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Qatar dice que mejorará las nefastas condiciones laborales de los trabajadores extranjeros

Qatar, anfitrión del Mundial de fútbol 2022, dice que va a mejorar su atroz historial de derechos laborales pero los grupos de derechos humanos dicen que los cambios propuestos no son suficientes.
Imagen por Maya Alleruzzo/AP

Qatar será el escenario de la Copa Mundial de fútbol del 2022 y el pequeño país del Golfo Pérsico está en el ojo del huracán. Además del debate por el clima qatarí, tan extremo como inadecuado para la práctica del fútbol, las condiciones laborales de los obreros que trabajan en la construcción de sus estadios e infraestructuras han sido denunciadas reiteradamente por la comunidad internacional.

El gobierno qatarí ha reaccionado a las críticas y ha anunciado que el sistema de empleo que se utiliza con los trabajadores extranjeros, llamado 'kafala' y asimilado a poco menos que una esclavitud moderna, podría ser abolido a finales del 2015. La 'kafala' implica que el visado y el permiso de residencia de los trabajadores inmigrados dependen de la voluntad de su empleador, de modo que éste puede impedir a los obreros que cambien de trabajo o incluso que abandonen el país.

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El ministro de Trabajo del país del golfo Pérsico, Abdullah bin Saleh al Khulaifi, afirmó ante los periodistas que estaba "90 por ciento seguro" de que el actual modelo sería reemplazado antes del próximo año.

"Lo hemos discutido, las partes interesadas lo han repasado… ahora está en proceso [de ser reemplazado]", declaró el ministro en Doha según la AFP. "¿Si creo que esto se solucionará de forma positiva? Sí, así es. Porque al final, creo que ello será bueno para la economía y será bueno para el país".

El sistema 'kafala', usado en todos los países del Golfo excepto Irak, ha sido condenado por la comunidad internacional en reiteradas ocasiones y se ha puesto especialmente en tela de juicio desde que la FIFA anunció en 2010 que Qatar acogería el Mundial de fútbol de 2022. Las organizaciones pro Derechos Humanos y una multitud de medios han documentado ampliamente los abusos sistemáticos a los que son sometidos los obreros extranjeros en Qatar, uno de los países más ricos del mundo.

Muchos de los 1,4 millones de trabajadores inmigrados de Qatar — que suman el 99 por ciento de la fuerza de trabajo del sector privado del emirato — viven en condiciones insalubres, sin aire acondicionado y sin agua potable. Muchas veces se ven obligados a trabajar más horas de las reglamentarias en entornos con temperaturas cercanas a los 40º y el pago de los salarios se puede retrasar meses.

Una investigación del periódico británico The Guardian del pasado mes de septiembre reveló que durante el año 2014 había muerto un trabajador cada dos días en Qatar debido a paros cardiacos, ataques al corazón y accidentes en el lugar de trabajo. Los más afectados por las condiciones son los nepalíes, que apenas reciben apoyo de su gobierno. El reportaje del The Guardian también recogía pruebas de trabajos forzados en la construcción de infraestructuras para la Copa del Mundo de fútbol. Por su parte, la televisión alemana WDR afirmó esta semana que algunos de sus reporteros habían sido arrestados mientras grababan a trabajadores inmigrados en Doha y que sus cámaras habían sido confiscadas para borrar los vídeos.

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El pasado mes de marzo, el presidente del a FIFA Sepp Blatter se entrevistó con el emir qatarí Tamim bin Hamad al Thani para trasladarle su preocupación y pedirle que se tomaran más medidas para mejorar la situación de los inmigrantes.

La reforma laboral que está valorando en el gobierno qatarí reduciría la duración máxima de los contratos a cinco años y permitiría a los trabajadores irse del país en un plazo de 72 horas tras notificárselo a las autoridades en vez de depender del permiso de sus empleadores. La nueva ley está ahora siendo considerada por el cuerpo legislativo de Qatar, el Consejo de la Shura.

El ministro Khulaifi aseguró que el problema del retraso o el impago de los salarios se resolvería hacia el mes de agosto con la introducción de un sistema electrónico que entregaría los sueldos automáticamente de forma mensual o quincenal.

Khulaifi también dijo a AP que las autoridades admitían que los bajos estándares de alojamiento para los trabajadores extranjeros eran un problema: "Creo que cometimos un error como país a la hora de alojar toda esta población recién llegada y ahora lo estamos intentando remediar. Las condiciones actuales son inaceptables". El ministro añadió que el número de inspectores de trabajo se había doblado hasta los 294 en menos de dos años y que se iban a contratar 100 más.

Amnistía Internacional (AI) explicó a AP que los buenos deseos no eran suficientes: "Es una nueva forma de 'kafala' con otro nombre, ciertamente menos restrictiva pero aún con muchos de los antiguos problemas", afirmó Mustafa Qadri, el investigador de AI por los derechos de los migrantes en el golfo Pérsico. A pesar de los cambios propuestos en la cuestión contractual y la posibilidad de abandonar el país para los trabajadores, la nueva ley aún permitiría "una situación de trabajos forzados, dado que el empleador aún dispondría del poder sobre el empleado", añadió Qadri.

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Hassan al-Thawadi, que lidera los proyectos de Qatar para la Copa del Mundo, aseguró el lunes que ningún obrero que operase en la construcción de estadios para el torneo había muerto en el lugar de trabajo: "Llevamos unos 4,8 millones de horas trabajados. Tenemos unos 2.500 obreros en cinco estadios: estamos aún en las primeras fases de la construcción". Según AFP, al-Thawadi también declaró que "no había habido muertes ni lesiones graves" en los proyectos de construcción de estadios de los que él se encarga.

Mientras tanto, el gobierno indonesio aseguró que prohibiría a sus ciudadanos que se convirtieran en trabajadores domésticos en Oriente Medio. La nueva normativa afecta a 21 países y llega después de la ejecución de dos ciudadanos indonesios en Arabia Saudí el mes pasado. Los ricos estadios del Golfo, incluyendo la propia Arabia Saudí y Qatar, acogen a numerosas criadas indonesias: Jakarta ha mostrado en múltiples ocasiones su indignación con el trato que reciben.

"La situación de muchos de nuestros trabajadores emigrados, que trabajan como ayudantes domésticos, ha llevado a muchos problemas en relación con las normas laborales y la violación de los Derechos Humanos", dijo el pasado lunes el ministro indonesio Hanif Dhakiri según la agencia estatal Antara. Dhakiri se refería a la ejecución de las trabajadoras domésticas Siti Zainab y Karni binti Medi Tarsim en Arabia Saudí, decapitadas ambas en abril tras ser acusadas de asesinato. En el país saudita, los crímenes como la apostasía, la violación, el tráfico de drogas o el asesinato se castigan con la muerte.

Las dos muertes enfurecieron al gobierno de Jakarta, a pesar de que Indonesia también ha protagonizado ejecuciones de ciudadanos extranjeros. La semana pasada, siete inmigrantes condenados por crímenes relacionados con drogas fueron ejecutados a pesar de la condena internacional.

Sigue a John Beck en Twitter: @JM_Beck