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Música

True story: Luis Brea

San Miguel Music: Cuando envías a alguien a por cerveza a veces es mejor no esperarle despierto.
28.12.11

Pasadas las doce ya, fiesta en un piso en una parte de Madrid de cuyo nombre no me quiero acordar. Aunque me parece que era por Chamberí. Se acaba la bebida. Nos envían a un colega y a mí a las calles madrileñas, con el único fin de conseguir víveres. ¡Error! No sé ni cómo se les ocurrió que podíamos valer para la misión. Quizá por su pereza de bajar y dejar sola a alguna señorita. Total, guardamos la recolecta y con un sándwich de sobrasada en la mano nos aventuramos escaleras abajo. Pasamos delante de un bingo. Segundo error. Mi partner entra y yo me dejo arrastrar. Nos acoplamos en una mesa. “Un par de cartones…” -dice mi compadre- “…y nos piramos”, remato yo. Lo máximo que hemos acertado por cartón no llega ni a seis números. Nos hemos gastado todo nuestro dinero para cervezas. Salimos de allí.

¿Y ahora qué? Propongo volver dando un rodeo mientras nos inventamos alguna una excusa (nos han robado). Al pasar por un portal mi amigo exclama. “Qué fuerte, aquí es donde dicen que hay un lupanar”. Le ordeno que siga andando, que ya he tenido suficiente por hoy. Pero mi colega insiste. Sólo quiere subir, saludar y bajar. Acepto. Llama al telefonillo y abren sin preguntar. En la puerta nos recibe una mulata de tacones ensordecedores. Nos acompaña a una sala y pide que esperemos. La cosa ya no hace gracia y exijo que nos vayamos. “Un minuto”, dice mi compinche. Ella nos pregunta si queremos tomar algo y mi fiel amigo pide leche con cacao. Me dejo caer sobre un tresillo y resoplo. Vuelve la chica para informar que no queda leche, pero mi acompañante es ágil y pide un té.

Sucede que aquella tipa resulta ser una entendida en la materia tema y empieza a hablar con mi colega que resulta que también controla. Ella le invita a la cocina para que elija entre su colección de tés y yo entro con ellos por miedo a quedarme solo. Mientras, al fondo, dos tías frente a un ordenador se echan la culpa la una a la otra. De pronto una me mira y me pregunta “¿tú entiendes?”. Me quedo pálido. “Si entiendes de ordenadores, quiero decir”. Yo por aquel entonces era soporte informático de una empresa de cuyo nombre no me quiero acordar. “Algo entiendo, sí”. Pues a ver si nos puedes ayudar que se ha parado el ratón. Enseguida veo el problema. El acceso al cable de la torreta del ordenador es infernal.

Me meto debajo de la mesa y mientras busco el cable empiezo a preguntarme qué es lo que ha podido pasar para que yo, que hace una hora estaba hablando tranquilamente con una tía en una fiesta, esté ahora tirado en el suelo arreglando un ordenador. Me incorporo, me dan las gracias y siguen jugando al solitario. Por fin me impongo y decido que nos vamos. “Es una pena que no os quedéis a tomar el té”, suelta la anfitriona. Es entonces cuando a mi colega se le ocurre la solución. “Oye, en vez del té, ¿nos podemos llevar esas latas de ahí?” Y así fue como volvimos a la fiesta cargados de provisiones y todos contentos. Lo único que éste se dejó en la mancebía las llaves de su casa y tuvo que volver al día siguiente a por ellas. Por lo visto de día ya no es lo mismo y tener que regresar allí fue su pequeña penitencia.

Luis Brea actúa el 30 de diciembre a las 12.00h en La Caja de Música de La Casa Encendida. En enero publica Hipotenusa, su primer LP.