Aventúrate al mundo de las cervezas artesanales, los vinos, los mezcales, o los cocteles.E esta edad no es posible que te espantes al leer cosas como "bitters" o "vermouth". No puedes andar por la vida sin saber a qué sabe un Martini o un Old Fashioned o sin haberle contado tus penas a un bartender en un bar de cocteles fancys. Además, ya puedes pagar alcohol de calidad, aprovecha.

Deja de hacer llamadas

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Sé que es difícil, pero tiene que parar. A tu ex no le interesa nada sobre tu vida a las tres de la mañana, y definitivamente no te extraña. Es difícil evitar que llames ebrio una vez que ya estás ebrio, y no puedes dejar tu teléfono en casa. Así que para detenerte realmente debes tener fuerza de voluntad. Buena suerte con eso.

No seas un esnob

Sabes cómo huele y sabe cada una de las cervezas oscuras. Las puedes identificar solamente por la espuma. Has hecho llorar a más de un coctelero por equivocarse en algo. Eres un conocedor, lo cual es impresionante, pero no callarte y creer que todo el mundo necesita oír tu opinión es molesto. No tienes que demostrar nada cada vez que sales por un trago. Relájate.

No más beer pong

Todos los juegos de borrachos que disfrutaste hasta el cansancio durante tus veintes tienen qué parar ya. Eso incluye juegos de botellas, "yo nunca nunca", beer pong y cualquier otro que incluya shots como castigo. Los juegos de bebidas son divertidos y quizá estén permitidos de vez en cuando, pero no cada fin de semana. Es momento de jugar ping pong normal y beber mientras lo haces. ¿Ves la diferencia?

Desayuna con alcohol

Consumir bebidas alcohólicas no es una actividad exclusivamente nocturna. ¿Qué es el brunch sin una mimosa o un destornillador? Un buen Bloody Mary puede ser un desayuno. O un clamato con cerveza. Bebe un poco de vino en el almuerzo, o cerveza con la cena. Nunca es mal momento para que corra un poco de alcohol por tu cuerpo. La clave es: consume la mínima cantidad de alcohol y disfrútalo. Quedar completamente ebrio antes de la noche es regresar a ser un bebedor irresponsable.

Quizá debimos haber bebido algo al escribir este artículo. Ser adulto es difícil.

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