Country Funk: Síncopa en la pradera

Dos géneros que no suelen estar asociados, pero que tienen un romance longevo y prolífico.
25.10.17

Hablamos hace algunas entregas del planteamiento del escritor norteamericano Elijah Wald, especialista en música popular y gran fuente de información útil sobre el tema, en el que se expone que durante el final de los sesenta, y gracias a algunas aportaciones del Cuarteto de Liverpool, el rock había pasado de ser un género bailable a uno más bien contemplativo con aspiraciones a competir con la música clásica europea: música seria, para adultos… blancos.

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Lo anterior, de acuerdo a Wald, inició un proceso erosivo del rock que después de muchas iteraciones lo tiene dos metros bajo tierra. Pero antes de eso la flama original del rock se mantuvo viva a través de los actos de funk de finales de los sesenta y principios de los setenta.

El estilo orientado a las bases rítmicas se convirtió en uno de los más influyentes, impactando en músicos como Miles Davis que, con su Bitches Brew, iniciaba una seguidilla de álbumes con influencia funk-rock que alcanzaría su punto más alto con el álbum dedicado al primer campeón de box peso completo de origen afroamericano: Jack Johnson. De acuerdo a John McLaughlin el disco dedicado al campeón era el favorito de Miles dentro de su era de jazz-fusión.

Ya fuera en el jazz, como en el ejemplo anterior, o en el 'rock de estadio' de Zeppelin y los Stones hasta el hip hop que abrevó durante su génesis, niñez y adolescencia de los 'breaks' de batería de las grandes bandas de funk de los setenta. La incansable búsqueda de los crate-diggers en ultramar en búsqueda de funk ha traído a nuestra atención composiciones sincopadas de la costa oeste de África, los estudios de cine de Bombay, tierras lejanas como Turquía y de lugares del Pacífico Sur como Indonesia.

A la luz de las investigaciones hechas alrededor del mundo y los consistentes resultados obtenidos, podemos concluir con confianza que el funk había impactado mucho más de lo que nos habíamos imaginado. Por supuesto que nada se compara con el impacto y promoción que los Beatles (y el rock blanco) tuvieron en el mundo: bien lo dijo el viejo John: eran más grandes que Cristo. Hay estaciones de radio en la actualidad que dedican DOS HORAS diarias a revisar la obra de los Cuatro Fabulosos. Al menos en la Ciudad de México. Y vivo con la esperanza de que en otros países sucede lo mismo para no sentirme tan mal.

Pero hay un lugar al que no nos imaginábamos que el funk podía llegar: el country. La música de la pradera, lo que pones en Spotify para volver a casa cabalgando sobre tu jamelgo hacía el horizonte con una espiga mordida entre los dientes y si la noche te atrapa, dormir sobre la paja del granero.

A pesar de nuestros prejuicios, los sonidos duros de funk que se originan en la ajetreada vida de la ciudad, de alguna forma se colaron a la Arcadia que representa el country gringo. Existen sendos ejemplos de músicos con orientación country-blues que añadieron esa dosis de síncopa en sus canciones. Tampoco es que existan canciones de country que te recuerden a James Brown o a Nile Rodgers pero sí podemos identificar el 'swing'.

El viejo Link Wray en su álbum homónimo presenta su rola "Fire and Brimestone" que tiene coros gospel y el ritmo acentuado del funk acompasando el mensaje profético del influyente guitarrista. O "Lucas Was a Redneck" del famoso músico y actor Mac Davis que posee un riff de guitarra muy funky y una línea de bajo a la altura.

Otro gran ejemplo es "Islands in the Stream" compuesta por los Bee Gees (tal vez esa sea la clave) pero interpretada a duo por Kenny Rogers y Dolly Parton. Esta rola sería luego la base del coro para "Ghetto Supastar", la única rola chida y de cierta reelevancia de Pras (el Fugee que no era Lauryn ni Wyclef). "Shotgun Willie" de Willie Nelson combina guitarras, vientos funky con un break de batería que espero ya haya sido sampleado.

Para una buena dosis de country-blues-funk les recomiendo el fantástico álbum de Delmar Hawkins mejor conocido como Dale Hawkins llamado LA, Memphis & Tyler, Texas, original de 1969 en el que la estrella del rockabilly rasguña esa filosa guitarra creando varios riffs con tintes funky. Cabe destacar que es un disco que en formato de vinilo no es tan fácil de encontrar así que si alguna vez se lo encuentran no duden en tomarlo.

Pero si lo que quieren es llevárselo con calma el sello de Seattle, Light In The Attic ha editado un par de volúmenes de lo que ahora es una saga llamada Country Funk y cuya selección es impecable, incluyendo nombres de pesos pesados del country americano como Bobby Darin, Billy Swan y Jackie DeShannon. Cada uno de los temas incluidos en ambos volúmenes cubren una ventana de tiempo que va de finales de los sesenta a mediados de los setenta: precisamente durante el pináculo del funk en Norteamérica.

El largo brazo del funk alcanzó géneros de países lejanos, músicos de tierras exóticas y sujetos con sombreros de 10-galones, tejanos y franelas a cuadros.

En Revancha contamos con copias de la saga Country Funk de Light in The Attic.

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