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Lo que esconde la foto de Felipe VI comiendo en un restaurante por 11 euros

Hablemos del pobre diablo que se encuentra al fondo del restaurante. Hablemos de él, por favor.
12.5.16
Todas las imágenes por el Facebook del Restaurante Puerta de Extremadura

La noticia es esta: el lunes pasado Su Majestad el Rey Felipe VI paró en un restaurante de La Calzada de Oropesa (Toledo) después de haber entregado el Premio Europeo Carlos V a la profesora Sofía Corradi en el Monasterio de Yuste, en Cáceres. El restaurante se llamaba Puerta de Extremadura y Su Majestad se decantó por una ensalada, un conejo con patatas, un plato de carne (otro), un plátano y un bizcochito para cerrar la velada. El menú le costó 11 euros. 11 lonchas. 11 fartelas. 11 guanchos. Ya sabéis.

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Supongo que nos impresiona de forma violentamente exagerada que el único hombre de España que se puede permitir comer cada día el último ejemplar de una especie en peligro de extinción elegida al azar aderezado con diamantes y reducción de oro con lágrimas de ángeles opte por introducir en su estómago —vía oral (un rey pocas veces se rebaja a degustar un menú introduciéndose los manjares por la boca, esta gente tiene, digamos, otros métodos)— un sencillo menú diario de 11 pavos.

Pero este no es el problema. Este no es el jodido problema. El jodido problema es este:

Al terminar la comilona, Felipe VI aceptó encantado la propuesta de los dueños del Puerta de Extremadura de hacerse una fotillo con ellos y otros empleados. "¡Qué diablos!" pensó. La foto ha corrido como la pólvora a través de las cínicas llanuras de internets. Ya sabéis cómo funciona todo esto. Pero este no es el caso.

En fin, hablemos de este tipo.

Miguel. Te llamas Miguel, ¿verdad? ¿No? Bueno, nos da igual. A partir de ahora todos nosotros te vamos a llamar Miguel, Miguel. Miguel, tú eres el ciudadano español común. El hombre de a pie. Ese hombre que se pone los mismos calzoncillos del día anterior y que mientras introduce sus piernas de nuevo a través de ellos ve que están un poco cagados y se dice eso de "bueno, tampoco pasa nada" y sigue adelante con el día. Él nos representa, a los españoles. Es el hombre que está al fondo, el que nunca llama la atención.

Entremos un momento en su cerebro. Apartemos las cortinas que no nos dejan ver cómo trabajan y confabulan sus neuronas.

"A ver. A ver si lo entiendo porque resulta que me he perdido un poco.

Uno está en la oficina currando con Carlos, Lupe y David y de repente entra una llamada. Lupe me dice que es mi mujer. Es su cumpleaños y quiere que vayamos a comer a algún sitio. Yo no quiero ir porque prefiero ir a comer con Carlos, Lupe y David. Sobre todo con Lupe porque me gusta y tengo unas ganas muy locas de follármela. Es en lo que pienso todo el día. "Follarme a Lupe". Abro un correo y lo primero que pienso es en follarme a Lupe. Hablo con los proveedores y entre el "ponme una resma de papel Contour Gloss White de 190x250" y el "a ver si me lo tienes para mañana" pienso en follarme a Lupe. Le digo a mi mujer que ya iremos a cenar al chino esta noche pero insiste en que nació al mediodía y no sé qué polladas más.

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En fin, terminamos yendo al Puerta de Extremadura, que el menú es barato y no pienso perder ni un duro más. Entre esto y el pack de experiencias que le he regalado para que se pire unos días con sus amigas me he quedado casi sin dinero para los botellines del mes. El Puerta Extremadura está de pelotas. Conozco a Teresa y Luís desde hace años, me gusta como llevan el negocio. Al menos tres veces a la semana como aquí para no tener que cenar en casa. Mi mujer y yo nos sentamos en la mesa y entonces lo suelta.

"He conocido a otro". ¿¡"He conocido a otro"!? ¿P-P-Pero qué coño dices? ¿Con tus 60 años y las pintas que tienes has conocido a otro? No me lo creo. ¿Si soy yo el que quiere follarse a Lupe por qué me está dando tanta rabia que me digas esto? Encima me lo dices el día de tu cumpleaños. Por eso tenías tanta prisa, ¿verdad? "Comamos al mediodía". Lo que quieres es cenar con el otro el día de tu puto cumpleaños de mierda. ¿verdad? M-Mira que eres hija de puta. Siempre lo has sido. ¿Por qué ahora mismo tengo como el corazón desgarrado? Lupe, yo quiero follarme a Lupe. Joder, me duele el pecho. Estoy a punto de llorar, estoy a punto de derrumbarme delante de ella. ¿Qué haré? Yo solo no puedo pagar esa hipoteca. ¿Quién coño se enamorará de mí a estas alturas? No me dejes joder. Por favor.

Entonces, por la jodida puerta entra el Rey. Es como un mensaje de Dios. Solo hace falta que alguien nombre la palabra "divorcio" para que llegue Su majestad el Rey y ponga las cosas en su sitio. Miguel; eres toledano joder, acero toledano. Hay cosas que uno tiene que aguantar hasta la muerte. Vamos a ser fuertes. Joder, todo va a salir bien. ¿Quiere el divorcio? Bien, me la suda.

Cuando empiezo a sentirme mejor Su Majestad se levanta, paga y Teresa y Luís le piden que si pueden hacerse una foto con él. Aquí es donde se marca la diferencia. Llevo yendo a este restaurante toda mi vida y Teresa y Luís nunca me han pedido que me haga una jodida foto con ellos. Soy un buen cliente, vengo a menudo.

Toda la fuerza que me había insuflado Su Majestad se debilita. El Rey se va. Me ha dejado probar la miel de su fuerza y ahora me deja con todo el marrón. Es entonces cuando me encuentro totalmente perdido. Me siento completamente solo. Probablemente en menos de un mes me encuentre viviendo en un piso compartido con unos estudiantes de mierda, en una habitación horrible. Probablemente no vuelva a follar en mi vida. Joder, olvídate de follar colega. Dios. ¿Cómo voy a pagar la hipoteca y una habitación con mi sueldo de mierda? Suerte que los niños ya son mayores. Lupe. Los niños, van a flipar. Estoy jodido. ¿Lloro? Dios, incluso estos putos 11 euros del menú me parecen un gasto excesivo. Miguel tío, estás jodido. J-O-D-I-D-O. Vamos; acero toledano. Acero to…"