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"Un joven fue atropellado y perdió ambas piernas". Rescatistas hablan sobre su primer día de trabajo

Hablamos con integrantes del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de Ciudad de México sobre la primera vez que ofrecieron servicio.
14.10.19

"Vi cómo una niña de trece años se electrocutó, y sus lesiones fueron tan graves que iba a perder brazos y ambas piernas", cuenta Aarón Ayala Ríos, Subdirector Médico del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) en Ciudad de México desde hace siete años.

El ERUM es un cuerpo que atiende alrededor de 430 emergencias al día en toda Ciudad de México. Ofrece primeros auxilios y transporte hacia hospitales, y asiste partos en proceso de alumbramiento muy avanzados. "Es un trabajo bastante exigente, tenemos turnos de trece horas al día y siempre tenemos que estar en nuestras mejores condiciones", explica Mara Pamela Arreguín, rescatista del ERUM desde hace cinco años.

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Ciudad de México es una de las capitales más agitadas y pobladas del planeta: más de veinte millones de personas transitan por la ciudad. Con estas condiciones se hace indispensable contar con cuerpos de seguridad capacitados. La policía de Ciudad de México divide la ciudad en dieciséis sectores, que agrupan entre veinte y treinta barrios. Cada uno de ellos cuenta con patrullaje de 24 horas.

A&E estrenará el próximo martes 15 de octubre METRÓPOLI: CIUDAD DE MÉXICO, un docu reality de acción que muestra los adentros de las fuerzas de seguridad y emergencias de la capital de México. Para entender un poco más cómo es la cotidianidad de estos equipos de respuesta inmediata hablamos con algunos representantes del ERUM sobre su primer día de trabajo como rescatistas: a qué se enfrentaron, qué sintieron, cuál ha sido su evento más importante, y más.

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Mara Pamela Arreguín, cinco años en ERUM

Entré a trabajar el 16 de septiembre de 2014. Apenas entré me di cuenta de que la cantidad de servicios que cubre el ERUM es muy grande. Gigante. Yo venía de otras dependencias en las que trabajaba igual en emergencias, pero jamás se comparan con la cantidad de servicios del ERUM. Me tocó ver personas atrapadas en elevadores, prensadas o heridas por armas de fuego. Realmente estaba asustada. Todas esas situaciones las viví en mi primer día. Lo que veía en meses en emergencias en ERUM lo vi en un solo día. Eso me preparó para lo que venía. Me ha tocado ver cómo manifestantes en marchas lanzan bombas de molotov a policías. Me han aventado rocas en mi casco de protección. Es un trabajo bastante exigente, de trece horas al día.

Guido Sánchez Coello, siete años en ERUM

Mi primer evento importante fue la explosión de la torre Pemex en Ciudad de México por la cantidad de heridos y la gravedad de la emergencia. Con esa emergencia me estrené: fueron alrededor de veintidós fallecidos y treinta personas heridas. En los últimos siete años se han atendido una infinidad de emergencias y sin lugar a dudas la más fuerte y significativa se dio en el sismo de 2017 en Ciudad de México. Estuvimos trabajando durante dieciséis días sin descanso en las labores de rescate en diferentes edificios. La cantidad de derrumbes y reportes que teníamos y los recursos limitados nos dejaron bastante tocados. Se tuvieron que tomar decisiones difíciles: qué sitio atender primero y qué sitio atender después. Sin duda ha sido la prueba más difícil que hemos tenido como institución y como seres humanos más que todo.

Me siento bastante afortunado de poder ayudar a la gente y que me paguen por eso. Todos los días es reconfortante y muy gratificante poder salir y decir que puedo ayudar a alguna persona. Soy paramédico desde hace treinta y dos años; lograr estar en la institución más importante de atención médica del país ha sido un gran reto y la situación profesional más apasionante que he tenido.

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Aarón Ayala Ríos, siete años en ERUM

Empecé muy joven, a los quince años. El primer servicio que tuve fue un joven atropellado por un tren: perdió ambas piernas. Estuve muy nervioso. Traté de recordar todo lo que había aprendido y si lo estaba haciendo bien o mal. Ese primer servicio te marca para toda la vida. A los paramédicos siempre nos preguntan cuál ha sido nuestro peor servicio o la peor emergencia y yo les digo que son todas. Para que una persona necesite una ambulancia tiene que haber una emergencia, además estas situaciones casi siempre derivan en algo peor.

Recuerdo un caso con una niña de trece años. Ella estaba jugando con su hermana, se electrocutó y tuvo lesionas tan graves que pensábamos que iba a perder ambos brazos y piernas. En el trayecto de la ambulancia, cuando la estábamos llevando a un hospital, ella venía hablando con su mamá y le preguntó "¿dónde está mi hermana?". La mamá le dijo "a tu lado", aunque esto no era cierto. La niña contestó "¡qué bueno, así ya puedo descansar!". En ese momento la niña falleció. Ya no pudimos rescatarla y realmente de esto me costó mucho trabajo recuperarme. Dejé de ejercer en ambulancias casi dos años porque me afectó muchísimo. Tuve que hacer una pausa y recapacitar si realmente quería seguir haciendo esto.

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